¡Scherzer: La gran figura del comienzo!

El derecho lanzador de los Tigres de Detroit compila nada más y nada menos 12 victorias sin reveses, el primer serpentinero en establecer esa marca en la novena en todos sus tiempos.

El venezolano Miguel Cabrera sigue haciendo de las suyas con el uso del madero con los Tigres de Detroit.

Miguel Cabrera

Miguel Cabrera

Otro tanto desarrolla Justin Verlander, desde la loma de los sustos, para la novena que tiene asiento en la ciudad donde fabrican más vehículos en los Estados Unidos, pero su campaña no ha sido tan estupenda como todos quisieran.

Prince Fielder de verdad, es otro de los baluartes de los Tigres, y por eso la novena se mantiene a flote en la división Central de la Liga Americana, de la mano del experimentado Jim Leyland, equipo cuya ofensiva es sinceramente demoledora, que nadie se atreve a desconocer.

Pero lo que ha hecho hasta este 30 de junio de 2013, Max Scherzer, ha sido, sin discusión alguna, lo más valioso para su equipo, para la Liga Americana y, desde luego, para el béisbol de las Grandes Ligas, cuya actuación empieza a hacer parte de la historia del equipo y de las mayores, y cuyos numeritos dejan con la boca abierta a más de uno.

Después de 16 presentaciones como abridor con los ‘’felinos’’ en la temporada, con seis años de experiencia en las mayores y con 28 años de edad, Scherzer puede darse por bien servido en su tarea de dominar desde el montículo a sus rivales, que ahora lo elevan a la categoría del mejor lanzador en los primeros tres meses de labores en la Gran Carpa, tanto de la Liga Nacional como de la Liga Americana.

Con 12 victorias y 0 derrotas, algo que refleja la calidad de su tarea desde la lomita de los sustos, Scherzer tiene con qué borrar lo poco que había hecho desde cuando llegó a las Grandes Ligas, luciendo el uniforme de los Cascabeles de Arizona, de la Liga Nacional, el 29 de abril de 2008, para lidiar con par de años llenos de altibajos en su consolidación como abridor en las mayores, y luego ser firmado por los Tigres, divisa en donde ha obtenido mejores dividendos.

Registros vigentes

El béisbol, por su naturaleza y por la forma en que los norteamericanos lo han diseñado, lo convierten en un deporte en donde, las actuaciones de todos y cada uno de sus jugadores, quedan plasmadas en los registros de los anotadores, lo cual es un elemento de juicio histórico que permite conocer hasta dónde llegó la calidad, el talento y la capacidad de juego del pelotero.

Existe por estos días, la sana controversia sobre las actuaciones de Scherzer con el uniforme de los Tigres, dejándose en claro que todavía no es hora de que cante victoria, porque la temporada apenas camina sobre la mitad del calendario de juego y muchas cosas pueden suceder.

La marca de juegos ganados y perdidos de manera consecutiva en el béisbol de las mayores, está en poder de aquel zurdo que hizo muchos méritos en su carrea, Carl Hubbell, cuando jugaba en la Liga Nacional con los Gigantes de Nueva York, al compilar 24 victorias en línea entre el final de la campaña de 1936 y el comienzo de la de 1937, sin que en la hoja de anotación se incluya la derrota que sufrió a manos de los Yanquis de Nueva York en el cuarto juego de la Serie Mundial de 1936, porque como siempre se ha dicho, la Serie Mundial es cosa aparte, y por lo tanto, esas actuaciones no se le suman a nada de lo que tiene que ver con la temporada regular.

Pero la marca de una temporada, está en manos de Dave McNally, el extraordinario lanzador zurdo de los Orioles de Baltimore, quien dejó el registro de 15 ganados y 0 perdidos en la de 1969, cuando finalmente concluyó su faena anual, con marca de 20 ganados y 7 perdidos.

Con ese mismo registro de 15 ganados y 0 derrotas en una campaña, está Johnny Allen, el derecho de los Indios de Cleveland, quien en 1937 la dejó para la posteridad, habiendo concluido su año con el uniforme de la ‘’tribu’’ con 15 triunfos y 1 derrota, algo que para los expertos tiene un grande valor en materia beisbolera, pues Allen apenas tuvo la primera derrota, no pudo volver a triunfar desde el montículo, por diversos factores, incluyendo lesiones y poca capacidad de respuesta ofensiva de su equipo, en tres o cuatro partidos en donde después actuó.

Rogers Clemens aparece en la lista de los serpentineros con registro histórico, al acumular 14 triunfos sin reveses, con los Medias Rojas de Boston, en 1986, cuando concluyó la campaña con marca de 24 victorias y apenas 4 derrotas. Lástima que su nombre esté manchado por el uso de sustancias extra deportivas, lo que posiblemente, lo mantendrá alejado del Salón de la Fama.

