Memorias olvidadas

Por: Gabriel Ortiz

Y sucedió lo que tenía que suceder. Se instaló el Congreso el 20 de julio, en medio de gran expectativa por la llegada de Uribe al “sagrado recinto”. Fue el espectáculo central, porque es el único expresidente-senador en la época moderna. Los anteriores entendieron que su tiempo había terminado y que su “curul”, posterior al solio de Bolívar, era la historia y una que otra foto en recintos oficiales.

Muy disciplinado ingresó al elíptico casi de primero, con sus dóciles seguidores elegidos por el Centro Democrático. Como guardia Pretoriana lo rodearon, manteniéndolo aislado de los otros parlamentarios y de José Obdulio. Esperó, entre paciente e inquieto, la llegada del Presidente Santos. Daba instrucciones a sus discípulos y mostraba una sonrisa fingida. Quizás por respeto, se abstuvo de utilizar el twitter.

Escuchó el discurso con el que el Presidente Santos inauguró las sesiones ordinarias del órgano legislativo. Llenó hojas y hojas de su libreta con anotaciones sobre los planteamientos del Primer Magistrado, especialmente de esos que expresó para advertir que era el Presidente de todos los Colombianos, inclusive de aquellos que no votaron por él. Uribe pareció recordar que eso mismo le ocurrió cuando fue elegido: era presidente de Colombia.

En una de las ovaciones que recibió Santos, miró con censura a uno de los suyos, que aparentemente olvidando las instrucciones, medio se puso en pies, como los otros.

Pasada la ceremonia, no quiso desaprovechar el momento para tratar de desacreditar el gobierno de su sucesor. Se fue lanza en ristre contra la seguridad. Lógico: para él solo existe la “seguridad democrática”. Y empezó nuevamente a meternos sus acostumbradas mentiras: reducción de la inversión extranjera. No ha leído los informes de organismos internacionales sobre la materia. Para él no existe crecimiento del empleo. El fracaso en las pruebas PISA, se las endilga a Santos, cuando fueron hechas a los muchachos que Uribe educó durante sus ocho años.

Quería convertir la inauguración en sesión permanente, como aquella donde se aprobó el “articulito”, pero el Presidente del Senado le “cortó el chorro”, como dicen los que perdieron las pruebas PISA. Anunció, antes de “parar” un proyecto de ley para devolver el fuero que él quitó a los militares. Dios quiera que siga recordando lo que tiene que retornar, arreglar y resarcir a los colombianos…

BLANCO: James: 10 aclamado en el Real Madrid.

NEGRO: Los ultrajes al periodismo deportivo del “erudito” José Obdulio.

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