Colombia: cita con la grandeza

Por: Rufino Acosta Rodríguez
Cuando se habla del encuentro de Colombia ante Brasil, el viernes 4 de julio en el Castelao de Fortaleza, la pregunta de rigor no podría ser otra: ¿tiene Colombia cómo ganar? De una no vacilaría para decir que esta es la oportunidad de oro. Por mil razones. Hay equipo, cuerpo técnico  experiencia, juventud y talento, unidad y determinación, mezcla fundamental  para impulsar y mantener un propósito. Algunos prefieren hablar de sueño o ilusión. Yo creo que estamos en la hora y el momento indicados. Será difícil que se repita una ocasión como esta. La motivación, el rival, el escenario, la competencia,  son factores  ideales. Brasil es el dueño del patio, el pentacampeón, la historia, la leyenda. Ha estado en todas las refriegas de la FIFA, desde 1930. Pocas veces lo han tocado y siempre encuentra la manera de estar ahí, en el sitio de los elegidos.  Colombia apenas se asoma a ese espacio. La primera experiencia se dio en Chile 1962, y de ahí debió esperar 28 años para regresar al teatro de las emociones. El periplo de tres participaciones consecutivas (1990, 1994, 1998) le dio paso a un interregno de 16 años. Épocas de frustraciones, del casi  lo conseguimos y de generaciones perdidas. No existe, en consecuencia, el menor  punto de comparación entre los dos rivales si miramos el pasado. Toca hacerlo a un lado para pensar en el presente y convencernos de que los astros están alineados y la posibilidad gloriosa permanece latente, lista para aflorar con la fuerza de un ciclón. Si vamos al análisis deportivo encontramos profundas diferencias. Brasil no ha develado todas sus cartas o todavía sigue en proceso de ajuste. Empató a duras penas ante México, le ganó a Croacia y Camerún pero en octavos volvió a sufrir y debió esperar la feria de los tiros desde el punto penalti para eliminar a Chile. Por lo que se ha visto, depende de Neymar. Poco de estructura como equipo. Escasas ideas en el medio campo y serias inconsistencias en la defensa. Hulk y Fred siguen en deuda como atacantes. Oscar, Paulinho y Fernandinho se mueven sin norte. David Luiz trata de mantener el orden atrás pero acusa el trajín de la competencia.  Por supuesto es Brasil y ello significa historia, títulos, leyenda. Nunca se le puede mirar por encima del hombro. Aquellos que olvidaron la premisa vieron oscilar sobre sus cabezas la espada del riesgo. ¿Se atreverá Colombia? Ni modo de pensar otra cosa. Tiene el deber de enfrentarlo con decisión de vencer.  Es una cita con la misión imposible. Una invitación al paraíso del fútbol. ¿Hay equipo?  Las señales parecen ser inequívocas para dar una respuesta afirmativa.  Los legionarios del técnico José Pekerman  han cubierto la ruta de manera pulcra, convincente, casi dictatorial. El andamiaje de una sólida y afamada defensa como la de Grecia no fue obstáculo. Costa de Marfil dio la batalla y la obligó a sacar el arsenal de la angustia para salir ilesa. Con Japón ser estableció el orden y volvieron las delicias. Un juego generoso, a ratos lírico y sobre todo demoledor y eficaz. Uruguay se opuso con su estilo centenario de choque y naufragó en el intento.  La magia de James Rodríguez, con un gol de fantasía, candidato para ser aclamado como el mejor del mundial, desbarató sus planes y Colombia pasó de largo. Cuartos de final es una instancia inédita para el tricolor y jugarlos ante Brasil no tiene comparación.  Es un lujo y al mismo tiempo el máximo reto para ratificar que soplan vientos de grandeza.  Y como dice el sabio popular, nada está ganado, nada está perdido, hay que jugar.

Sobre Rufino Acosta

Periodista y abogado. Se inició en el programa Deporte al Día, de La Voz de Santa Marta, en 1960. Trabajó con El Informador de la capital del Magdalena entre 1961 y 1964. Fue corresponsal de El Espectador en 1964 y desde 1965 hizo parte de la redacción deportiva en Bogotá, hasta su retiro en 1998. Estudió Derecho en el Externado de Colombia (1965-1969). Afiliado al CPB y Acord Bogotá.

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