Los Bravos, ¡siempre los Bravos!

Los Dodgers de Los Ángeles perdieron en franca lid el título de la Liga Nacional, ante los Bravos en vibrante Serie de Campeonato. Desde 1999, no llegaban a la Serie Mundial, y desde 1995, no alcanzan la corona de la Cita de Otoño.

Bravos de Atlanta (Imagen: archivo particular-VBM).

Con la nómina más costosa de las Grandes Ligas, por encima de los 200 millones de dólares anuales. Con figuras estelares en todas las posiciones. Con un título entre manos que ahora no podrá defender. Con una afición que siempre los respaldó. Y sin embargo, los Dodgers de Los Ángeles se quedan por fuera de la Serie Mundial, al perder frente a los Bravos de Atlanta, ¡siempre los Bravos!, al caer 4 carreras por 2, en el sexto y último juego, en una vibrante Serie de Campeonato por el título de la Liga Nacional.

El análisis no daba para mucho, desde el punto de vista de los numeritos; en cambio, da para más en cuanto a que al final de la extenuante campaña regular, los Dodgers encontraron que sus piezas claves estaban por fuera de la nómina o ‘la fatiga’ había hecho mella profunda en las respuestas que debían tener en el campo de juego, especialmente en el grupo de sus lanzadores.

En los 6 partidos de la final de la liga, los Dodgers tuvieron algunos destellos de la aguerrida forma en que pudieron llegar a la postemporada, venciendo primero a los Cardenales de San Luis, en la tarjeta por el Comodín; y seguidamente superar al mejor equipo que tuvo este año las Grandes Ligas, los Gigantes de San Francisco, en la competencia por la Serie Divisional.

Pero claramente ya se notaba la ausencia de peloteros como su astro zurdo Clayton Kershaw, y sobre las postrimerías de la campaña, la pérdida de jugadores como Max Muncy y Justin Turner, pese a que Max Scherzer llegó como refuerzo para la rotación y Trea Turner, el campeón de bateo de la Liga Nacional, encajó en la novena, para convertirse en un bateador y un jugador de campo que tanto necesitaba la divisa, cuyos hilos maneja Dave Roberts, quizás uno de los más cotizados estrategas del juego en los actuales momentos.

Eran los Dodgers los inmensos favoritos no sólo para ganar el banderín de la división Oeste de la Liga Nacional, que no lo alcanzó, sino también, conquistar el título del Viejo Circuito, que tampoco lo logró; y para volver a la Serie Mundial por lo menos, a defender la corona que un año atrás, en la atípica campaña 2020, había conquistado en aquella sensacional final ante los Rayas de Tampa.

Y los Bravos, ¿qué?

Brian Snitker también encontró dificultades sobre la fase final de la temporada, cuando de la noche a la mañana perdió a piezas importantes para su titularidad y sus lanzadores, empezaron a ceder frente a los bateadores rivales, pero bien pronto se las ingenió para rearmar el grupo, y volverlo una vez más competitivo, por encima de las especulaciones que se hacían alrededor del equipo.

Con la excepción del veterano de mil batallas, Charlie Morton, Snitker encontró en brazos ‘juveniles’ la fórmula ideal para hacer de los Bravos una novena con casta y con deseos de exhibir sobre el campo de juego, la calidad y la capacidad de siempre, a pesar de todos los altibajos que tuvo el equipo en la campaña regular.

Pero supo erguirse en los momentos de angustia, en los días, difíciles, en los momentos más complicados, y superar con creces, todos los obstáculos que deportiva y humanamente se le presentó al club durante todo el año.

Perdió por cosas extra-deportivas al dominicano Marcell Ozuna y por lesión al venezolano y puntal de su ofensiva, Ronald Acuña Jr. cuando el equipo más necesitaba de él; salió de la nómina el veterano zurdo Rich Hill; no contó por un largo período con su receptor titular Travis D´Arnaud, en fin; pero encontró a mitad de camino a Joc Pederson, que le rindió como pocos, viniendo de las toldas de los Cachorros de Chicago luego de salir de la nómina de los Dodgers; al cubano Jorge Soler, que se consagró tanto a la ofensiva como a la defensiva del equipo, procedente de los Reales de Kansas City; capturó al boricua Eddie Rosario, pieza clave y fundamental para que los Bravos estén hoy día en la Serie Mundial, tras dejar a los Indios de Cleveland; y finalmente, obtuvo a Adam Duvall, quien llegó de los Marlins de Miami.

El paso a la final

Un cuadrangular de Chris Taylor en el noveno episodio cuando el juego estaba empatado a 1 carrera, le permitió a los Dodgers vencer a los Cardenales de San Luis por pizarra de 3-1, para alcanzar el Comodín de la Liga Nacional, lo que fue el inicio de la postemporada para los ‘Esquivadores’.

Luego, frente a sus rivales de siempre, los Dodgers le ganaron la Serie Divisional al mejor equipo de las Grandes Ligas de este 2021, los Gigantes de San Francisco, al derrotarlos en su propio estadio en el quinto y último y dramático partido, 2 carreras por 1, con el doblete de Corey Seager para remolcar a Mookie Betts con la carrera ganadora en la parte alta del noveno, y Max Scherzer acreditarse su primer juego salvados en su ilustre carrera como abridor; tras dividirse los 4 primeros desafíos a dos victorias y dos derrotas cada equipo.

