Lancaster House por y para los niños de la Fundación “Se Vale Soñar”

Aida Morales y el grupo de teatro Line Producciones (Imagen: archivo particular-VBM).

El Hotel Lancaster House de Bogotá, realizó una fabulosa fiesta con desayuno y entrega de regalos a un grupo de 30 niños de la Fundación “Se Vale Soñar”.

La celebración fue apoyada por celebridades y marcas que aportaron además de sus regalos, toda la alegría para hacer realidad los sueños de estos niños, quienes viajarán próximamente a conocer el mar. Las diseñadoras Carmen Belissa Martinez y Lucy Barragán, la actriz Aida Morales, las marcas: Diane & Geordi, Kuida,   Titan Toys Peluches y Pami Accesorios, así como los grupos de teatro Line Producciones y Fragmenta2, se vincularon con bellos espectáculos y regalos para los niños y sus mamás.

Este evento se desarrolló en el marco de los primeros 25 años de funcionamiento del Lancaster House en la capital del país.

“Este año, para celebrar nuestros 25 años, hemos querido continuar con nuestra labor de responsabilidad social aliándonos con la fundación “Se Vale Soñar”, en su labor de llevar a niños en condiciones terminales a que conozcan el mar”, comentó Jack Goldstein, presidente del hotel.

Esta no es la primera vez que el Lancaster House desarrolla actividades relacionadas con la responsabilidad social y con un amplio sentido humanista.

“Una empresa debe tener un compromiso, no solo con sus clientes y su personal, sino también con la comunidad que la rodea”, dijo en una de las consignas Mónica Avinami, directora de Mercadeo, quien reconoce que en los 25 años que lleva operando el hotel en Bogotá son casi innumerables los eventos que han tenido en cuenta a comunidades vulnerables que requieren apoyo económico y emocional.

El eje humanista del Lancaster House se extiende hacia todos los contextos posibles. Durante los meses más críticos de la pandemia del virus Covid-19, Jack Goldstein, presidente y fundador del hotel, priorizó a sus empleados y sus familias, facilitando todos los mecanismos para que evitaran el riesgo de contagio y pudieran devengar su sueldo en una de las épocas más trágicas en la economía mundial.

“Durante los meses de pandemia, para nosotros fue de suprema importancia asegurar que nuestros empleados conservaran sus empleos y así poder apoyar a sus familias” dijo Adriano Pinto, gerente general, quien hizo énfasis en que el Lancaster fue el primer hotel en ser certificado por las autoridades de salud como un establecimiento que cumplía con todas las exigencias de bioseguridad.

Lancaster House también ha trabajado de la mano de organizaciones como Aldeas Infantiles, la Cruz Roja, Usaid,  Naciones Unidas y Natura.

Sobre la fundación “Se Vale Soñar”

La Fundación “Se Vale Soñar”, presidida por Diana Marcela González, lleva once años brindándoles ayuda a niños con complicados diagnósticos de cáncer para cumplir varios de los sueños que tal enfermedad ha truncado. Juguetes, muñecas, carros a control remoto y balones hacen parte de las listas de deseos que, por centenares, recibe la fundación y que dan cuenta del espíritu inocente y esperanzado de los niños.

Tanto es así que “Se Vale Soñar” ha llevado a más de 120 niños acompañados de sus familias a conocer el mar, pues ese ha sido uno de los deseos más destacados en las cartas recibidas por González, que ya anunció que en noviembre de este año 30 niños de la fundación harán parte de ese soñado viaje.

Diana Marcela González: La mamá de 432 “hijos”

Diana Marcela González (Imágenes: VBM).

La mujer que está al frente de la Fundación “Se Vale Soñar”, es una santandereana de 43 años que estudió Tecnología de sistemas y Arte dramático. Es una de las tantas mamás cabeza de familia, madre de dos hijos: Ian, de 13 años, y Lorenzo de siete años.

Diana Marcela González es la directora general de la Fundación “Se Vale Soñar” desdehace 11 años. Una vivencia personal la encaminó a realizar una labor social que le nace del corazón y que la hace feliz poder prestar un servicio social como lo es ayudar a niños y familias que necesitan atención.

De su experiencia personal y de cómo el destinó la llevó a desarrollar una labor que no estaba presupuestada en su futuro profesional ni en su vida, habló con Ver Bien Magazín.

