Bud Selig, ¡se salió con las suyas!

Y eso, en el béisbol, es una verdad de a puño. Tan grande, que nadie puede entrar a discutir, especialmente cuando en el Béisbol de las Grandes Ligas, ha venido aplicando normas y fórmulas, para mantener a la afición en expectativa todo el año, hasta cuando se llega a la disputa de la Serie Mundial, en octubre de cada año.

Bud Selig

Pues bien. Bud Selig, el alto Comisionado para el Béisbol de las Mayores, cuando pocos creían que podría hacerlo, con el apoyo de los propietarios de las 30 novenas del Béisbol Organizado y con la anuencia del poderoso Sindicato de Peloteros, se salió con las suyas, al conseguir que a partir de la temporada de este año 2012, el mejor tercer equipo de cada circuito, vaya a disputar una serie de cinco juegos con el mejor segundo de su respectiva liga, para definir a el último club de los cuatro grandes finalistas en la disputa por la corona tanto de la Liga Nacional como de la Liga Americana.

Y si por algo se recordará a Selig, con el paso de los años, es que fue un directivo innovador, que sentía el béisbol por todas sus venas y que, para mayor satisfacción, como propietario que fue de una novena de las mayores, los Cerveceros de Milwaukee, nunca dejó al azar las posibilidades de mantener vivas las emociones de la Gran Carpa, de principio a fin.

Fue él quien creó los títulos divisionales, desde 1995; fue él quien introdujo los juegos interligas, que tantas satisfacciones ha dejado y que tantos miles de aficionados han traspasado los torniquetes de todos los estadios de las Grandes Ligas, para ver clásicos naturales de los equipos con seguidores propios desde hace muchos años; y fue el, quien ahora da el otro paso, para montar dentro del espectáculo, una serie eliminatoria con el mejor segundo y el mejor tercero de cada liga, para que el ganador de la misma vaya a las semifinales de cada circuito.

Y desde luego, tiene otra cosa más asegurada: desde el próximo año, los Astros de Houston, novena que desde cuando apareció en los escenarios de la Gran Carpa perteneció a la Liga Nacional, pasará a las filas de la Liga Americana, para que cada circuito quede con 15 novenas, equiparando de esta manera a los dos tradicionales circuitos de las mayores con el número de competidores.

Con sabor a limón

Nos parece a nosotros, opinando como simple cronista de béisbol y muy lejos de cualquier aspiración personal a controvertir algo que se veía venir desde hacía un par de años, que la adopción de este nuevo sistema para agregarle esa serie adicional antes de la semifinal de cada liga, fue tan rápidamente aprobada, como lo fue sentir el sabor a limón para los seguidores de los Bravos de Atlanta, en la Liga Nacional; y de los Medias Rojas de Boston, en la Liga Americana, hace apenas cinco meses atrás, cuando el par de sensacionales divisas se quedaron por fuera de la contienda en el último juego de cada uno de esos clubes del calendario regular, en un abrir y cerrar de ojos.

Los Bravos

Los Bravos fueron eliminados por los Cardenales de San Luis, cuando derrotaron a los Astros de Houston, 8 carreras por 0; y Atlanta cayó frente a los Filis de Filadelfia, 4 carreras por 3, siendo San Luis a la postre, la novena que se clasificó con la tarjeta de invitación que, finalmente, ganó la Serie Mundial, en espectacular final con los Rancheros de Texas; y la salida de los Medias Rojas a manos de los Rayas de Tampa, cuando estos vencieron a los Yanquis 8 carreras por 6, luego de que estuvieron perdiendo el desafío siete carreras por cero, en los siete primeros episodios, y aquellos cayeron en su último compromiso, frente a los lánguidos Orioles de Baltimore, 4 carreras por 3.

De allí resultó la pregunta, y quizás la gran incógnita y probablemente, el ácido sabor de que en el béisbol no hay nada escrito, hasta cuando el juego no termina, como tantas veces se ha dicho, cuando se habla de este deporte: ¿No valía la pena que tanto los Bravos como los Medias Rojas tuviesen una segunda oportunidad, enfrentándose a los Cardenales y los Rayas, respectivamente, para definir la novena para seguir en la contienda por el banderín de sus respectivas ligas? Eso hubiese ocurrido si la nueva norma de esta semifinal de las mayores, hubiese estado vigente.

Cayó muy bien

Por eso, sin fórmula de juicio, la propuesta cayó muy bien ante los propietarios de las 30 novenas de las Grandes Ligas; ante los directivos del Sindicato de Peloteros y, por supuesto, frente a los seguidores de las novenas de la Gran Carpa. Y el espectáculo, sin duda alguna, mantendrá en expectativa a todos los seguidores del Béisbol Organizado.

Esta serie entre el mejor segundo de cada una de las ligas y el mejor tercero de cada circuito, se hará con el formato de cinco partidos, jugándose los dos primeros en casa del equipo con más derrotas recibidas, los tres siguientes, en el estadio del rival de turno.

El resto de la competencia de las semifinales de cada circuito, se mantendrá como hasta ahora; con dos series de cinco partidos para cada semifinal; una serie de siete desafíos, para la gran final de cada una de las ligas, y el Clásico de Otoño, con los siete compromisos, para declarar campeón al club que resulte con cuatro victorias seguidas o alternas.

De tal manera que el béisbol, como espectáculo, sigue innovándose y de allí que cada año el número de aficionados asistentes a los parques de pelota, sea más significativo y que la expectativa permanezca inclusive hasta cuando se efectúa el último encuentro del calendario regular de cada temporada, como ya ha ocurrido en más de una ocasión.

Por eso Bud Selig puede sentirse calificado como el comisionado de los grandes y audaces cambios para bien del Béisbol Organizado, de las 30 novenas que compiten año a año en busca de la Serie Mundial y de los cientos de miles de aficionados que cada día apoyan más el espectáculo.

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Antonio Andraus