¡La globalización del béisbol!

Su práctica en más de 138 países del mundo, permiten presagiar que la tarea que vienen desarrollando los directivos a nivel internacional, más temprano que tarde, dará excelentes resultados.-

Toda la vida nos habían dicho que en Brasil, futbolistas y bellas ‘’garotas’’, se dan a tutiplén por todos los rincones de ese país.

Jamás nos han explicado que en la República Checa, además del fútbol, que es el más popular; el hockey sobre hielo, de mucho arraigo popular; el tenis, el baloncesto femenino y el atletismo, en algunas pruebas, ofrece buena participación competitiva a nivel mundial. Empero, ahora también el béisbol empieza a tomar forma en el aspecto deportivo.

Eso es apenas para citar a dos naciones que, por lo general, no aparecen en los cuadros de grandes competidores dentro del béisbol que, lentamente, está diversificando su práctica, hasta llegar a 138 países del mundo, algo que, sin asombrarnos, nos demuestra que la tarea que vienen desarrollando los directivos de esta disciplina a nivel internacional, más temprano que tarde, dará excelentes resultados.

Japón ha sido el gran triunfador en los dos primeros Clásicos Mundiales del Béisbol, en donde Estados Unidos, Cuba, República Dominicana y Venezuela, emergían como los equipos a derrotar. Sin embargo, en las nuevas citas mundiales de los torneos beisboleros, ya aparecen representaciones de otras naciones que nunca antes se habían hecho presentes en esta clase de contiendas.

Para el III Clásico

Y la cosa va tan en serio, que revisando las nóminas de los equipos que deben presentarse para capturar un puesto, camino a la ronda de los grandes en el III Clásico Mundial de Béisbol, que se cumplirá en estadios de las Grandes Ligas de los Estados Unidos, en marzo del próximo año, tenemos que decir que, hay más de una novena que, desde cualquier punto de vista que se analice, tiene la impronta de ser novata pero con deseos de ir progresando en el deporte de los bates y las manillas.

Por ejemplo, en Júpiter, Florida, del 20 al 24 de septiembre venidero, el ganador del grupo que integran, léase bien, España, Francia, Israel y South África, irá a la gran competencia de las semifinales en marzo próximo.

En la misma fecha, es decir, del 20 al 24 de septiembre de este año, en la ciudad de Regensburg, en Alemania, buscará un puesto novenas de Canadá, República Checa, Gran Bretaña y Japón. Es decir, en un estadio de béisbol de Alemania, se hará esa rueda eliminatoria con miras a las semifinales del gran clásico de marzo.

Estadio Rod Carew de Panamá

Colombia, por ejemplo, tiene que jugar su rueda eliminatoria para intentar llegar a la ronda de los grandes competidores del III Clásico Mundial de Béisbol, del 14 al 18 de noviembre próximo, en Ciudad de Panamá, jugando frente a Brasil, Nicaragua y Panamá, para que el ganador de esa contienda, adquiera la casilla de la siguiente ronda competitiva.

Igualmente, del 15 al 18 de noviembre próximo, en Taipei, Taiwán, se disputarán una casilla para la ronda de los grandes de marzo, las representaciones de Nueva Zelanda, Filipinas, Tailandia y China-Taiwán, lo que significa que de esas 16 naciones, apenas alcanzarán a clasificar para la gran ronda eliminatoria del II Clásico Mundial cuatro novenas.

Si a ello le sumamos que ya están esperando rivales para la contienda de marzo los equipos de Cuba, República Dominicana, Venezuela, México, Puerto Rico, Australia, China continental, Italia, Japón, Corea del Sur, Holanda y Estados Unidos, tenemos que concluir con que la expansión global que viene teniendo el béisbol, está dando frutos de una dimensión gigantesca y que cuando el desarrollo del mismo se mantenga a la altura de la calidad competitiva de la zona del Caribe, por citar un ejemplo, las cosas cambiarán profundamente de pronósticos y de posibilidades.

Se sabe que en los últimos años, El Salvador y Guatemala están trabajando intensamente para volver a la competencia con mucho entusiasmo; que Perú y Ecuador, tienen metas bien claras para ocupar los espacios que han cedido en las dos últimas décadas a nivel continental; y que otras naciones de esta zona de América, buscan los mecanismos que los conduzcan a fortalecer la práctica de esta disciplina, que tanto entusiasma a quienes la entienden y que tanto gozan quienes la juegan.

