Miguel Cabrera, máxima potencia latina en el 2012

Además de conquistar la Triple Corona a la ofensiva, se acaba de consagrar como el Jugador Más Valioso de la Liga Americana. Buster Posey se alzó con esta última corona, pero en la Liga Nacional.-

Fue en 1967 cuando Carl Yastrzemski, aquel famoso toletero de los Medias Rojas de Boston, alcanzó por última vez con la Triple Corona a la ofensiva en el béisbol de las Grandes Ligas, y para más señas, en la Liga Americana.

Miguel Cabrera

Yastrzemski por esas cosas de la vida, nació en Nueva York, pero nunca jugó para los famosos Yanquis, y antes por el contrario, siempre estuvo enfundado en el uniforme de los ‘’patirrojos’’ de Boston, con cuyo bombacho creció como un verdadero ídolo de los Medias Rojas y sentó cátedra con su poder al bate, dejando una estela de grandeza que más adelante lo llevó a ocupar un nicho en el Salón de la Fama, sin que pudiera ceñirse un anillo de Serie Mundial, que fue, al final de cuentas, su gran frustración.

45 años más tarde, un corpulento jugador venezolano, cuyas capacidades de juego nadie pone en duda, que apenas cumplirá sus 30 años en abril 18 del próximo año, se acaba de ungir como el primer pelotero latinoamericano en conquistar la codiciada Triple Corona en el Béisbol Organizado, algo que pasa a la historia y que debe enorgullecerlo, y orgullece a la pelota de América Latina.

Se trata del ídolo de Maracay, Miguel Cabrera, el mismo que ya tiene un anillo de Serie Mundial que conquistó en el 2003 cuando pertenecía a los Marlins de la Florida, y nada menos que frente a lo siempre bien cotizados Yanquis de Nueva York, cuando apenas despuntaba como un recio toletero que, lentamente pero sin pausa y con poca prisa, ha podido confirmar con el transcurso de los años.

La Triple Corona en el béisbol, no es otra cosa que conseguir el mayor número de cuadrangulares en una temporada de las Mayores; ser el mejor empujador de carreras de la campaña y, adicionalmente, capturar el título de bateo de su respectivo circuito. Y obtener las tres cosas, no son nada fáciles, mucho menos en el béisbol de las Grandes Ligas.

Por eso, sin duda alguna, se trata de una proeza y más valioso todavía, en tratándose de un pelotero latinoamericano, cuya semblanza deportiva, en el caso de Cabrera, ha tenido tanto de ancho como de largo en su carrera beisbolera, pero en algunas ocasiones, ha sido maltratada por su forma de actuar en su vida privada, que ciertamente deja mucho que desear en algunos pasajes de su presencia por fuera de los diamantes del béisbol, pero que, de acuerdo con los informes que hemos conocido en los últimos meses, está enfrentando la situación y tiene toda la convicción de superar su caso.

Por ahora, hay que decirlo y reconocerlo, ha dejado el alcohol a un lado, algo que le estaba haciendo un tremendo daño como atleta y como persona. Y quizás un poco más allá, como un hombre de bien, que debe ser ejemplo para la juventud deportiva de su país y de América Latina.

Le faltó, eso es cierto, que su equipo, los Tigres de Detroit capturaran el título de la Serie Mundial, para haber redondeado una campaña sencillamente excepcional. Pero las cosas no se les dieron a los Tigres en la confrontación final frente a los Gigantes de San Francisco, quienes los barrieron en cuatro partidos consecutivos en la última Cita de Otoño. Empero, ahora no le sobra el que haya sido escogido como El Jugador Más Valioso de la Liga Americana, reconocimiento que hace lo justo para su formidable actuación de este 2012, así en la fase final de la campaña, haya palidecido un tanto a la ofensiva, en momentos en que su afición esperó un poco más de él, pero en donde los lanzadores rivales lo mantuvieron a raya en algunas ocasiones, y en otras, fue llevado hasta la primera base para controlar su ofensiva y cuando se le dio la oportunidad, pegó el imparable necesario y una rayita para su novena, cuando equivocadamente el estratega de la novena rival, con el cojín de la primera almohadilla desocupada, decidió enfrentarlo en su turno al bate.

La Triple Corona

Cabrera marcó guarismos sencillamente espectaculares, para convertir en proeza, algo que parecía inalcanzable, pues transcurrieron 45 años desde cuando Carl Yastrzemski logró conquistar las tres envidiables coronas a la ofensiva en el Béisbol Organizado.

