Los Cerveceros, ¡qué buen comienzo!

Por: Antonio Andraus Burgos

Cuando acaba de concluir  el primer mes de los seis que hacen parte de la temporada de las Grandes Ligas, el equipo con más laureles, hasta este momento, es la representación de los Cerveceros de Milwaukee, lo que ciertamente ha sorprendido, con un despegue que nos deja atontados a quienes nunca los tuvimos en cuenta para darlo entre los favoritos; mientras que la representación con más reveses corresponde a los Cascabeles de Arizona, algo que nadie pensaba que podría ocurrir cuando concluyeron los entrenamientos primaverales, en marzo pasado.

Los Cerveceros tienen la mejor marca con 20 ganados y 8 perdidos, para 714 de promedio, guarismos bien altos, pero que se apoyan, sin duda alguna, en lo que han hecho sobre los campos de juego, mas poco sobre el formato general de los acumulados de la novena, porque a la ofensiva, aparecen en la casilla 13, con 255 puntos, contra 293 de los Rockies de Colorado,los líderes en este departamento; son terceros en efectividad de sus lanzadores, con 2.82 carreras limpias por juego, contra 2.59 de los Bravos de Atlanta, que encabezan la tabla; y octavos en las estadísticas defensivas, con 985, cuando los Azulejos de Toronto, que son los mejores, tienen 991 puntos.

De tal manera que en muchas ocasiones las combinaciones de los numeritos no reflejan las buenas opciones que se aprovechan para ganar algunos partidos sobre los diamantes, y en otras, también para perderlos.

Ryan Braun es su mejor hombre con el uso del bate, con 318 a la ofensiva, producto de 28 indiscutibles en 88 turnos, con seis «tablazos» de circuito completo y 18 carreras fletadas hasta el plato. Empero, ocupa la casilla 21 en ese tablero. Kyle Lohse es el líder de las serpentinas de la divisa, con 4 ganados y 1 perdido, y 40 ponches propinados, en 40 episodios laborados, y 2.70 carreras limpias por juego, y es tercero en ese departamento, empatado con 11 lanzadores más, pues quien marca la ruta ganadora, con 5 triunfos y 0 derrotas, es Zack Greinke, de los Dodgers de Los Ángeles.

En cuanto a los Cascabeles, suman apenas 9 triunfos con 22 derrotas, 15 de cuyos reveses han sido en su propio estadio, lo que deja un sabor muy amargo entre los seguidores del club que, con la plantilla de jugadores que tiene, podría estar en mejores condiciones competitivas en la temporada.

Sin embargo, y es oportuno señalarlo en este momento, la travesía apenas va en su sexta parte del camino y de aquí a que se guarden los bates de la jornada regular, a finales de septiembre, muchas cosas buenas o malas, se van a presentar.

Auspicioso comienzo

Pero es bueno resaltar este comienzo por lo menos auspicioso para los Cerveceros, mientras desplazan a los encopetados Cardenales de San Luis, los luchadores Rojos de Cincinnati y los peligrosos Piratas de Pittsburgh, en la división central de la Liga Nacional.

A los Cerveceros todos les ha salido bien. El batazo oportuno. El doble out para sacar adelante un momento comprometido del juego. El robo de la base que se necesita para seguidamente anotar una carrera. La base por bolas que se negocia cuando nadie lo espera. El toque de bola que se logra cuando se necesitan que los hombres en base tomen la siguiente almohadilla. La jerarquía de su lanzador desde la loma de los sustos para dominar un crucial pasaje del juego. En fin.

En los otros sectores, los Gigantes de San Francisco lideran la zona Oeste del Viejo Circuito, con 17 ganados y 11 perdidos; y los Bravos de Atlanta marcan la pauta en el Este del circuito, con 17 triunfos y 9 derrotas.

En cuanto a la Liga Americana, los Yanquis de Nueva York, dominan la zona Este, con 15 triunfos y 11 derrotas; los Tigres de Detroit, en la Central, con 14 ganados y 9 perdidos; y los Atléticos de Oakland, en el Oeste, con 18 victorias y 10 reveses.

Los malos ejemplos

Y expresamos algunas cosas sobre las malas acciones que se han dado en los últimos días, con un par de ejemplos que no nos parecen nada edificante para lo que es la práctica del béisbol, y por encima de cualquiera otra consideración, por la pelota que se juega en las Grandes Ligas, no deben hacer parte del espectáculo.

La primera de ella, es la actitud que se debe tener sobre el diamante. En el campo de juego debe imperar la caballerosidad, los buenos modales y el juego limpio, porque en lo primero que se debe pensar, es en la afición. Y la segunda, es que el comportamiento debe ser tan ejemplar, que en cada jugada, el respeto a las reglas y a los demás participantes, debe imperar

La brea de pino

Los expertos sostienen que en épocas de frío, como las que tienen que afrontar los jugadores, en la etapa final del invierno y comienzo de la primavera cada año, y las variantes que se dan, cuando la inclemente presencia de las lluvias imposibilitan una acción con destreza con la pelota entre las manos, se debiera pensar, y es lo que finalmente se ha aceptado, en revisar la norma a través de la cual, está prohibido el uso de cualquier sustancia extraña para el desempeño de los lanzadores.

