El laberinto del general

Por: Gabriel Ortiz

General Rubén Alzate

General Rubén Alzate

Apreció el general Rubén Alzate y con él las más crueles versiones sobre su secuestro, aprovechado por muchos para escalar y otros para colocarse aureolas. Inicialmente dije en mi columna que era un “ingenuo general”, confiado en comunidades que le sirven a varios señores. Hoy lo veo como un enamorado de las causas sociales, dispuesto a arriesgar su vida por los desprotegidos.

El famoso Plan 2038 para el Chocó, del cual fue su creador, es un ambicioso proyecto de desarrollo para unos compatriotas olvidados, considerados parias por la podredumbre que maneja los recursos públicos. Contempla por primera vez, algo concreto para sacar de la miseria absoluta a un pueblo que se encuentra sentado en unas montañas de oro, platino y riqueza. Pero en nuestro país, ni a la guerrilla, ni a la oposición, ni al oficialismo, ni al establecimiento, ni a la sociedad y menos a los políticos, les preocupa la suerte un puñado de negros a los que solo utilizan para votar cada que los convocan.

Surgió el general Alzate, un nombre con sentido social, que se adentró en esas comunidades, para darles lo que nunca han conocido. Creyó en el gobierno, en su ejército, en una oposición que posa de defensora de lo que llaman seguridad, en una guerrilla que nunca ha hecho nada por este país y esas olvidadas comunidades. Se fue  al corazón del problema arriesgándolo todo, pero se equivocó, porque solo unos cuantos –de otras naciones- creyeron en él y en su proyecto 2038 para el Chocó.

Su febril interés por sacar adelante el Plan 2038, lo hizo cometer el error de abandonar los protocolos de seguridad y cayó en manos de una guerrilla que posa de salvadora de los desposeídos, a quienes desplazan, inducen al cultivo y consumo de estupefacientes e impulsan a la minería ilegal, para llenar sus bolsillos. El General quedó solo en un laberinto, sin el respaldo de sus superiores, su gobierno, los chocoanos y la sociedad entera.

Hoy es un simple Alzate, apartado del mando y sumido en la más profunda decepción, desilusión y desesperanza, viendo morir su Plan 2038, mientras se fortalecen la corrupción y la miseria en una tierra sin Dios ni Ley… habitada por una comunidad complaciente con su propia desventura.

BLANCO: Felicitaciones a Caracol y a Dario Arizmendi. Imaginación inagotable.

NEGRO: El mico que absuelve al prófugo Restrepo.

gabrielortiz10@hotmail.com

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