El reto de hablar bien el español.

Si usted dice haiga, lo entienden; pero el reto es hablar bien el español.

Por: Rufino Acosta Rodríguez

La tarea de velar por el atinado uso del idioma español no encierra sólo un compromiso para las academias; en el oficio de los periodistas, ese ejercicio debe ser esencial, por respeto al lector, y como estímulo espiritual. En consecuencia, siempre habrá que hacer el esfuerzo por errar menos y acercarse más a las fuentes castizas. El hidalgo ilustre lo agradece.

Sin desconocer la fuerza de la evolución de las palabras y lejos de ponerle talanquera caprichosa a la llegada de nuevos giros, somos partidarios irrenunciables de la defensa de la lengua ante los bombardeos contaminantes que caen por montones. Por lo mismo, aplaudimos los ensayos sobre el llamadospanglish, los giros regionales e inclusive los términos del bajo mundo. También, por cultura o curiosidad, siempre será saludable ampliar horizontes en el campo de los modismos costumbristas o de campanario.

El diccionario de colombianismos encaja a la perfección dentro del contexto. Ver Bien Magazín se ha ocupado del punto con gracia y dinamismo. No obstante, creemos que en el manejo cotidiano debe predominar el español universal, de fácil comprensión y mayor radio de alcance. La famosa BBC de Londres es modelo en tal proceder. A sus locutores siempre  se les entiende lo que dicen. (Si usted habla dehaiga, lo entienden, pero el reto está ligado con la expresión correcta, haya). En cuanto a la línea electrónica, acaba de nacer Wikipedialengua del Español, y hay que darle la bienvenida por los objetivos que persigue, en un mundo virtual que también sufre los embates contra el idioma vernáculo.         

Unos ejemplos

Mientras usted reflexiona sobre el punto en cuestión, reiteramos algunas muestras puntuales, que ya hemos difundido en otros terrenos, sobre problemas idiomáticos:

*Un veterano narrador habló de los problemas que asolan  al deporte colombiano.Asolar es un verbo irregular, que significa echar al suelo y, se conjuga comoconsolar. Por lo tanto, debió decir asuelan. En otro rincón de la Tv, una hermosa presentadora anotó que la reina negra, Vanessa, descrestó a no sé quién. Según el contexto, tal vez quiso expresar que encantó, agradó o sorprendió gratamente. Ydescrestar es un colombianismo, que equivale a engañar a otro o quitar la cresta.

*De vez en cuando, se deslizan las llamadas perlas idiomáticas por los micrófonos de la prestigiosa cadena CNN en español. En tiempos de guerra, la presentadora de turno dijo que el último grupo de la resistencia talibán había deponido las armas enAfganistán. No cabe de que de que aquí el depuesto fue el adecuado uso del giro verbal.

*Sófocles, el asiduo cazador de gazapos, se refirió hace algún tiempo en el semanarioEl Espectador (1), al recurrente problema del desplazamiento de las palabras adecuadas, por el oleaje de extrañas modas lingüísticas que aparecen de la noche a la mañana y, se extienden como la peste. Regalar y recordar, por ejemplo, hacen feria en Bogotá. Usted llega a una oficina de cualquier clase y, después del saludo de rigor, la secretaria de turno le pide que le recuerde su nombre, no el de ella sino el suyo, que jamás le había revelado. ¿Por qué, simple y llanamente, no le preguntan (a usted) cómo se llama o, cuál es su  nombre, en lugar del afectado y detestable recurso delrecordar? Sin duda, es también una muletilla fastidiosa.

Mala utilización de los verbos

El otro enredo lo crea la manía del regalar. Ahora todo es gratis. !Cómo no¡ Me regala una gaseosa, me regala una caja de chicles, me regala una libra de carne, en fin, en teoría nadie compra, aunque en la práctica siempre hay que pagar. De regalo, nada. Aquí nos enfrentamos con eufemismos de nueva ola (estilo alambicado, como lo califica la columnista María Jimena Duzán en El Tiempo (2)), que no tienen el menor asidero ni le reportan rédito alguno al correcto manejo del idioma. Son vicios que, sospechamos, nacen de los inefables manuales de atención al cliente, casi siempre plagados de frases reforzadas o traídas de los cabellos, tal vez porque los elaboran genios del mercadeo y, no maestros de la palabra o de la pluma.

*Parece sencillo, pero, por lo visto, no lo es. El verbo atraer tiene sus bemoles. Por ahí escuchamos la forma atrayera, en lugar deatrajera o atrajese, que es la correcta. Tampoco hay mayor suerte en el manejo de la concordancia entre el sujeto y el género. Una de las lindas presentadoras de noticiero, suele decir veintiún, cuando alude a  candidatas de la  belleza, por ejemplo. Tendría que hablar deveintuna, consecuente con el género. Esperamos que nos lea.

*El irregular y difícil verbo haber, cuando denota cantidad o existencia,  sólo se puede conjugar en singular. Da lo mismo uno que mil: había un guardia, había diez guardias. Cuando entré al cine, apenas había otros tres espectadores… Me dicen que sólo hubodiez aficionados en el estadio.

