Su cuerpo es el reflejo de lo que usted se quiere así mismo

Por: María Mercedes P. de Beltrán y Carlo Devis

 

El buen vestir es importante en la autoestima

El buen vestir es importante en la autoestima

Se ha puesto alguna vez a pensar ¿cómo llegan hasta usted las cosas buenas de la vida, la comida que le gusta, la música que le prende el entusiasmo?

Usted tiene pensamientos, sentimientos y emociones porque tiene cuerpo. Conservar en buen estado nuestras facultades, aun cuando estemos ancianos. Estar libres de dolencias y achaques. Conservar una figura agradable. Ser ágiles…y no obramos consecuentemente.

Nada hay tan personal como el  propio cuerpo

¿Cómo utilizo mis órganos, les doy el uso adecuado? ¿Mis ojos, mis dientes, el hígado…? ¿Soy consciente de la forma como manejo mi cuerpo, la postura, los hábitos al sentarme, al caminar, cuando escribo…? ¿Cuido mi piel, me protejo del clima, del sol…? ¿Me quedo parado al lado del exosto de un bus que está envenenando mi ambiente y respiro este aire sin mayor reparo…?

¿Hago rutinariamente el ejercicio indicado para mi edad y mis circunstancias, acudo a tiempo a la consulta médica o espero a que mi síntoma se convierta en algo urgente para atenderlo, descanso controladamente y saco tiempo para divertirme?

Puede ser sorprendente y hasta triste para usted comprobar que, posiblemente, se comporta con su cuerpo de una manera bien diferente a la indicada para lograr todo lo que desea, tanto para su presente como para su futuro.

Sin embargo, eso puede cambiar si usted reconoce que tiene la posibilidad de comenzar a actuar consecuentemente en el momento que lo decida. Nada hay tan personal para los seres humanos como su propio cuerpo y si empieza por hacer con él realmente lo que desea, muchas cosas podrán cambiar en su vida.

Si tiene 40 años y necesita un tratamiento de ortodoncia para conservar los dientes y muelas que le quedan, tiene dos alternativas: hacerse o no el tratamiento. Lo importante es que sea consecuente con lo que quiere para su cuerpo dentro de 10 años.
El gusto y la elegancia son claves para consentir el cuerpo

El aspecto físico habla por las personas

El gusto y la elegancia son claves  para consentir el cuerpo

El gusto y la elegancia son claves para consentir el cuerpo

Lo que yo hago por mi cuerpo es una muestra de lo que me quiero a mi mismo. Pocas cosas tienen un efecto más rápido sobre la autoestima que preocuparme por mi cuerpo. Es una especie de retroalimentación circular como la del huevo y la gallina. No se sabe qué es primero. Yo me preocupo por la suerte de mi cuerpo, porque me quiero a mí mismo y me quiero más a mí mismo. En últimas, mi cuerpo y yo somos la misma cosa.

Hay muchas razones por las que su autoestima crece cuando usted se preocupa por su cuerpo: los rasgos físicos, el atuendo, y, en general, la apariencia de las personas, son aspectos que todos utilizamos para obtener información acercas de los demás. A todos nos ha ocurrido que a partir del aspecto físico de una persona, hemos sacado conclusiones acerca de su forma de pensar o de actuar, de sus reacciones y hasta de sus capacidades.

En ese tipo de “impresión” no entra ningún esfuerzo consciente de la persona que la experimenta, simplemente ocurre. Y una de las variables que más influye en nuestro comportamiento frente a otras personas es la clase de “impresión” que nos hayamos formado frente a ella y todas las características que a partir de esta impresión, le hayamos atribuido. Esto nos está diciendo, que el aspecto físico de una persona tiene importancia. Y aspecto físico son muchas cosas.

Los publicistas que estudian en detalle las reacciones de las personas, con frecuencia ponen el dedo en la llaga: “El mal aliento, rompe el diálogo (y todas le huyen a esa persona)”, “es tu pelo…se ve tan descuidado” (y nadie te saca a bailar), “antes no podía ponerle la cara a la vida” (porque tenía acné). Lo que sucede con las personas que son rechazadas por su aspecto físico, es que casi nadie le hace saber directamente, sino que le sacan disculpas o evitan su compañía. Pocas veces le dice uno a un compañero de trabajo que prefiere irse en bus hasta su casa y no en el carro con él porque no soporta el olor a ajo de su aliento, pero es muy posible que esto suceda. La persona entonces va a pensar: “Le caigo mal, se aburre conmigo, cree que yo no puedo sostenerle una conversación, no me considera su amigo…”, y todo esto está en contra de su autoaprecio.
La informalidad también transmite mensajes de personalidad

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La apariencia física, ¡sí influye!

Algunas personas argumentan que: “La apariencia física no es importante. Si alguien me valora por mi aspecto físico, prefiero que no me trate. Yo valgo mucho más que eso”.

Con esa actitud lo que la persona está diciendo es: “Yo soy tan especial, que usted tiene que olvidarse conmigo de las ´impresiones´ que le cause, pasar por encima de eso y darme la oportunidad de demostrarle todo lo que valgo…”

El no aceptar ciertos formalismos en la manera de vestirse y de presentarse ante los demás, cuando son requisito para algo, es al contrario de lo que se pretende, darle a la apariencia física más importancia que lo “fundamental”. “Para mí la vestimenta ha tenido importancia, si no me aceptan así como soy, sin corbata y sin saco, prefiero no entrar”, dice una persona que se considera a sí mismo “interesado en lo verdaderamente importante”. Esta persona es capaz de sacrificar esto, por no aceptar que ponerse un saco o una corbata en ciertas ocasiones, es tan corriente como usar jeans y mochila en otras.

Se debe cuidar la presentación en los niños

La mayoría de las veces, los niños dependen de los adultos para los cuidados de su cuerpo, tanto para que les enseñen los hábitos de aseo y buena presentación como para que les den ropa en buen estado y de acuerdo con las circunstancias. No son necesarias vestimentas finas ni costosas, simplemente, en un buen estado, limpias y de acuerdo con la ocasión.

Cuando un niño, que tiene un aspecto físico desagradable (la nariz sucia, el cabello descuidado o el vestido vomitado), es rechazado por los adultos, nunca va a creer que el rechazo es por su presentación física. Lo que piensa es: “A mí no me quieren”, “yo no le gusto a la gente”, y aun después de que crezca y sea un individuo limpio, tendrá grabado en su mente que la gente no lo quiere y se comportará como un rechazado, de acuerdo con esta creencia.

Si usted quiere hacer un buen ejercicio para “mejorar sus relaciones” con su propio cuerpo, en la noche, antes de dormirse, “escríbale” mentalmente una carta y reconózcale todo lo bueno que hace para hacerlo a usted feliz, y luego, dígale lo que le agradece…verá qué larga le resulta su carta…y que bien se sienten ambos.

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