El venezolano conectó 205 inatajables en 622 turnos oficiales, para dejar su tarjeta con el promedio ofensivo más alto de la Liga Americana, en 330 puntos a la ofensiva, evidenciando que además de ser un toletero que se vuela la cerca con demasiada frecuencia, también despacha con su bate al hombro, batazos hacia todas las esquinas de los parques de pelota. Sin embargo, es válido señalar que esta no ha sido su mejor marca a la ofensiva en la pelota de las Mayores, pues en su historia se observa que en el 2011, Cabrera mostró una tarjeta ofensiva de 344 en promedio.

Con su formidable accionar con el uso del bate, acumuló 44 ‘’bambinazos’’, el batazo del clímax por excelencia del béisbol, pese a que estuvo asediado por dos o tres jugadores que lo mantuvieron a raya en buena parte del trayecto de la temporada, como Josh Hamilton, de los Rancheros de Texas, y Curtis Granderson, de los Yanquis de Nueva York, ambos concluyendo la campaña con 43 tablazos de circuito completo, quienes siempre los mantuvieron asediado al máximo hombre a la ofensiva de los latinos en esta temporada que acaba de concluir.

Los 44 cuadrangulares es la máxima cifra de ‘’vuelacercas’’ que ha logrado el venezolano en su ya larga historia dentro del béisbol de las Grandes Ligas.

Y finalmente, el ídolo de Maracay se llevó los honores con el mayor número de carreras impulsadas de la temporada, al traer hasta el pentágono un gran total de 139 rayitas fletadas hasta el plato, contra 128 que consiguió anotar en su tarjeta Josh Hamilton, el líder indiscutible de la ofensiva en los Rancheros. Esa ha sido, por cierto, la mejor marca en esta dependencia del venezolano en su paso por las Grandes Ligas.

Siempre se ha dicho que las comparaciones son odiosas, y eso es más que cierto. Pero en este caso, bien vale la pena recordar que no comparar, los guarismos que alcanzó Yastrzemski en 1967, para conquistar la Triple Corona de la Liga Americana.

Carl acumuló un promedio ofensivo de 326 puntos, producto de 189 inatrapables en 579 turnos oficiales; conectó un gran total de 44 cuadrangulares en la campaña, e impulsó 121 carreras hasta el plato.

Les dejo a ustedes, amables lectores, que saquen sus conclusiones y hagan las comparaciones del caso, porque en aquel 1967 de Yastrzemski como en este 2012 de Cabrera, los dos peloteros participaron en 161 partidos oficiales con sus respectivas novenas y ambos conquistaron ese mismo año de la Triple Corona, la distinción de ser el Pelotero Más Valioso de la temporada.

Los más valiosos

Pero bien. Cabrera tiene también en sus manos el trofeo de ser el Jugador Más Valioso de la Liga Americana en la campaña que cerró sus puertas en la Serie Mundial entre los Tigres y los Gigantes.

La decisión de otorgarle ese premio, es más que merecido. Y para nosotros, el venezolano no tenía pierde en la votación de quienes tienen a su cargo la selección del pelotero más valioso de la campaña.

Otra cosa se puede decir de Buster Posey, el receptor de los Gigantes de San Francisco, que tras un año de estar por fuera de loa diamantes por una lesión, volvió a los diamantes para apoderarse no solamente del liderazgo de su novena, sino que sentenció con su poder ofensivo y su clase beisbolera, que está proyectado para mejores cosas en un tiempo no muy lejano.

Posey tuvo una campaña admirable, por decir lo menos, cuando despachó 178 incogibles en 530 turnos oficiales, para 336 puntos a la ofensiva, con 103 carreras impulsadas y 24 cuadrangulares acumulados.

Fue alma y nervio de los Gigantes de San Francisco, y su trabajo detrás del plato,  lo volvieron a catapultar como uno de los mejores receptores con que cuenta el béisbol de las Grandes Ligas en los actuales momentos.

Sin mucha corpulencia física para estar adueñado de la receptoría, Posey es desde el mismo momento en que debutó en el Béisbol Organizado, el punto de referencia como uno de los peloteros con mayor capacidad de juego, talento y calidad, que pueden exhibir los Gigantes y, desde luego, el Béisbol Organizado.

Tanto Miguel Cabrera como Buster Posey son dos peloteros que nacieron para jugar el béisbol con ese talento y esa capacidad de juego que muy pocos otros jugadores han mostrado en los últimos años en la Gran Carpa.

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Antonio Andraus