Rescatemos… Los Principios.

Por: Hugo Artunduaga Salas

Todo este maremagnum que estamos padeciendo, es fruto de la pérdida de nuestros valores básicos: amor y temor a Dios, respeto, orden, honestidad, autoridad, caridad, disciplina, solidaridad. Valores, “relevados” por él inmediatismo, el esnobismo, el facilismo, para querer tener todo, sin trabajo, el imperio de la ley del menor esfuerzo. El mal nace en casa, todo radica, cómo se está formando nuestra niñez y juventud, sin disciplina, con unas libertades que riñen, con las elementales normas, que nuestros mayores nos inculcaron. Hoy esos manuales, están mandados a recoger, pues al tratar de implementarlos, se corre el riesgo de violar los “derechos fundamentales de los niños, jóvenes”, por cuenta de estatutos demácratelos, que los fariseos, que posan de líderes, nos están invadiendo, vendiéndonos unas normas; sin contenido, ni valor. Lo propia juventud, se manifiesta, hastiada del desorden en que están sumidos. Es menester, adelantar una cruzada pedagógica, en busca del rescate de los principios fundamentales. Regresar al espacio perdido: en el hogar, el jardín, el colegio, la universidad, el trabajo, en la actividad cotidiana, se hace prioritario. Una campaña pedagógica, reeditando y circulando, las cartillas de Aztete, Carreño, Bruño y muchos otros, no sería de gran utilidad para todos, (niños, jóvenes y mayores). Ojo, Sras. Ministras de Educación y Cultura, Secretarios del ramo a nivel departamental y municipal, la tarea está sobre la mesa. Hagámosla, si, entre todos. Querer, es poder!!.

 

 En el entretanto: Las grandes obras no son llevadas a cabo por la fuerza, sino por la perseverancia. Samuel Johnson.

No olvidemos jamás que lo bueno no se alcanza nunca sino por medio de lo mejor. Víctor Hugo

Si se siembra la semilla con fe y se cuida con perseverancia, solo será cuestión de tiempo recoger sus frutos. Thomas Carlyle.

Por encima del talento, están los valores comunes: disciplina, amor…, pero sobre todo tenacidad. James Balwin.

Acerca Hugo Artunduaga

Hugo Artunduaga
A esta edad no hay hoja de vida, solo queda un recordatorio.