Yordan Álvarez (Imagen: Vision del Deporte-VBM)

Mientras tanto, los Bravos vencieron a los Cerveceros de Milwaukee en la Divisional, tras sensacionales actuaciones de Max Fried e Ian Anderson con par de blanqueadas consecutivas por tableros de 3-0, y en el cuarto juego, Freddie Freeman con un tablazo de circuito completo, sentenció el paso de su equipo para la contienda por el título de la liga, al enviar la pelota a 428 pies con dos outs, en el cierre del octavo episodio.

Pocas diferencias

Los Dodgers, como ya hemos dicho, eran los favoritos en la Liga Nacional para todo. Para ganar el Comodín, para ganar la Serie Divisional y para ganar la Serie por el Campeonato del Circuito. Dos de los tres presupuestos se cumplieron. El tercero, no se concretó.

De salida debemos observar que teniendo como referencia las estadísticas, se puede concluir que la final de los Dodgers frente a los Bravos, fue cerrada en 4 de los 6 compromisos, y en los dos restantes, fue donde se evidenció lo que muchos temían: los ‘Esquivadores’ se quedaron sin ‘’gasolina’’ para el recorrer el tramo final.

Los Bravos vencieron a los Dodgers 3 por 2 en el primer juego; triunfaron en el segundo, 5 por 4; perdieron el tercero, 6 por 5; ganaron el cuarto 9 por 2; cayeron en el quinto 11 por 2; y doblegaron a sus rivales 4 por 2 en el sexto y último partido.

Colectivamente, los Bravos batearon para 260 —53 imparables en 204 turnos —, con 7 dobletes, 1 triple y 8 cuadrangulares, 27 carreras remolcadas de las 28 producidas, 18 bases por bolas y 68 ponches,  contra 250 de los Dodgers — 50 indiscutibles en 200 turnos — con 8 dobletes, 9 jonrones, 27 carreras impulsadas, 22 bases por bolas y 52 ponches.

Fueron el boricua Eddie Rosario, con 486 a la ofensiva; Joc Pederson, con 9 remolcadas y 3 cuadrangulares; Freddie Freeman, que comenzó con 7 ponches en línea en esta fase, con 3 ‘bambinazos’ y 6 impulsadas; Austin Riley, con 2 jonrones y 5 empujadas; el curazaleño Ozzie Albies y Adam Duvall, los encargados de ponerle la sal y la pimienta a la artillería de los Bravos.

Chris Taylor, quien había perdido la titularidad por lesiones en septiembre, fue el mejor a la ofensiva, con 343, con 4 jonrones y 12 remolcadas; Mookie Betts, con 333, 5 impulsadas y 6 anotadas; Cody Bellinger, con 364, un cuadrangular y 7 empujadas;  y A.J. Pollock, con 303, 2 jonrones y 8 remolcadas, se echaron sobre sus hombros el ataque de los Dodgers en los momentos difíciles de los partidos, y respondieron en medio de las angustias, porque Corey Seager y Trea Turner, el campeón de bateo de la Liga Nacional, no estuvieron a la altura de las exigencias de la gran final, pero de ellos no dependía la labor de los lanzadores.

Fatiga en los brazos

Cuando los expertos observaron el calendario de juego del último mes de la campaña regular y la proyección de la postemporada para los Dodgers, hubo consenso sin excepción, que el gran problema de los ‘Esquivadores’, con la ausencia de su astro zurdo Clayton Kershaw, era saber hasta dónde podría llegar la capacidad serpentinera en la ronda de los grandes.

Los Dodgers jugaron 12 partidos en apenas 17 días en octubre, y la fatiga de los brazos en la nómina de lanzadores, más temprano que tarde, iba a llegar. Y llegó en el peor momento. Tanto que Dave Roberts no sabía con quién abrir un juego o con quién podría rescatar a un abridor.

El doloroso epílogo se escribió cuando Max Scherzer, quien llegó a reforzar a la rotación a mitad de campaña, no pudo ser utilizado para abrir el sexto juego, ‘por total agotamiento físico en su brazo’. No era otra cosa diferente que la fatiga muscular, de la que tanto se temió.

Y si le agregamos que los ‘Esquivadores’ no pudieron contar con Max Muncy en la instancia final y que sobre las postrimerías de la serie por el título, una lesión alejó a Justin Turner de la alineación, hay poco que lamentar a la hora de la verdad, porque si bien es cierto que ocurren milagros, estos no se dan todos los días.

El Más Valioso

Ya no se nos hace raro destacar a un latino como grande entre los grandes, bien sea en las campañas regulares, bien en la postemporada.

En la Liga Americana el jugador Más Valioso de la Serie por el Campeonato lo fue el cubano Yordan Álvarez, de los Astros de Houston; y ahora, en la Liga Nacional, lo fue el boricua Eddie Rosario, el distinguido como Más Valioso de la vuelta final por el título de Viejo Circuito.

Rosario hizo todo para llevarse los honores del mejor en la recta final de la Americana. Bateó para 486, con 18 imparables en 37 turnos; despachó un doble, un triple y 3 cuadrangulares; remolcó 11 carreras y anotó 6, en un admirable remate de serie.

Y lo tendremos, desde luego, en la Serie Mundial, frente a los Astros de Houston.

Los Bravos que tuvieron muchos sinsabores en la campaña regular, jugaron a paso de vencedores al momento de las definiciones y ahora están en la Serie Mundial, cita a la cual no concurrían desde 1999, porque siempre les hacia falta el centavo para el dólar, y cuyo trofeo no ha estado entre sus manos desde 1995.

Acerca Antonio Andraus