En otras latitudes

Brasil ya cuenta con un pelotero en las Grandes Ligas que, además, es polifacético, pues juega en cualquiera base, en los bosques y hasta de receptor, como bien lo ha probado con los Azulejos de Toronto, aun cuando con el uso del bate no ha rendido lo suficiente. Es Yan Gomes. Su presencia ha dado mucho de qué hablar no solo en las mayores, sino en las tierras brasileñas, en donde el béisbol empezó a incursionar, desde los años 50, cuando una buena tropa de japoneses, al igual que en Perú, llegó con los bates y las manillas, a practicar y a desarrollar este deporte.

Pero algo es algo, y ya Brasil no solo es fútbol, pues a propósito, la representación de esa nación una vez más se quedó esperando colgarse en el pecho la medalla de  oro, que nunca llegó. Esa distinción la alcanzó México, en los Juegos Olímpicos que acaban de concluir en Londres.

Pues bien. En el equipo de béisbol de las futuras Estrellas, novena que esta año estuvo orientada por el formidable Bernie Williams, el boricua de oro que conquistó a la afición de Nueva York a través de los Yanquis, y quien ayudó al equipo a conseguir cuatro títulos de Series Mundiales, hizo parte de la nómina el jugador Chris Reed, el muchacho nacido en Londres, Inglaterra, quien a sus 19 años de edad, es considerado como una potencial estrella para la organización de los Dodgers de Los Ángeles.

Y miremos hacia otras latitudes. Ya no es sorpresa encontrar en las nóminas de los clubes de las Grandes Ligas a peloteros de Japón, Canadá, Corea del Sur, China-Taiwán, Australia, Italia y Holanda, a cuyas nacionalidades, como es obvio, se suman los que proceden de República Dominicana, Puerto Rico, Venezuela, México, Nicaragua, Colombia, Panamá y Curazao, cuya presencia tiene prestigio entre las organizaciones de las mayores.

Reflejo internacional

A partir del próximo 30 de agosto hasta el 8 de septiembre, en Corea del Sur, se cumplirá con el XXV Campeonato Mundial de Béisbol Juvenil Sub-18, y en ese torneo se disputarán el título que está en poder de China-Taiwán, doce países, incluyendo a la representación de casa y los actuales campeones de la categoría.

El torneo se hará con las novenas de Australia, Colombia, Estados Unidos, Holanda, Venezuela y Corea del Sur, en el grupo ‘’A’’; y en el ‘’B’’ participarán Canadá, Japón, Panamá, República Checa, Italia y  China-Taiwán. Los tres primeros clasificados de cada grupo irán a la gran final, a disputar la corona.

China-Taiwán, el club campeón, llega a defender el título que consiguió en una gran final frente a Australia, representación ésta última que a la postre fue la subcampeona del torneo. ¿Y saben qué? Cuba participó y no fue campeón. Estados Unidos también estuvo presente y tampoco se alzó con la corona. Cuba fue tercera en la competencia, cuando superó en el juego decisivo a Canadá, equipo que obtuvo la cuarta casilla; mientras que Estados Unidos fue quinto, al vencer a Holanda, la representación que cargó con los honores de llegar por lo menos a la vuelta de los grandes finalistas del torneo.

Estas clasificaciones es el reflejo internacional de lo que está aconteciendo en el nuevo panorama del mundo beisbolero, pues si la pasión del béisbol se convierte en fiebre en países como China, en donde la semilla está pasando de Taiwán a la práctica en el gigante asiático continental, y con los mismos bríos, parece tener un buen futuro que el mismo se desarrolle en la India, porque ya existe en esta otra numerosa nación una semilla que se está multiplicando como la verdolaga, pues prepárense para que dentro de menos de dos décadas, sumando a Alemania y Siria, en donde se está esparciendo ese mismo grano deportivo, parece que en tierra fértil, ¡cuántos peloteros saltarán de esas latitudes para ocupar posiciones en novenas de las Grandes Ligas!

Por eso se ha dicho, y con justificadas razones, que si la expansión del mundo beisbolero se mantiene como ha venido ocurriendo en las dos últimas décadas, bien pronto la organización del Béisbol de las Grandes Ligas tiene que pensar en serio, que debe dársela cupo por lo menos a otras dos novenas, para que en vez de que sean 30 equipos, 15 en cada circuito, antes del 2020, sean 32 clubes los participantes, para que cada liga cuente con por lo menos 16 divisas en la contienda de la crema y nata del Rey de los Deportes.

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