"Tacto es la habilidad de tratar que el otro vea la luz, sin hacerle sentir el rayo" Henry Kissinger
El hombre de la calle
Sábados sin pico y placa
El tránsito en Bogotá, desesperante a casi todas horas del día y parte de la noche, se ha vuelto peor los sábados.
Antes este era un día laborable que en las tardes se dedicaba a descanso y diversión. Los ‘viernes culturales’ comenzaron el cambio y se agregó la costumbre norteamericana de los oficios caseros, lavar el carro, hacer el mercado, cortar el jardín. Hoy, la semana comienza a terminar el jueves, lo cual ha llevado a la nueva denominación: juernes.
El acortamiento de la semana ha llegado a planos más altos. Basta ver el suspenso de estos días por el referendo y las elecciones. Se cuentan los segundos para ver el desarrollo del choque de trenes entre el presidente y las cortes. La hora 0 se fijó al mediodía del viernes, con la intensión de que sábado y domingo sean para celebrar o lamentar.
La falta de pico y placa ha congestionado las calles los sábados, después de las 10 de la mañana y hasta avanzada la noche, porque a nadie se le obliga a guardar sus vehículos. Parte de la solución al lío de la calle 26 fue trabajar las 24 horas, y hay fiebre en el sector de la construcción por terminar o remodelar edificaciones en los principales centros de comercio y vivienda. Transitar por las autopistas de entrar y salir de la ciudad o cumplir cualquier cita, es imposible. Los policías de tránsito y los semáforos de poco sirven para desatar los nudos.
Una extensión del pico y placa a los sábados traería una protesta con el resultado conocido: se improvisan medidas de emergencia que se caen cuando cualquier grupo bloquea las calles o echa piedra porque siente afectados sus derechos y su libertad.
La conclusión es tener paciencia y esperar que acierte la burocracia que ha reducido los antiguos departamentos de circulación y tránsito a una sola palabra: movilidad.
Coletilla
Lo más concreto de los despliegues de la movilidad ha sido la inmovilidad de los sábados.