*El esnobismo en el lenguaje impulsa, con frecuencia, el uso de palabras que parecen impactantes, modernas y agradables al oído, pero no pertenecen al español, y sólo facilitan la tarea de los nuevos colonizadores del idioma. Por ejemplo, en el ambiente de la vanidad, no se dice que una persona está bien vestida, elegante o a la moda, sino fashion. Tampoco se habla de ir de compras, porque para eso existe shopping.No se debe cambiar el canal en el televisor, sino hacer zapping; y cuando se trata de realizar una prueba de aptitud para una telenovela o una película, lo avanzado es hablar de casting. De lo contrario, tal parece que pocos lo asimilan. A todo ello se agrega el adjetivo súper, que hace parte clave del escaso léxico farandulero.

*A los amigos del béisbol, sobre todo de las cadenas internacionales de televisión, habría que recomendarles que utilizaran el español cuando las transmisiones sean en este idioma. No se justifica que aludan a los New York Yankees o a los Minnesota Twins, cuando se habla de los Yanquis de Nueva York o de los Mellizos de Minnesota. ¿Para qué tal mezcolanza? Y eso para no citar los términos propios del deporte de los bates y las manillas, que tienen ya, desde hace años, equivalentes adecuados en nuestra lengua. No hay que dejarse ponchar en materia lingüística.

Consejos prácticos

*En Colombia, por obra y gracia de las malas traducciones, de los manuales de atención al cliente o del esnobismo, se usan ciertas palabras con sentido equívoco. Verbigracia:aplicar. Aquí se habla de aplicar para un empleo, en craso error. No es lo mismoaplicar una medida, una norma o un linimento, que hacerlo para un puesto. Yo aspiro, tú aspiras o eres candidato para un cargo. Sin embargo, del inglés to apply se da el gran salto para caer en la embarrada.

*Ante el irregular uso del verbo iniciar, cuando se confunde con empezar o comenzar, consultamos a la Real Academia Española, y esta fue su respuesta: “1. Iniciar. “Empezar e introducir (se) en el conocimiento o práctica de algo”. Se acentúa como anunciar. 2. Con el primer sentido indicado, puede ser transitivo: “El auto inicia la marcha”; o intransitivo pronominal: “La mañana se inició con un revuelo en la calle”. No es correcto su uso como intransitivo no pronominal: “La semana inició mal”. Este es un error que se produce por el cruce con el verbo sinónimo, empezar, que sí admite tal construcción. Entonces, por favor, no insistir en que la carrera inició o que el partido inició a tal hora.

*Por la costumbre de tomar términos o giros de otros idiomas que el español no necesita, ahora es frecuente el uso del galicismo al interior de,  para señalar que algo ocurre dentro de o en un escenario cualesquiera. Antes se decía dentro de o en,  pero como hay que parecer estilizados, entonces se le abre paso a la muletilla prestada. Y no es cuestión de unos pocos. El dislate se oye y se lee en todos los medios. O como dirían en su estilo: al interior de los medios.

*Al futbolista samario David Ferreira le atribuyeron en un diario capitalino esta frase: “juego donde me coloquen”. Es posible que haya dicho “donde me pongan”, pero tal vez el redactor se puso colorado, y decidió el cambio verbal. Manes del temor patológico al castizo verbo poner. (En la calle afirman que a un pudoroso profesor de idiomas se le ocurrió decir un día que poner era cosa de exclusiva de las gallinas; y le abrió camino al delicado colocar). ¿Qué tal si en vez de poner el pecho, locolocamos?

*Si existe algo desagradable son las expresiones chabacanas, que con asiduidad reciben visto bueno en la radio y la televisión. A un experimentado colega, cuando describía una jugada de gol, le escuchamos decir que nadie se le había atravesado al atacante, ni siquiera para mentarle la madre. Un desliz de mal gusto y de pésimo recibo. 

*Para el cierre, varios consejos prácticos del desaparecido maestro Roberto Cadavid(Argos), recogidos en el antiguo Manual de Redacción de El Espectador (cuando era diario): si puedes decir trabajar, no digas laborar; si puedes decir llegar, no digasarribar; si puedes decir ayer, no digas el día anterior; si puedes decir situado, no digas ubicado; si puedes decir tener, no digas poseer; y agregaríamos; si puedes decir poner, no digas colocar.  No utilice la expresión «por primer vez». Es incorrecta. Y, si acaso se sonroja, por favor tenga en cuenta que siempre hay una primera vez.

(1) Todos los domingos.
(2) Escribe los lunes en la sección editorial.

Acerca Rufino Acosta

Rufino Acosta
Periodista y abogado. Se inició en el programa Deporte al Día, de La Voz de Santa Marta, en 1960. Trabajó con El Informador de la capital del Magdalena entre 1961 y 1964. Fue corresponsal de El Espectador en 1964 y desde 1965 hizo parte de la redacción deportiva en Bogotá, hasta su retiro en 1998. Estudió Derecho en el Externado de Colombia (1965-1969). Afiliado al CPB y Acord Bogotá.