Finalmente, con 13 ganados y 0 perdidos en un comienzo de temporada, aparece el astro zurdo de los Yanquis de Nueva York, Ron Guidry, en aquella inolvidable jornada de 1978, cuando terminó su campaña con 25 triunfos y 3 derrotas, toda una proeza para la época y para la divisa de los ‘’Mulos’’, que siempre lo recuerdan como grande entre los grandes serpentineros que han pasado por su banco de juego.

Por eso, Scherzer con su registro en juegos ganados y perdidos, lo han convertido en una nueva luminaria de los Tigres, pero muchos críticos consideran que puede ser golondrina de verano, a menos que mantenga la solidez que hasta la fecha ha ofrecido, en lo que resta del calendario.

Sus numeritos

Antes de abrir por los Tigres su próximo compromiso, Scherzer encabeza la lista de los lanzadores con esa marca de 12 ganados y 0 perdidos, superando a Bartolo Colon, de los Atléticos de Oakland, quien señala 11 triunfos y 2 derrotas; a Jordan Zimmermann, de los Nacionales de Washington, con 11 victorias y 3 derrotas; y al formidable Adam Wainwright, de los Cardenales de San Luis, con 11 victorias y 5 derrotas.

Scherzer es el primer lanzador de los Tigres en la historia de la novena, que alcanza a acumular una docena de triunfos antes de encajar la primera derrota, luego de 16 apariciones como abridor, pero en cuatro desafíos no ha tenido decisión.

En 110 episodios lanzados, Max ofrece una excelente hoja de labores, con 38 carreras limpias de las 39 que le han fabricado, para promedio de 3.10 carreras limpias por juego, ocupando la casilla 29 entre todos los serpentineros de la temporada hasta la fecha señalada; y acumula 131 ponches propinados a sus rivales, para estar ocupando la tercera casilla en ese departamento, y obtener un promedio de 10.69 hombres abanicando la brisa, por cada encuentro en donde ha actuado.

Con sus 1.90 metros de estatura y sus 220 libras promedio de peso, Scherzer se ha especializado en dos o tres lanzamientos que vienen haciendo estragos, dos de ellos, una especie de curva que se mueva hacia arriba y hacia abajo, como una ola; y el otro, la curva bajando hacia afuera para los bateadores derechos y hacia adentro, obviamente, para los zurdos, porque desciende vertiginosamente apenas cuando está llegando a la punta del pentágono, dejando fuera de balance a los toleteros, y como muchos expertos y estrategas lo han confesado, ‘’se trata de lanzamientos extraños, que la bola hace de todo, antes de llegar al plato’’.

Nacido en San Luis, la tierra de los afamados Cardenales, Max ha recibido 74 imparables en esta parte del recorrido del año, entre los cuales apenas se le suman 11 ‘’bambinazos’’, lo que evidencia la calidad que ha mostrado frente a los bateadores, lejos en siete tablazos de cuatro esquinas, que han aceptado Dan Haren, de los Nacionales de Washington, y Jeremy Guthrie, de los Reales de Kansas City, ambos con 19 cuadrangulares permitidos hasta este momento.

Scherzer es un jugador en donde el béisbol aparece por todos lados, y es por consiguiente, como él  mismo lo reconoce, ‘’todo lo que soy y lo que tengo, se lo debo al béisbol’’, pero al mismo tiempo confiesa que ‘’todo no ha sido el producto de mi trabajo desde el montículo, es que mi novena, no le quepa duda alguna, es un club que batea y batea bien, oportuno, y que produce muchas carreras’’. Y agrega, seguidamente: ‘’miren lo que está haciendo Miguel Cabrera y observen como Prince Fielder lo secunda en todas las acciones ofensivas de nuestros partidos’’.

Cuando le advierten que está apenas a un partido de igualar el registro de Ron Guidry, Scherzer manifiesta que ‘’no me preocupa tanto las marcas, sino que volvamos a colocar a los Tigres en la postemporada, para llegar a la Serie Mundial y conquistarla… ¡no hay de otra…!’’

Nada va a suceder cuando Max Scherzer pierda el primer encuentro este año en las Grandes Ligas. Eso puede suceder hoy o mañana. Y ocurrirá más temprano que tarde, como dicen los expertos. Lo importante es que no lo vaya a afectar sicológicamente hablando y que sus Tigres, equipo que tiene buen pronóstico para conquistar el título de su división, para llegar a la postemporada y para estar en la disputa del título de la Liga Americana, se mantenga en la lucha y que su lanzador derecho se conserve en salud y siga cosechando triunfos, para rescatar el terreno perdido que este año ha dejado su estelar serpentinero, Justin Verlander.

 

 

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