Pero todavía la regla está vigente, por lo que cualquiera acción que se haga, como subrepticiamente hacen algunos, muchos por cierto, debe considerarse violadora de la norma.

Es para referirnos, específicamente, al caso del lanzador derecho de los Yanquis de Nueva York, Michael Pineda, quien está retornando a la actividad luego de dos años de ausencia por problemas de salud, y quien fue sorprendido por el estratega de los Medias Rojas, de Boston, John Farrell, con resina de pino o brea, sobre el lado derecho de su cuello, durante el juego del pasado 23 de abril del presente año, en el Fenway Park.

Pineda había sido enfocado por las cámaras de televisión en el juego entre las mismas novenas, pero en el Yankee Stadium, con una sustancia similar en su mano derecha, en el choque que disputaron el pasado 10 de abril, en el cuarto episodio. Pero en esa ocasión Farrel no hizo uso de su derecho de hacer el reclamo, porque, según dijo a la prensa, en esa oportunidad no tuvo los detalles de la situación en el momento que se presentó, habida cuenta que en el capitulo siguiente, es decir, en la quinta entrada, Pineda mostraba su mano derecha limpia.

Pero en esta ocasión, el árbitro jefe del partido y quien además ejercía las funciones de principal en el compromiso al que nos estamos refiriendo, Gerry Davis, atendió el reclamo de Farrell y fue al montículo a encarar a Pineda, confirmando la presencia de la brea en el cuello. Lo expulsó del partido, como era obvio, y luego, la oficina del comisionado del béisbol de las Grandes Ligas, lo suspendió por 10 partidos.

Aparentemente, Pineda había sido advertido por el estratega general de los Yanquis, Joe Girardi, y por su instructor de lanzadores, Larry Rothschild, cuando se enteraron de lo que había ocurrido en el primer desafío, de que esas cosas no debían usarse porque viola el reglamento. Pero parece, y así lo vamos a aceptar, que Michael no entendió la situación planteada, porque no entiende muy bien el inglés y está en el trámite de aprenderlo.

No es la primera vez que se sancionan a los lanzadores por usar elementos o sustancias extrañas para mejorar su agarre de la pelota. Antes de Pineda, en el 2012, Joel Peralta, relevista de los Rayas de Tampa, fue suspendido por una similar situación, por 8 partidos. Y en el 2005, Brendan Donnelly, de los Angelinos de California, y en el 2004, Julián Tavares, de los Cardenales de San Luis, en el 2004. Ambos fueron suspendidos por 8 encuentros, luego de la apelación que hicieron sobre las 10 fechas que en principio se les aplicó a cada uno.

Ahora, la oficina del Comisionado de las Grandes Ligas, anunció que estudiará el caso al concluir la presente temporada, para tomar una decisión de fondo, si se acepta o no, la utilización de la brea u otra sustancia, entre los lanzadores, cambiando la norma que la prohibe. Por lo menos, se da un buen paso para determinar hasta dónde se puede llegar para evitar que siga siendo una violación a la regla que está vigente.

Jugar para divertirse

No hace pocos días nos volvimos a encontrar con una trifulca en un parque de pelota de las Grandes Ligas, todo por la intemperancia, por decir lo menos, de algunos jugadores que, a nuestro modo de ver las cosas, salen a los diamantes, no a divertirse con el juego sino a buscar camorras.

Carlos Gomez, el guardabosques dominicano de los Cerveceros de Milwaukee, ha estado vinculado a dos trifulcas de esa naturaleza en los dos últimos años. Y aun cuando el concepto que hay sobre él, es que se trata de un jugador muy competitivo, a nosotros nos da la impresión de que es un pelotero poco calmado espiritualmente y que carece de la ponderación debida para afrontar a los rivales, en sus justas proporciones.

Nada más imprudente que dejarse llevar por las rabietas, porque se llega a unos estribos poco saludables y por lo tanto, a caer en tentaciones que en nada engrandecen al béisbol, y mucho menos, a quienes hacen parte del espectáculo, que se convierte en bochornoso cuando los aficionados que pagar por concurrir a ver los desafíos, tengan que presenciar conflictos deportivos dentro de los diamantes.

Esos son malos ejemplos, nada edificante para el pelotero que debe ser un profesional en grado sumo, o por lo menos, eso presumimos, y por lo tanto, no puede dejarse llevar por los ánimos caldeados en determinados momentos, para explotar de esa manera ante la afición del béisbol en las mayores, en donde se va es a disfrutar del espectáculo y de reconocerle a los peloteros su integridad, su profesionalismo, sus deseos de ganar limpia y decorosamente, sin caer en las tentaciones de ser provocador de hechos antideportivos, o caer en la trampa de no hacer parte del juego limpio.

Duele en ambos casos, aún más, por tratarse de jugadores latinos, sobre cuyas actuaciones siempre habrá más de un crítico exagerando los acontecimientos, para menospreciarlos y caerles con mordaces y poco constructivos comentarios, que empañan el nombre del pelotero y destruyen la buena imagen que debe tener el béisbol.

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