¡Los técnicos y los novatos del año!

Por: ANTONIO ANDRAUS BURGOS

Terry Francona, con los Indios de Cleveland, y Clint Hurdle, de los Piratas de Pittsburgh, los mejores estrategas del año; y José Fernández, de los Marlins de Miami, y Will Myers, de los Rayas de Tampa, los novatos del 2013, en las Grandes Ligas.-

Podría ser un poco trasnochada esta nota, dado que las escogencias fueron efectuadas a comienzos del mes de noviembre. Pero recurrimos a utilizar el tiempo necesario, para conocer las diferentes reacciones que, una vez seleccionados los ganadores de los galardones que estaban en juego, se podían producir. Y en efecto, así ocurrió.

Tanto en la selección de los técnicos del año como en la de los novatos del año en las Grandes Ligas, la controversia hizo parte de dichas escogencias, más que todo, porque ciertamente hubo nombres sonoros para alcanzar dichas distinciones, y por encima de cualquiera otra consideración, porque en cada aspirante se pudo observar, sin duda alguna, que el trabajo desarrollado fue lo suficientemente bueno como para tenerse en cuenta por quienes tenían a su cargo la elección.

Diríamos, por ejemplo, que frente al capataz de los Indios de Cleveland, Terry Francona, el nombre de John Farrell, de los Medias Rojas de Boston, era un opositor digno de alcanzar los honores de ser el técnico del 2013 en la Liga Americana, y de allí la cerradísima votación que hubo para la decisión; y que otro tanto sucedió en el caso de Mike Matheny, de los Cardenales de San Luis; Don Mattingly, de los Dodgers de Los Ángeles y de Fredi González, de los Bravos de Atlanta, frente al ganador del trofeo, Clint Hurdle, de los Piratas de Pittsburgh, en la Liga Nacional.

Lo mismo ocurrió con la escogencia del pelotero novato del año, en la Liga Nacional, con José Fernández, de los Marlins de Miami, hubo peloteros que igualmente contabilizaron los méritos necesarios para alcanzar los respectivos trofeos; pero no así con la selección de Will Myers, de los Rayas de Tampa, el novato de la Liga Americana. Empero, la votación de los cronistas del béisbol sentenció una cosa diferente, sin que las discusiones hayan superado apenas la barrera de las creencias personales, pero nada más, con aceptaciones, en algunos casos, a regañadientes, y en otras, sin objeciones de ninguna naturaleza, lo que demuestra una vez más, que cuando se trata de votaciones, cualquier cosa es posible.

Lo de Terry

Terry Francona

Terry Francona

En el caso de Francona ante Farrell, para suavizar el golpe, si es que hubo alguno bien duro, es que la votación se produjo, como siempre ocurre, antes de que se conocieran los resultados de la postemporada, y así por el estilo, ocurrió en las otras elecciones, dada la aplicación del reglamento que rige en estos menesteres.

A Francona se le abona, sin discusión alguna, que a pesar de haber conquistado dos títulos de Serie Mundial con los Medias Rojas de Boston, las del 2004 y 2007, en una de ellas, la del 2004 frente a los Cardenales, fue para cortar un hilo de 86 años sin que los ‘’patirrojos’’ alcanzaran la codiciada corona del béisbol de las mayores, rompiendo los que muchos consideraron ‘’la maldición’’ de Babe Ruth, el hombre de los cuadrangulares desde cuando fue vendido de los Medias Rojas a los Yanquis de Nueva York, sin que él tuviera nada que ver con la mala racha de su antiguo equipo, nunca había alcanzado tal honor.

Los Indios bajo la conducción de Terry cambiaron su semblante, a pesar de contar con una nómina sin estrellas y con pocas erogaciones económicas, y llegaron a la ronda de los grandes del nuevo circuito, cuando nadie lo esperaba, superando a nóminas como la de los Yanquis de Nueva York, que por primera vez en casi dos décadas, se quedó por fuera de la disputa del título de la Liga Americana.

Cuando se anunció la contratación de Francona para los Indios, lo que todo el mundo pensó inmediatamente, es que el lastre que traía Terry cuando comandaba la tropa de los Medias Rojas desde aquél ‘’septiembre negro’’ de 2011, cuando lo tenía todo para volver a la vuelta de los clubes a derrotar en la disputa por el título de la Liga Americana, se le vino la estantería al suelo, en una combinación de indisciplina y vida privada poco aconsejable por parte de sus peloteros, podría ser un factor determinante frente a la nueva tropa de peloteros que tendría bajo su mando.

