Las coordenadas

El éxito de la marcha por la paz, la multitudinaria presencia de compatriotas que llenaron la Plaza de Bolívar y las calles centrales de Bogotá, el 9 de abril, minimizó el hecho más atorrante y aberrante, que líder alguno haya cometido en esta sufrida nación.

Puede ser que las opiniones de sus seguidores quieran disminuir la monumental falta, ya que consideran que vender una información que comprometa la seguridad nacional, no tiene importancia alguna, ni puede perjudicar toda una operación en la que está comprometido el futuro de nuestra nación.

El ex presidente Álvaro Uribe, cometió la imprudencia de divulgar las coordenadas a las que debía llegar un helicóptero de la Cruz Roja, para recoger a unos guerrilleros de las Farc, que debían sumarse a la delegación de ese grupo que se encuentra negociando la paz en La Habana. Calenturientamente, procedió a consignar esa información en su Twitter, sin medir las consecuencias. Podríamos  haber asistido a una tragedia, en la cual habrían caído por igual funcionarios gubernamentales, voluntarios de la Cruz Roja, Pilotos militares y subversivos. El ex mandatario, parece que en su afán de atravesársele al gobierno y a quienes no comulgan con sus ideas y su manera de hacer política, no mide las consecuencias de sus actos. Es lamentable la actuación de un ex.

¿Quién le suministró la información? Es la pregunta que todos nos hacemos. Ya el general al que tenían en la mira, rectificó y hay que creerle. No es necesario adelantar mayores investigaciones, pues Uribe cuenta con muchos informantes, que igual que él, tienen recalentado el cerebro, para desmontar lo que se está logrando en La Habana. Además, vive en una instalación de uniformados, en la que seguramente se manejan cosas que deberían ser secretas, más cuando se tiene a un personaje que desprecia la seguridad nacional.

¿Cuál hubiera sido la reacción del ex, si esto hubiera ocurrido durante su gobierno? ¿Hasta cuántos decibeles, habría alcanzado su protesta? ¿Cuántos “culpables” tendría detenidos?

Debería medir esta clase de disparates delictivos, que el país no puede soportar, mucho menos cuando están orientados a emponzoñar e intoxicar la anhelada paz. ¿Hasta dónde resistiremos esas posiciones?

BLANCO: Por fin un banco –el de Colombia- bajo los intereses. ¡Sí se puede!

NEGRO: A la Dian le quedó grande la Reforma. El programa Muisca, es obsoleto y los cambios de formularios a última hora, incomprensibles. Desmayos y fatiga, sufren los contribuyentes.

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