¡Demoledora reacción de los Azulejos!

Por: Antonio Andraus Burgos

Los Gigantes de San Francisco y los Atléticos de Oakland, le cambian el panorama a la temporada de las Grandes Ligas, aunándose a la formidable recuperación de los Azulejos de Toronto.-

En el primer mes de esta temporada 2014, los Cerveceros de Milwaukee, se acreditaron como la mejor novena de las Grandes Ligas. Pero era apenas el despunte de la contienda. Y en el segundo tramo de los seis meses de temporada, otros gallos están cantando en los gallineros.

Los Gigantes de San Francisco

Los Gigantes de San Francisco

Los Gigantes de San Francisco mostrando una vez más el carácter de novena que tiene ribetes ganadores, exhibieron una fenomenal jornada de mes, para decir lo menos, al tiempo que los Atléticos de Oakland se trepan como el segundo mejor de la campaña, mientras que los Azulejos de Toronto le han dado vuelta a la página, empezando a perfilarse como un equipo que tiene con qué luchar por una casilla camino a la fase final de la Liga Americana.

La reacción de los Azulejos era esperada desde el pasado año cuando, en medio de los avatares propios de la justa, perdieron a varias de sus valiosas unidades en plena campaña, por lo que, desde ese momento, se vinieron en caída libre. José Bautista, Melky Cabrera, José Reyes y Edwin Encarnación, éste último, despedazando a los lanzadores rivales en la última semana de manera espectacular (16 cuadrangulares en mayo, ¡qué bárbaro!), han sido piezas claves en esta etapa ganadora de la novena, incluyendo la sensacional actuación del lanzador zurdo Mark Buehrle, quien compila 10 victorias y 1 derrota, el primero en este momento en las Grandes Ligas en llegar a los dos dígitos como ganador desde la loma de los sustos.

Los Gigantes tienen la mejor marca de la Gran Carpa, con 36 victorias y apenas 20 derrotas, con un contundente trabajo de sus lanzadores, con 3.02 carreras limpias por juego, terceros en la campaña; en tanto que los Azulejos acumulan 33 triunfos y 24 reveses, acomodados a medio juego por encima de los Cerveceros de Milwaukee, la agradable sorpresa de abril, que en mayo compilaron más pérdidas que ganancias, con apenas 13 a favor y 15 en contra, para sumar 33 ganados y 23 perdidos, cuando venían con tabla de 20 y 8, en el primer tramo; al tiempo que los Atléticos tienen registro de 34 a favor y apenas 22 en contra, sencillamente espectacular, con soberbia combinación de sus lanzadores, encabezando las mayores con 2.93 carreras limpias por juego, desplazando en ese departamento colectivo a los bravos de Atlanta, que ha sido determinante en la fortaleza ofrecida desde la loma de los sustos en lo que va de la contienda.

De tal manera que, así como están la cosas, la temporada se muestra bien cerrada en casi todas las divisiones de la dos ligas y las grandes diferencias, por ahora, no se detectan de manera contundente, por lo que el mes de junio, puede traducirse en abonar el camino que pueda conducir a más de una novena, a capturar el pasaporte para ir a la disputa del título de su respectiva liga.

Y digamos de paso, que en la Liga Nacional, los Bravos encabezan la división Este; los Cerveceros, la Central y los Gigantes, en el Oeste. Entre tanto, en la Liga Americana, los Azulejos mandan en el Este; los Tigres de Detroit en la Central y los Atléticos en el Oeste.

La caída de los favoritos

El primer tercio de la temporada de las Grandes Ligas, arroja un par de incógnitas difíciles de responder de un momento a otro.

La primera de ellas, es la caída inesperada en la actuación de los actuales campeones de la Serie Mundial, los Medias Rojas de Boston, que aun cuando vienen mejorando en las últimas presentaciones, eso es más que cierto, después de 10 derrotas en línea, su potencial en la nómina está casi intacta, y la salida de dos o tres jugadores, no pueden ser el motivo principal para que la novena no esté respondiendo a las exigencias de la campaña como se esperaba y anhelaban sus seguidores.

Los Atléticos de Oakland

Los Atléticos de Oakland

Y la otra inquietud es la poca respuesta de los Dodgers de Los Ángeles y la de los Rancheros de Texas, ambos en los circuitos del Oeste pero de la Liga Nacional y Liga Americana, respectivamente, disimuladas sin duda alguna, por la  enorme cantidad de jugadores lesionados que han tenido en los dos primeros meses de la contienda, que le han mermado la capacidad de los dos equipos, algo similar en esa materia de lo que le ha ocurrido a los Yanquis de Nueva York, club que ha soportado esos inconvenientes con un hábil manejo para superar escollos muy complicados a la hora de la verdad.

