Las predicciones tecnológicas de Paul Saffo

El mundo será robotizado y funcionará como  un  sistema nervioso electrónico

Por: Steffan Heuer

Paul Saffo es uno de los más reconocidos pronosticadores o futurólogos de los Estados Unidos

Paul Saffo es uno de los más reconocidos pronosticadores o futurólogos de los Estados Unidos

Hace ya mucho tiempo que su mirada está puesta en el futuro de la alta tecnología. ¿Cómo se leen las señales  de lo que está por venir?

Busco aquellas cosas que no encajan. Se trata de aplicar  el sentido común  de manera sistemática  y disciplinada  para poder ver más allá. Si nunca antes has visto algo, tal vez valga la pena mirarlo otra vez  con mayor detenimiento. Las cosas que te llaman la atención  o apelan  a la imaginación  son como hilos  que cuelgan sobre  tu cabeza, hilos del futuro que son indicadores muy potentes. Es casi como una maldición: siempre estoy tratando  de ver qué significan  las cosas. El futuro susurra, no grita. A menos que escuches  con atención, te perderás  las señales.

Echemos una mirada a la evolución  de la última década: de Netscape a los servicios Web  más actuales, pasando por una  primera burbuja de las.com y la crisis de 2001,  ¿ve  algo  significativo como resultado de esta última década?

La historia es relevante para comprender  qué es lo que la gente llama la Web 2.0 y 3.0. En realidad, se denominó burbuja.com  a una corriente especulativa que se dio a partir  de 1977 cuando las acciones de un nuevo grupo de compañías de Internet (también denominadas .com) vieron un alto incremento de su valor. La crisis de 2001 marcó el fin  del crecimiento ininterrumpido  y la burbuja se rompió. Sin embargo, al contrario del pensamiento común, para mí las burbujas que estallan, suelen predecir  el crecimiento y, en lugar  de ser el final de una revolución, son más bien el principio. Tomemos como ejemplo la burbuja del ferrocarril  de la década de 1840 en Inglaterra. Tuvo una caída muy grande, sin embargo los fabricantes  siguieron construyendo  más que nunca y llegado el siglo XX, los kilómetros  de vías eran diez veces mayores  al momento en el que detonó la crisis. Es por eso que cuando estalló la burbuja  del éxito de las páginas Web  yo siempre decía: “Calma, todo llegará, aunque más lento  de lo que se espera”.

El espejo retrovisor de la historia es una fantástica herramienta  de pronóstico. Si quieres ver el futuro, deberás mirar hacia el pasado dos veces más lejos  de lo que esperas en el futuro, para avizorar el ritmo de los ciclos. Lo que hoy estamos viendo, el colapso de los medios tradicionales  de Internet  debido al contenido generado por los usuarios  y los blogs, se parece mucho al surgimiento de la televisión en la década  de 1950 cuando la TV desplazó a la radio y al cine.

¿Cuáles son los indicadores que anuncian que hemos entrado en una nueva era de los medios?

Tomemos por ejemplo el nuevo iPhone de Apple. Todo el entusiasmo que causa  sirve a un propósito importante. Es lo que necesitamos como sociedad para que la gente quiera seguir innovando. Lo grandioso  es el software  que hay dentro del teléfono y el hecho de que no hace falta un teclado para utilizarlo. La existencia del iPhone comprueba que podemos cambiar totalmente la  interfase  de nuestros dispositivos de comunicación. En ese momento, el dispositivo deja de ser un teléfono  y se convierte en algo más plástico.  Ya no es un teléfono móvil sino un dispositivo mágico, cuya única limitación  es el tamaño de la pantalla.

¿Los medios personales basados en la tecnología  de la Web definirán cómo trabajaremos  y nos divertiremos  en el futuro?

En realidad no sólo se trata de la Web. Hace 15 años, todos suponíamos  que sería la siguiente gran cosa, pero no lo fue. Y tampoco lo es ahora. La Web  2.0  no es más que un capítulo en la historia de los avances tecnológicos, porque día a día la evolución continúa  y sucesivamente habrá  muchas más sorpresas a lo largo del camino. La siguiente gran cosa son los robots. Te aseguro que surgirán  como de la nada, en unos cinco años todo el mundo se sorprenderá, a pesar de que los indicadores  estaban dispuestos a simple vista.

¿Cuáles son estos indicadores de un futuro robótico?

Aproximadamente cada diez años  aparece una nueva tecnología que va dibujando el paisaje. En los años 80 fue la revolución de los procesadores y la PC se convirtió en la estrella y sus costos bajaron tanto que todo el mundo  pudo tener la suya.  La década de los 90  fue la década definida  por el acceso. Fue el momento del  láser en las comunicaciones,  y  a lo largo de sus años, apareció la base  para los discos  CD-ROM  de bajo costo y la fibra óptica. El comienzo del siglo XXI estuvo marcado  por los sensores  a bajo  costo.Tenemos computadoras, las pusimos en la red  y ahora les pedimos  que observen el mundo para nosotros.

¿Puedes pronosticar lo suficientemente  rápido  si el ritmo de cambio de la tecnología se acelera todo el tiempo  y amenaza con ir cada vez más rápido?

Los humanos tenemos buena capacidad mental  para llegar pronto a una conclusión. Mientras que el cambio, en especial en la tecnología  informática, es extraordinariamente lento  y no va en línea recta, sino más bien en una curva  con forma de S. La mayoría de las cosas necesitan  de unos 20 años  para convertirse en éxitos  de la noche a la mañana. Las cosas empiezan a cambiar lentamente, van creciendo y, de repente, ¡Bang!, explotan  antes de alcanzar  una  meseta.

Todo el mundo mira estos cortos tramos de aceleración, porque son los más notorios, pero yo me dedico a mirar  la parte plana. Si uno mira de cerca una curva en S, verá que, de hecho,  se trata de varias curvas pequeñas  vinculadas entre sí.  Así que cuando aparece una, podrás  sospechar  que seguirá otra  más  y tendrás que descifrar  este patrón antes de que la curva  de crecimiento rápido se afiance.

¿Necesitan los robots la movilidad o las ruedas?

Es como una metáfora: puedes pensar en las lagartijas para lograr el diseño de un robot que se pegue a la pared, o en uno que vuele como un insecto. Pensar en los robots  como en alter egos autónomos  o semiautónomos  que hacen las tareas por nosotros, o como artefactos  que sólo lo observan e informan. Tomemos el ejemplo de los autos. Según Sebastián Thrun , el profesor de Standard que lideró el equipo  del Stanley , para 2030 la mitad de los kilómetros recorridos en los Estados Unidos serán cubiertos por vehículos autónomos

El hecho de que será más fácil formar un alter ego virtual es algo muy lindo, pero eso no significa  que llegue a ser tan común  como tener una dirección  de correo electrónico.

La superposición  entre el mundo real  y  el  virtual forma parte de la revolución  del sensor. Las pantallas-casco que brindan información  y datos de manera sofisticada  están a la vuelta de la esquina. Pronto podrás sostener  una delgadísima computadora, tipo tableta, sobre el asfalto, y verás las tuberías  y cables que pasan  por debajo de tu automóvil. Será una herramienta muy valiosa para constructores e ingenieros, y no falta mucho para eso. Es cuestión de comercializarlo, nada más.

 

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