Pero el capataz de la tribu se hizo sentir, manejó con prudencia pero con mucha disciplina, a su nómina que estaba combinada con veteranos y novatos, e impuso con rigurosidad pero sin excesos, los parámetros para que la novena sintiera que el estratega estaba dispuesto a darle un poco de soltura en los quehaceres como personas y jugadores, pero que de ninguna manera iba a tolerar que las cosas se le salieran de las manos.

Y los resultados son evidentes. Sumó 92 triunfos contra 70 reveses, y los Indios acumularon 24 victorias más que las compiladas un año atrás, y por primera vez en más de un lustro, Cleveland llegaba a la ronda de los aspirantes de la corona de la Liga Americana, aun cuando cayera en la ronda de los comodines frente a los Rayas de Tampa, pero el trabajo de la campaña es inequívocamente valioso.

Por eso a nadie le sorprendió la votación de Terry Francona frente al conductor de los Medias Rojas de Boston, John Farrell, a la postre, el triunfador de la Serie Mundial de este año. 112 puntos sumó Francona en las tarjetas de los cronistas, contra 96 de Farrell, lo que demuestra que la votación fue estrecha, por parte de la experta opinión de los periodistas que cumplen con la tarea de hacer la cobertura de las temporadas beisboleras. Si Farrell hubiese conquistado ese honor, tampoco la elección se hubiese podido calificar como de sorpresa. De tal manera que aun cuando hubo división de criterios, cualquiera de los dos tenía los méritos suficientes para que el triunfador fuese aceptado, a pesar de cualquier sana controversia que alrededor de su nombre se presentara, como en efecto ocurrió.

La de Hurdle

Otra cosa es la selección de Clint Hurdle en la Liga Nacional, el capataz que condujo a los Piratas, con mucho acierto y sin tantos pergaminos, a la fase final por el título del Viejo Circuito, cuando la novena tenía más de dos décadas de estar compitiendo sin posibilidades de incluir su nombre entre las divisas importantes de la competencia.

Clint Hurdle

Clint Hurdle

Hurdle superó a hombres de la talla de Don Matingly, de los Dodgers; de Mike Matheny, de los Cardenales y de Fredi González, de los Bravos, a quienes superó de manera amplia en la votación que se hizo para ser el Técnico del Año en la Nacional.

El orientador de los Piratas sentó un precedente con la novena, cuando con una plantilla apenas normal, sin tantos bombos ni platillos, se erigió como una de las novenas a derrotar, después de 20 años de no estar en el grupo de los valiosos competidores por la corona de su liga.

Clint supo manejar los hilos de su divisa con tino, con paciencia, echando mano de sus conocimientos para exprimir, deportivamente hablando, a todos y cada uno de sus peloteros, dándoles libertad para que disfrutaran del juego, pero a la vez, exigiéndoles que sobre el diamante las cosas se hacen bien o no se hacen.

Hurdle hizo malabares en los momentos complicados, combinando su malicia beisbolera con la calidad de sus peloteros, obligándolos a jugar el béisbol útil, conjugando el talento y la calidad de cada uno de ellos, con responsabilidad y entusiasmo en cada jugada en donde participaban.

Nunca se entregó con su equipo, y si finalmente no pudo conquistar el título de la Liga Nacional, para llegar a la Serie Mundial, estos Piratas de Hurdle supieron exhibir sobre el terreno que cuando se quiere, se puede… cayeron ante los Cardenales, a la postre, la novena que disputó la Serie Mundial 2013.

Clint Hurdle había llevado en el 2007 a los Rockies de Colorado a la Serie Mundial frente a los Medias Rojas de Boston, pero su nombre en aquella ocasión no compiló los votos necesarios para la conquista de la distinción que, por múltiples factores, todos ellos buenos, lo condujeron este año a ser seleccionado el mejor capataz de la Liga Nacional.

Hurdle escolta ahora al afamado Jim Leyland, quien en su calidad de timonel de los Piratas en los años 90 y 92, se llevó ese mismo trofeo, cuando la novena de Pittsburgh era temida y temible, pero eso era en otros tiempos. Quizás Clint y sus muchachos hagan respetar la franquicia que hiciera famosa el inolvidable ‘’cometa de Carolina’’, Roberto Clemente, de ahora en adelante, con una afición que volvió, con creces, a respaldar al equipo y desde luego, al béisbol.