Los Dodgers saben que lo tienen todo para buscar la estrella por lo menos de su circuito y los Rancheros tienen los pronósticos a su favor para ganar el banderín de su zona, pero por el momento, la lucha sobre los diamantes la están perdiendo. Desde luego, sus seguidores confían en una plena recuperación de un momento a otro, y la crítica deportiva cree que las cosas pueden mejorar a partir del momento en que los peloteros lesionados vuelvan a la plantilla titular. Y esas son las incógnitas planteadas: ¿será que ya han perdido un buen margen en la contienda estas dos representaciones, que al final sea decisiva y caer en posiciones que nadie esperaba? ¿Tendrán los Dodgers y los Rancheros los elementos suficientes para reaccionar con la contundencia necesaria quizás después del Juego de Estrellas?

Nosotros consideramos que por el momento, todo está dentro de lo normal pero la recuperación debe ser casi que inmediata, a menos que en la recta final entre agosto y septiembre, los numeritos en materia de ganados y perdidos, sean superiores a lo que han mostrado hasta el momento.

La llegada de LaRussa

Los Cascabeles de Arizona no se explican qué es lo que está ocurriendo con el equipo. Tienen una nómina pareja, muestran solidez en casi todos sus frentes, y su capacidad de juego está a toda prueba. ¿Entonces, qué sucede que no ganan desafíos?.

Los principales ejecutivos decidieron tomar los toros por los cuernos, y contrataron al inmortal Tony LaRussa, uno de los estrategas más reconocidos en el béisbol, para que se haga cargo del asunto y encuentre en dónde se está acumulando el agua, que está a punto de ahogar a la divisa, especialmente mirando hacia el futuro, con base en lo que tiene la organización en las ligas menores.

LaRussa seguramente no tiene la varita mágica para resolver de un día para otro, todos los problemas que afronta el equipo, pero por lo menos su olfato, su experiencia, su capacidad como mentor del béisbol, le pueden dar opciones para encontrar en dónde está el meollo del problema.

Hemos sostenido en más de una oportunidad, que la novena con la plantilla que tiene, deben ofrecer más resistencia y mantener a flote una tabla con más victorias que derrotas, en la división Oeste de la Liga Nacional. Ello no está ocurriendo y por lo tanto, LaRussa llega a ser el gran capitán, sin tener que enfundarse en el uniforme ni estar metido las 24 horas en el terreno de juego, para dar consejos, entregar opiniones y ofrecer sugerencias al cuerpo técnico, encabezados por Kirk Gibson, no para ser la sombra del estratega que tiene bajo su mando a la tropa, sino para esperar que a corto o mediano plazo, las cosas resulten y el panorama cambie por completo para los Cascabeles, que merecen más victorias que derrotas, por lo menos con lo que cuentan en sus filas hasta el momento.

Endurecen las penas

La actitud del béisbol de las Grandes Ligas, en manos del actual comisionado Bud Selig, tiende a ser cada día más limpia y trasparente como debe ser, en materia de uso de estimulantes dentro de la organización.

Bud Selig

Esa posición no puede ser de otra manera, si se intenta, por todos los medios legales posibles, detener los desafueros de los jugadores que una y otra vez, buscan las maneras de hacer trampa, con la utilización de elementos y sustancias que aumenten las condiciones naturales de los peloteros, para rendir más sobre el terreno de juego.

Desde el pasado 1o. de abril, entró en vigencia el endurecimiento de las penas para todo el béisbol de las Grandes Ligas, que incluyen las divisiones menores de todas las novenas.

En la primera infracción del uso de estimulantes, ya no serán 50 partidos de suspensión, si no que la pena se eleva a 80 desafíos; y para la segunda ocasión, en vez de 100 encuentros como estaba señalado hasta el 30 de marzo de este año, la cifra de suspensión llega a los 160 choques. Ni más ni menos, una temporada completa para el calendario de la Gran Carpa.

Es posible que ni siquiera ese tipo de sanciones sean lo suficientemente decisivas para evitar y persuadir a los jugadores que intenten una vez más violar las normas; pero se nos ocurre pensar que si ello no da resultado, que la medida venidera en el futuro inmediato, sea de una temporada completa de 160 partidos para la primera suspensión, y de por vida, para la segunda oportunidad en que se compruebe el uso de estimulantes.

Si con esas sanciones disciplinarias no escarmientan los peloteros, ¡pues apaga y vámonos!

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