él comentarista que narraba desde un árbol de guayaba

Por: Guillermo Romero Salamanca

Diego-Rueda-23-1-600x338No tendría los diez años cuando Diego Rueda Medina, director del programa deportivo “El Alargue” de Caracol Radio, narraba partidos de sus hermanos y amigos en un potrero de la finca de su padre, en el Cerro 26 de La Palma, Cundinamarca. Su emoción crecía cuando alguno anotaba un gol y lo gritaba a pecho abierto con toda la alegría posible.

A veces, no había jugadores y entonces imaginaba, trepado desde un árbol de guayaba cómos ídolos de la talla de Javier Céspedes, Willington Ortiz, Alejandro Brand, Luis Gerónimo López, Alfonso “Cachaco” Rodríguez, Ramio Viáfara, Carlos Alberto Pandolfi, Juan Carlos “Nené” Sarnari, Alfonsito Cañón, Ernesto Díaz gambeteaban y ofrecían un espectáculo.

Diego hacía narración y comentarios al mismo tiempo.

Otras veces, en las calles de La Palma hacían surcos en la tierra y con bolas de vidrio simulaban Vueltas a Colombia. Ahí se desquitaba narrando como los grandes. Rafael Antonio Niño, José Patrocinio Jiménez, Alfonso Flórez Ortiz, Martín Emilio Cochise, Fabio Parra, Miguel Samacá y otros grandes pedalistas quedaban reflejados en esos cristales. Le ponía tanta emoción que sus compañeros de la Normal Superior Divina Providencia lo acompañaban en esas horas de juego. De otros barrios llegaban muchachos a escuchar al joven que imitaba a los grandes comentaristas: Carlos Arturo Rueda C y Alberto Piedrahita Pacheco.

Don Leonidas, su padre, le acolitaba las griterías y le compraba radios para que escuchara las transmisiones deportivas. Doña Leonor Medina, su madre, lo regañaba por traer los pantalones sucios en las rodillas o rotos por agacharse en la tierra para imprimir más emoción en sus “transmisiones”. Sin embargo le preparaba los manjares que más le gustaban a él: el sancocho de gallina, nacuma, arepas de cemento y como postre, bocadillos de hoja.

Años después extrañaría esos platos cuando fue a China. “Sufrí mucho con la comida de allá”, recuerda ahora.

Con sus narraciones salió de La Palma y se dirigió a Bogotá donde terminó la secundaria y comenzó a estudiar en el Colegio Superior de Telecomunicaciones. Adelanto semestres en la Universidad de La Sabana y se fue para Mariquita, Tolima, donde hizo sus primeros trabajos frente al micrófono de la emisora Ondas del Gualí. Allí le tocaba hacer de todo: noticiero, programas de variedades, vespertinos y espacios deportivos.

Se sentía como pez en el agua.

Un día pasó por Bogotá y visitó a su hermano Orlando en el barrio La Esmeralda. Cuál sería su sorpresa cuando vio a don Alberto Piedrahita Pacheco, lo saludó y le pidió que le ayudara en Caracol. “Bueno, ahí miramos qué lo pondremos a trabajar”. Unos días después comenzó en el archivo de la cadena. Y poco a poco le fueron dando papeles para que hiciera su presencia en los programas deportivos.

Pedro González, conocido como “Don Jediondo” era en esos años comentarista deportivo y lo llevaba a los encuentros en El Campín. Fue quien realmente le apoyó en su deseo de ser comentarista de fútbol.

El gran Camilo Sixto Baquero se retiró de la dirección de deportes de Caracol Bucaramanga. Le preguntaron a Diego si aceptaba el reto y él no lo dudó un segundo. Llegó a la capital de Santander a competir con RCN que en ese momento ocupaba el primer lugar. Acompañaba al Atlético Bucaramanga en sus encuentros nacionales. ¡Viajaba en bus! Esos paseos a Cali, Medellín, Barranquilla, Pereira, y Neiva, para él son inolvidables. Escasamente dormía los fines de semana.

oYkM9UuD_400x400Luego regresó a Bogotá a la nómina deportiva, hasta cuando Antonio Casales renunció a “El Alargue” y Diego asumió el cargo como la mayor alegría de su vida. En el programa, que se transmite de 9 a 11 de la noche por la básica, lleva información sobre lo que sucede en el deporte y tiene un equipo en el cual prevalece el bueno humor, noticias positivas y todas confirmadas.

