Piano…piano

Que mas oportuno que este adagio popular para el momento que vivimos con motivo del recientemente iniciado proceso de conversaciones, con miras a lograr la paz que estamos anhelando los cuarenta y cinco millones de colombianos.

“Quien va piano, va sano, quien va sano, va lontano”, no debemos alarmarnos ni descorazonarnos con la catilinaria reiterada propia de la cúpula política de las Farc. Esta muy bien definida por algunos analistas, que una cosa bien distinta fueron las conversaciones preliminares que definieron la hoja de ruta y que fue encabezada por “Timochenco”,  jefe del ala militar de la guerrilla, que  son los que le ponen la cara y que viven en el monte, sufriendo las calamidades propias del medio, y otra, los que se pasean con un buen vivir entre Venezuela, Cuba y Europa en misión de “agentes diplomáticos” e  ideólogos de una doctrina en desuso.  Pareciera ser que la guerrilla está fragmentada, si se entiende las dificultades de comunicación que están sufriendo por el cerco que adelanta nuestras fuerzas militares.

El ex presidente Ospina Pérez, repetía con frecuencia cuando se refería por tareas a desarrollar: “vamos sin pausa, pero sin prisa”, creo que es la función que se debe poner en práctica en este nuevo empeño para conseguir la paz.  Hay que ser coherente y consistente para avanzar exitosamente en el logro del objetivo.

Los temas son variados y las posiciones distantes, pues no podemos olvidar que la guerrilla lleva mas de 50 años en una lucha ideológica Marxista-Leninista-Maoísta, matizada con el secuestro, extorsión, robo de ganado y tierras, asesinatos, voladuras de oleoductos, torres de energía, narcotráfico, atentados  terroristas, y dejando al país bañado de sangre con miles de víctimas, huérfanos y viudas sumidos en el dolor y desesperanza; reclutando a menores de ambos sexos con vejámenes inenarrables, para llegar hoy a ser los mayores depredadores ecológicos, con el uso de tierras extensas  para cultivar coca, amapola y sustancias alucinógenas, que comercializan y distribuyen por todo el mundo.  Ese es el “kit” de cara con la guerrilla.

Seria necio desconocer que en los ocho años del gobierno Uribe hubo una gran acción militar que diezmo a los insurgentes pero sin lograr su total sometimiento. En el periodo que lleva el presidente Santos  ha continuado con grandes golpes a la cúpula, con bajas y desmovilizados en sus filas, y esto seguramente es lo que los obliga a entrar en diálogo.

Para fortuna los diálogos se trasladaran a Cuba, de donde no hay el protagonismo que vivimos en Oslo, amén, que tenemos un sólido, equilibrado y fundamentado equipo de gobierno, que con certeza llevaran las conversaciones a buen puerto.  Mas praxis, menos pantalla o como diría el ex presidente  Echandia “más vale que se desboquen en la cháchara, sin disparar un solo tiro”.

Se requiere mucha sabiduría para escuchar y templanza para exponer los criterios y posiciones encontradas.  Razón tienen los que comentan lo visto en Oslo, que  por parte de los alzados, no es mas,  que el aprovechamiento al tener una única posibilidad de divulgación ante el mundo, que le ha sido esquiva e inalcanzable por mas de 10 años de sequia publicitaria.

¿Quién podrá ser el mago capaz de convertir esta declaración en algo positivo? ¿Será que el señor presidente Santos lo logra?

Los principios son irrenunciables, como bien lo sustenta, el jefe de negociadores del gobierno, doctor Humberto De La Calle, hay una agenda predeterminada por las partes y es para cumplirla.  No por  gritar, se escucha mejor. Lo mas importante en esta acción es ser consecuentes y los suficientemente serios para no perder tiempo y recursos  ¿Tendremos la capacidad de ser serios?

P.D.

No basta con hablar de paz.  Uno debe creer en ella y trabajar para conseguirla

Eleonor Roosevelt

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Dicen que la historia se repite, lo cierto es que sus lecciones no se aprovechan.

Camille Sée

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…Y hablando de paz, ¿sobre  los secuestrados qué?. ¡Los queremos a todos libres!

Acerca Hugo Artunduaga

Hugo Artunduaga
A esta edad no hay hoja de vida, solo queda un recordatorio.