Autor : Fernando Soto Aparicio
Cenizas al Viento
Bajaban de los cerros con la madrugada, porque Mechas empezaba a trabajar a las siete en la cafetería. Medio lavar la loza, medio barrer el piso, atender a media la clientela pobre que pedía un café o una taza de changua, medio maldecir entre dientes, medio vivir. Pero algo le pagaban; y con ese algo, sumado a lo que conseguía el ciego, no ‘les faltaba un chocolate con pan al tiempo de acostarse.
i llegaban al paradero de las busetas antes de las seis, podían viajar sentados hasta el centro de la ciudad. A Mechas no le importaba hacer el recorrido de pies, Sigue leyendo
Bendita sea tu pureza – Cenizas al Viento
Camacho nunca fue ambicioso. Por eso, aunque empezó a trabajar a los diez años, en el momento de morir sólo tenía la vida.
Se casó muy joven con una buena chica, que no entendió cómo las urgencias sexuales llevaron a Camachito frente a los altares, a escuchar con resignación las prédicas de un cura, a beber una copa de champaña y a ejercer de inmediato, con el visto bueno de la sociedad y el beneplácito de las sanas costumbres, la gimnasia amatoria que, del placer, fue derivando a la cotidianidad, luego al aburrimiento, más adelante a la resignación y ya al final de su tiempo al fastidio. Sigue leyendo
Bendita sea tu pureza
Yo acababa de cumplir diez años, y Teresita iba por los diecinueve. Ahora, ya de mayor, pienso que si en esa época le hubiera contado a alguien lo que ocurrió entre los dos, nadie me habría creído. Pero que pasó, pasó.
El pueblo era tan tranquilo, que elevar una cometa resultaba todo un acontecimiento. También fueron sucesos importantes la muerte de Firpo, el perro de don Jesús, al que le dio rabia, y contra el que uno de los policías municipales -el Crispín para más señas-disparó un balazo que duró retumbando en la memoria de la gente por muchos Sigue leyendo
Bendita sea tu pureza – La Yé
Tal vez su verdadero nombre no era Altagracia. Las muchachas del campo suelen llamarse Rosa, Azucena, Hortensia; o también María, Josefa o Jesús. Altagracia sonaba demasiado aristocrático para la tienda de La Ye, por donde pasaban los viajeros que rara vez volvían. Iban del pueblo de abajo a uno cualquiera de los pueblos de arriba, y de ahí a las minas, a la selva o a la capital. Siempre buscando dinero, porque ya no había una meta diferente. A las personas poco a poco se les había olvidado ser: sólo querían tener. Sigue leyendo
Después de la fama
Anne Rice resucitó (como tantos otros escritores, en tantas otras épocas, con mayor o menor éxito) el mito de los vampiros. A partir de su Entrevista con el Vampiro, su fama creció en distintos países del mundo y su obra … Sigue leyendo
Bendita sea tu pureza – Refrán
Desde que lo encontró en una caneca, lo llamó simplemente Cañé. Era rosado, con orejas azules y un delantal amarillo. No tenía ojos, y apenas una huella casi invisible señalaba el lugar de la boca. Una tarde su madre le cosió dos botones debajo de las cejas, y resultaron uno más grande que otro. Los compañeros de la gallada le decían que Cañé era tuerto, pero al niño eso no le importaba, porque era suyo. Un día lo despertó el ruido de un motor. ¿O de varios motores? Pensó que por fin le habían abierto calles al barrio Sigue leyendo
El peligro de las antologías
Una antología tiene muchos peligros. Casi siempre, no son todos los que están, y tampoco están todos los que son. Se peca al incluir arbitrariamente algunos escritores, al gusto (también arbitrario e individual) del compilador; otros se excluyen por razones … Sigue leyendo
Saramago el Inmortal
¿Qué se puede escribir sobre José Saramago, que ya no se haya escrito? Realmente, muy poco. Porque su obra, revolucionaria (en el buen sentido de la palabra) no sólo en el estilo sino en la temática, (la forma y el fondo, dicen los eruditos) ha estado leyéndose desde hace varios años en todos los idiomas del mundo. Sigue leyendo
Los misterios de un diario
Ruben, Fonseca es uno de los escritores brasileños más importantes de la actualidad. Desde que en el año de 1.973 su novela “El caso More!” conquistó al público, y fue decomisada por la policía, estigmatizada y de alguna manera prohibida, su fama trascendió los límites de su país y de su idioma. Sigue leyendo
La poesía inmortal
José Ángel Buesa (1.910-1.982), fue un fenómeno no solamente en la poesía de Cuba sino de toda América Latina. El que hubiera vendido en el curso de su vida más de dos millones de libros de poesía, ya lo señala como una persona singular. Sus libros se publicaban en ediciones muy grandes para la época, y se vendían al salir de la editorial, en cantidades increíbles. Sigue leyendo