Vive para “El Alargue”. Entrevistas, temas de moda, apuntes, la frase del día. Sufre con las búsquedas musicales de Ómar Sánchez, quien pocas veces atina con una canción de éxito, pero es su coordinador del programa, es quien busca las entrevistas, consigue y despierta a jugadores que están en Europa. Julián Capera tiene al frente las informaciones de la Liga Nacional, en especial del Tolima. Steven Arce hace los comentarios del día y cuando tiene tiempo, hace excelentes crónicas. Eugenio Baena trae comentarios sobre el béisbol, el fútbol americano o los equipos de la Costa Atlántica. Pilar Velásquez, que es la consentida del programa, está pendiente de las notas del día, la frase y lo que acontece con los equipos antioqueños.

Diego vive para el deporte. Conduce César Augusto Londoño y participan Hugo Illera, Diego Rueda, Gabriel Meluk, Sergio Galván, Wbeimar Muñoz, Óscar Rentería y Johana Moreno.

Es un hincha de los equipos y ahora que se viene el Mundial, conoce las cualidades de cada uno de los jugadores. El 2 de junio emprenderá el viaje a Moscú para cubrir las incidencias para Caracol Radio y Win Sport. Reportería, comentarios, noticias y “lo que haya que hacer” es la consigna de él.

Admira a comentaristas como Wbeimar Muñoz por la utilización del vocabulario, pero su guía es Hernán Peláez. “Nunca tuvo un inconveniente con los jugadores, con los directivos o con el fútbol en general”, lo explica.

Las 24 horas del día le quedan cortas. “Ni durmiendo dejo a un lado la responsabilidad. Si sucede algo extraordinario, a las 2 de la mañana, me levanto, averiguo qué pasó y ahí mismo estamos listos para llevarle la información a los oyentes”.

Es tanta su pasión por el deporte y los futbolistas que a su perro, un pastor Alaska le puso el nombre como Rutgerus Johannes Martinius van Nistelrooij.

Se rasca la cabeza cuando se le pregunta qué pasaría en el país, si la selección sale campeona: “No es una tarea fácil. No sé qué pasaría si Colombia ganara el mundial. No lo creo, lo veo entre los 8 o entre los cuatro, pero campeón, no lo veo, pero si llegara a suceder sería lo mejor para Colombia. Sería lo más grande y progresaría en todo: en el ánimo de la gente, en la diversión, en el deporte, en la fama mundial”.

“Nosotros tenemos una liga local, muy emotiva eso sí, pero una alta competencia está en Europa, ningún delantero colombiano se asemeja a los que tiene el país en competencia en el Viejo continente. En eso tenemos que ser claros. Los jugadores que llamaron a competir son esos. Me duele que no esté Edwin Cardona, porque se ha merecido el puesto, pero bueno, habrá que esperar”.

“En Colombia hay equipos, pero lo grave es que no hay clubes. Si bien es cierto en España están Barcelona y el Real comandando siempre, lo mismo en Alemania, Inglaterra, Italia donde unos tres o cuatro son los que se imponen, en Colombia sucede lo mismo, el Atlético Nacional está tomando ventaja sobre los otros y a veces suceden fiascos como le pasó este año a Santa Fe. Pastrana es un buen dirigente deportivo, pero no supieron armar la nómina, el técnico se equivocó algunas veces y juegos cada 24 horas por los encuentros nacionales e internacionales, degastaron al equipo”, comenta.

Ya está listo para viajar al Mundial en Rusia, quiere ver a las mejores selecciones del mundo, a los futbolistas del momento, pero siempre tendrá en la mente aquellas atardeceres en La Palma, cuando pasaba por la Iglesia, visitaba a La Patrona, comía arepas de cemento, jugaba con sus amigos y sus hermanos Esperanza, Nora, Orlando, Alberto y Ómar también gritaban con sus animaciones y comentarios de partidos imaginarios.

Ya no es creatividad infantil, ahora es la dura realidad.

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Guillermo Romero Salamanca