Simposio Colombia.

Por: Gilberto Castillo

Asunto: El mapa político de Colombia después de las elecciones.

Conclusiones.  La evidencia de un fraude. El daño que le hacen  las listas cerradas a la democracia. La compra de votos, algo histórico e imposible de erradicar totalmente. Los ejércitos privados de electores. La derrota del presidente Santos. La fuerza del Partido Verde. El crecimiento de la fuerza electoral de La Costa.

Álvaro Uribe

Álvaro Uribe

El gran perdedor: Se concluyó que definitivamente el gran derrotado fue el Presidente Santos, pues la llamada Unidad Nacional, su principal fortín político, perdió más de  cincuenta curules, entre Cámara y Senado, para nada resultó valido,  que el mismo día , al conocerse los resultados, el Presidente hubiera salido  hablar de una victoria que está por verse en las próximas elecciones presidenciales, pues  además perdió el control de la bancada política.

Los ganadores: Sin duda fueron tres corrientes: Centro Democrático, o mejor el expresidente  Álvaro Uribe Vélez, que  con una lista cerrada demostró su liderazgo político; el Partido Conservador que, cuando menos se esperaba, superó al Partido Liberal, y el poder político de la Costa Atlántica, región que  paso de  14 a 31 legisladores. Precisamente estas  dos últimas fuerzas: la de La Costa y la del conservatismo, son las que atenazan las intenciones  de reelección  del  presidente Santos. Con sus alianzas van a definir, en gran medida, la elección presidencial; de manera que están listas para recibir toda la mermelada que sea necesaria, sobre todo la fuerza costeña. También se concluyó que un tercer ganador fue el Partido Verde y Enrique Peñalosa, quien hasta este momento, se perfila como el gran rival del presidente  Santos en la segunda vuelta.

Lo injusto: Resultó muy triste encontrar que departamentos importantes como  Magdalena y Tolima, que a pesar de la situación social y política que atraviesan y su alta densidad poblacional, hayan  quedado huérfanos y sin voceros en el Senado. Igualmente se encontró censurable el juego sucio que realizó el senador Roy Barreras al decir, en un comercial, que votar por el partido de la U era votar por Álvaro Uribe, pues confundió a los lectores y es el peor favor que se le puede hacer a una  democracia donde el lector debe ser respetado en todas las formas. En este punto es bueno aclarar,  que  quienes tomamos parte en este simposio  somos personas muy disimiles y de diferentes corrientes políticas,  incluso de izquierda. También hay analistas, militares, científicos, liberales, conservadores, amas de casa, periodistas  etcétera, y seguimos un solo ideal: la objetividad en  los análisis para así contribuir a tener un país más justo y más apegado a la verdad.

El fraude: Fue algo evidente, difícil negar que no lo hubo. Resulta extraño encontrar que cuando el Centro Democrático se perfilaba como el grupo de mayor votación, los votos de la costa entraran después de las 8 de la noche, cosa que nunca antes había ocurrido. Con un invitado y analista español, pudimos concluir que la compra de votos es algo  inherente a la política y en gran medida, imposible de evitar, pero no difícil de reducir a su mínima expresión. Históricamente, la  compra de electores se da  desde tiempos memorables.  Ocurre por el mismo poder de quienes son elegidos y por el bajo nivel cultural del elector. Es por eso que la compra de votos se presenta en mucha menor proporción en los países desarrollados, sin que pueda evitarse completamente.

Juan Manuel Santos

Juan Manuel Santos

Ejércitos privados: Sorprende  encontrar como los grandes electores, en muchas regiones del país, no son los partidos sino los grandes varones electorales que simplemente se amarra al aval del partido, sin comulgar con sus ideas.  Esos grandes electores son aquellos que gozan de un inmenso poder económico, y los que por una o por otra razón, adquieren gran influencia en su región. Peligrosamente algo comparable a los ejércitos privados creados por los para militares, aparentemente sin armas, pero con votos, o una mezcla de los dos, por lo que se puede estar dando el paso de unos ejercidos armados a unos “ejércitos” de lectores   disciplinados y listos para votar, siempre,  en favor de un cacique  que queda en rutado para manejar contratos y presupuestos a diestra y siniestra en todos los niveles. Sin duda un gran cultivo para la corrupción.

Las listas cerradas: También se analizó que las  listas cerradas invitan más a engordar el caudillismo que ha fortalecer la democracia, pues adheridos a ese líder o caudillo llegan muchos nombres, -puestos allí por interés económico o personal- y ante esto el elector  queda obligado a votar por personajes  que muchas veces no le aportan nada al proceso democrático. De esta manera se limita , el libre  albedrío del lector que termina votando por candidatos que no conoce.

Finalmente se concluyó  sobre la difícil situación en que queda  el  candidato- presidente de la República, pues los resultados de su gestión no son los mejores y lo único que tiene para mostrar es el Diálogo  Paz de la Habana que puede resultar un arma de doble filo para un Juan Manuel Santos, sin mucha fuerza. Muchas cosas pueden pasar en estos dos meses  que restan para la elección presidencial, teniendo en cuenta que Colombia es un país muy difícil y con múltiples problemas

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