Novatos de la temporada

Nadie entra a discutir las decisiones que adoptan por medio de votación, amplia y democrática, la Asociación de Periodistas del Béisbol de los Estados Unidos. Pero de que hay en muchas ocasiones reparos cuando se conocen en definitiva dichas votaciones, no cabe la menor duda de que, si la democracia existe en materia deportiva, ellas tienen que surgir ante la presencia de otros peloteros que, mirando sus numeritos y sus actuaciones, tienen los argumentos para controvertir la elección, pero nada más.

José Fernández

José Fernández

José Fernández, el derecho lanzador cubano de los Marlins de Miami, se alzó con el trofeo de Novato del Año en la Liga Nacional, mientras ye Will Myers, de los Rayas de Tampa, se llevó el galardón de la Liga Americana.

En el caso de Fernández, hay para discutir la votación, por dos razones básicas: la primera: porque hubo en el circuito nombres que nadie puede despreciar a la hora de hacer balances en la Liga Nacional. Y la segunda, porque las actuaciones de esos jugadores, en el caso específico de Yasiel Puig, el guardabosques de los Dodgers, su novena, gracias a la contribución de su bate y su juego, traspasaron la línea de los mejores del Viejo Circuito en procura de la corona, que finalmente no quedó en el banco de juego de Los Ángeles, para apenas citar un caso.

Pero ¿qué se le abona al derecho Fernández para adjudicarse el título, lo que seguramente incidió, ¡y de qué manera!, para inclinar la balanza a su favor? Algo sustancial e importante en la tarea realizada: haber trabajado desde la ‘’lomita de los sustos’’ en un equipo en donde no tenía mucho para ganar, como son los Marlins.

Sin embargo, el cubano, con apenas 21 años de edad, se empinó con su brazo y su fortaleza, para guiar a su novena a la conquista de 12 victorias, de las 62 que finalmente acumuló el equipo, contra nada más y nada menos que la friolera de 100 derrotas, en donde apenas él contribuyó con media docena de reveses.

Fernández tuvo una magistral actuación cuando en sus 28 apariciones como abridor, marcó una tarjeta con 2.19 carreras limpias por juego, se llevó por la vía de los buenos lanzamientos a 187 rivales, en una permanencia de 172 episodios y dos tercios de la temporada.

Wil Myers

Wil Myers

El también cubano Yasiel Puig, con 23 años, fue la ‘’bujía’’ de los Dodgers en muchos pasajes de la campaña, acumulando 319 a la ofensiva, producto de 122 inatrapables en 382 turnos oficiales, incluyendo 21 dobletes, 3 triples y 19 cuadrangulares, en apenas 104 desafíos en donde apareció en la alineación, con 42 carreras fletadas hasta el pentágono y 66 anotadas.

A simple vista, Puig hizo más que Fernández, pero una cosa es dar la batalla en un equipo competitivo como los Dodgers, y otra, muy distinta por cierto, triunfar como lanzador abridor con un club marcando siempre más derrotas que triunfos. Allí, creemos nosotros, radicó la diferencia para que Fernández se llevara el trofeo frente a su compatriota Yasiel. Y dejemos la discusión de ese tamaño.

Vale la pena resaltar que en el historial del béisbol de las Grandes Ligas, en más de un siglo de actividades, José Fernández es el primer pelotero cubano el ungirse como Novato del Año en la Liga Nacional, porque los otros dos nacionales de ese país que se han acreditado el galardón, Tony Oliva, en 1964 con los Mellizos de Minnesota, y José Canseco, en 1986 con los Atléticos de Oakland, ambos fueron en la Liga Americana.

En cuando a Will Myers, el guardabosques derecho de los Rayas y quien es igualmente bateador derecho, tenemos que señalar, sin temor a equivocarnos, que la votación de los periodistas se ciñó sincera y realmente, a lo que hizo este jovenzuelo de 22 años, quien alcanzó con su novena en la Liga Americana, un promedio ofensivo de 293, producto de 98 imparables en 335 turnos oficiales al bate, contabilizando, además, 23 dobletes y 13 ‘’bambinazos’’, con 53 carreras impulsadas y 50 anotadas, en apenas 88 partidos en donde participó, luego de arribar a la Gran Carpa el 18 de junio pasado.

Myers es una cosecha de las divisiones menores de los Rayas, y por su talento y calidad, puede anticiparse que tendrá una prolongada permanencia en las mayores, si obviamente no sufre quebrantos de salud o lesiones graves que lo alejen de los diamantes.

Con Myers, desde nuestro punto de vista, no había lugar a discusiones ni a equívocos, y por eso, su trofeo conquistado no sorprendió a nadie.

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