-VBM-Germán Matamoros G: ¿Cuánto lleva con la Fundación?

-Diana Marcela González: Llevo 11 años en esta  travesía, llena de luz, llena de magia, llena de sueños, llena de felicidad, de tristezas, de abrazos y besos sinceros.

-GMG: ¿Qué la motiva a crear la Fundación?

DMG: De una u otra forma uno tiene que devolver lo que la vida le da. Y en algún  momento la vida me puso a prueba  con mi hijo. Estuve a punto de perderlo por haber nacido prematuro, y tengo la fortuna de tenerlo con vida, sano totalmente después de 13 años, y dije ok, mi hijo está sano, yo quiero devolver…y eso es lo que hago.

-GMG: ¿Cómo nace todo?

DMG: Me acuerdo que cuando estaba muy niña, yo soy santandereana, yo veía a mis papás salir al campo a recoger comida de otros campesinos para darle a la gente, pero yo pensé que eso era algo normal. Cuando llegó a Bogotá me di cuenta de muchas cosas y digo: esto no  es tan normal, esto algo que uno tiene y debería hacer. Y es cuando decido de una u otra forma empezar. Empecé como algo de agradecimiento con un niño que se llama Jhonatan David Monroy Fonseca, le dieron cuatro meses de vida y ya tiene 11 años, sin moverse, solo mueve su cabecita a raíz de la enfermedad que tiene.

«De una u otra forma uno tiene que devolver lo que la vida le da».

-GMG: ¿Con quién y cómo fue la primera ayuda que recibió para iniciar con la Fundación?

DMG: Mira…eso fue muy chistoso. Cuando fui al hospital de La Misericordia dije: yo quiero hacer algo por los niños, yo conozco gente del medio pues algo haremos. Y fue una chica que se murió, se llamaba Jessica Jake, y en su momento quería conocer a Juan C. Quintero, que ahora es un actor y músico, y él fue con su mamá y le llevó unos globos, le cantó y al poco tiempo la niña murió. Entonces uno dice qué fuerte esto, y así empieza todo, entonces tenerlos cerca, cumplirles un sueño y sentir que se pueden ir es muy difícil. Estos chiquitos llevan una lucha más grande, llevan una cruz todo el tiempo y verlos que a pesar de usar todo el tiempo tapabocas, verlos bailar, con oxígeno, en una silla de ruedas, entonces uno dice ok yo estoy completa, estoy sana, ¿yo por qué no puedo hacer lago?

.-GMG: ¿Hasta ahora qué satisfacción le queda o le falta?

DMG: ¡Nooo!…me falta un montón. Digamos que cada día trae su afán. En algún momento alguien me decía: pero es que casi  nadie la conoce (a la Fundación). Mira la  conocen los que tienen que conocerla, llegan cuando tienen que llegar, nada llega ni antes ni después. Tengo la fortuna que las personas que se han unido es porque han creído en mí, en el sueño, y se dan cuenta que cada aporte, cada ayuda va direccionada a ellos, a nada más. Me falta un montón de cosas…quiero tener mi sueño próximo y es tener una casa a lo Patch Adams con tanta gente que quiere donar su tiempo, y estas familias necesitan todo, necesitan quien las escuche, quien los vea, quien les de una manita…

-GMG: Bueno,  ahora usted ya no es una mamá de dos hijos…

DMG: No, tengo 432, incluidos mis propios hijos. De resto son mis hijos totales, los siento míos.

-GMG: ¿Cómo maneja el tiempo de sus hijos en su casa?

DMG: Yo todos los días les pido de una u otra forma perdón a mis hijos por el tiempo que les quito, pero ellos dicen: mami no importa, estás con nosotros cuando tienes que estar, y ellos hacen parte de esto también. Ellos ayudan a armar cosas cuando hacemos las fiestas de navidad, ellos son los que entregan los regalos.

-GMG: ¿Cuántas y qué empresas la han poyado?

DMG: Hoy tengo que agradecerle a todo el mundo, la verdad. Desde el Hotel LancasterDiane & Geordi, las hermanas Barragán, los medios de comunicación, Olímpica Estéreo…es que podría nombrar un montón de personas…

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