Con la invasión de la tecnología en las canchas, se teme que el remedio resulte peor que la enfermedad. Aumento de árbitros, cámaras por doquier y, ahora, un balón camaleónico, podrían acabar con las discusiones y posibles injusticias, pero a cambio de la espontaneidad y la incertidumbre, esencia del juego. Un debate saludable.
RUFINO ACOSTA R.
(rufinoa@hotmail.com)

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A riesgo de ser pulverizados por los rayos y centellas de la opinión mayoritaria del fútbol, creemos útil y necesario abrir el debate sobre los peligros que podrían sobrevenir para la esencia propia del multitudinario deporte, si la tecnología entra de manera incontrolada a las canchas.
Se entiende que son buenas las intenciones cuando aumentan los reclamos y se pide aumento de las ayudas de la ciencia, para prevenir al máximo, o reducirlas a la mínima expresión, las discusiones, alegatos y factibles injusticias, como coletazo de fallos equivocados por parte de los árbitros.
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Falta, empero, ampliar el enfoque, para establecer si el remedio no resulta peor que la enfermedad, como señala el viejo y sabio refrán. En una actividad de humanos, que se nutre de la espontaneidad y hace del azar un encanto, la búsqueda del cielo de lo infalible podría provocar una caída hacia el infierno de la desilusión.
Resulta pertinente esclarecer ciertos criterios previos, antes de seguir en la exposición, para que no surjan equívocos. En primer lugar, es apenas obvio que las personas encargadas de ejercer la justicia en los campos, deban estar siempre al día en materia de reglamentos y normas, alimentadas por otros recursos del conocimiento y la propia ciencia.
Hoy no basta tener buena condición física. Tampoco son suficientes el aprendizaje y la revisión constante de las leyes. Existen ramas de la medicina, por ejemplo, que sirven para fortalecer la capacidad mental, como la psicología, y le dan al juez otros puntos de apoyo a la hora de enfrentar problemas de apreciación o de carácter técnico.
Las reglas preexistentes deben ser claras, consistentes y proporcionadas. Nunca debe faltar la ventana de la solución para desatar nudos imprevistos.
Los dirigentes están obligados a ofrecer las máximas garantías para el desarrollo de las acciones, en todos los frentes, desde un escenario adecuado hasta el ambiente propicio y acogedor. El árbitro debe sentirse respaldado por las autoridades mientras ejerce sus funciones.
Por último, no se trata de oponerse per se a las alianzas con las ayudas científicas. Únicamente se busca que no le quiten al juego lo imprevisible, la sorpresa, lo súbito. La duda, inclusive, es un valor agregado dentro de ese contexto.

¿Qué tal un árbitro en la portería?.
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Bueno, pero no tanto
Después de hablar de los requisitos naturales, podemos entrar de lleno al escenario propuesto, el peso, contrapeso e impacto de la tecnología en las decisiones que toman los árbitros durante el desarrollo de los partidos y sus consecuencias en la vitalidad del juego.
Conviene precisar antes, por su innegable efecto, que los medios de comunicación dedican cada vez más espacio y tiempo al trabajo de los jueces, no sólo en Colombia sino en todos los países donde el fútbol es pan cotidiano. Esa avalancha analítica, no siempre objetiva ni fundamentada, hace parte básica del pretexto para reclamar con más fuerza el viraje digital.
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Se suelen dar casos exagerados, en los que las líneas periodísticas, voces e imágenes sobre el desempeño arbitral, superan con creces el relato de lo que hacen los jugadores, al fin y al cabo protagonistas por excelencia.
Tal vez por esa obsesión implacable de llegar a un fútbol libre de controversia, inmaculado y maquinal, se abre camino la oleada de ensayos y propuestas para que se facilite el proceso de lo que nunca falla, el grado de lo perfecto.
El aumento de los árbitros, bien sea en calidad de principales o como auxiliares, la repetición de las jugadas con el recurso de la televisión, los auriculares que comunican a los distintos silbatos y unas cuantas innovaciones más, ya están en uso o en experimento con la esperanza de dar nuevos giros hacia el accionar tranquilo y ajeno a las complicaciones propias de los errores humanos.

El controvertido balón camaleónico.
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El balón multicolor
Ahora se lanza la noticia sobre un balón camaleónico (porque cambia de color, según las circunstancias), empacado al vacío, un sistema de localización satelital (GPS) y material de aluminio. Tendría como grandes objetivos resolver conflictos tipo fuera de lugar, saques de banda o si la esférica traspasa o no la raya de gol. En términos fáciles, se podría afirmar que a los árbitros (centrales o asistentes) les bastará identificar el prisma del momento para dar el dictamen. Desde luego, primero deberán superar un examen oftalmológico para ver si no sufren de daltonismo. Ahí estaríamos ante un lío en tecnicolor.
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El último grito de la moda tecnológica en el mundo de la esférica ya se encuentra a punto de caramelo. Se dice que Agent (Strategic Intelligence Embassy), una multinacional de la ciencia, tiene a su cargo el también denominado “balón inteligente”. La técnica empleada le permite arrancar de verde o amarillo y transformarse en rosado si se registra gol, fuera de lugar o saque de banda.
No sabe todavía cuando comenzará a rodar el HYB-SI o CTRUS (nombres originales), aunque debe suponerse que los ensayos ya deben estar a la orden del día.
¿Por qué el rosado, al momento de la variante decisiva? No se ofrece explicación alguna. Lo normal sería que tuviera un asidero lógico o práctico, lo que tampoco le quita el carácter anecdótico.
Se presume que habrá nuevos embates de la tecnología en su cruzada renovadora. Parece algo inevitable, a pesar de que ello no garantice la paz absoluta que se busca. Siempre quedará un resquicio para la protesta y el desacuerdo. En el fondo, casi nadie quiere aceptar la ley del resultado. He ahí la cuestión. Lo demás se evapora.
Se advierte, de igual manera, que la FIFA, la multinacional del fútbol, no es ni mucho menos partidaria de alteraciones bruscas en el manejo de la joya de la corona. Desde su fundación (21 de mayo de 1904), han tenido que transcurrir décadas para que se decida por una modificación a las normas, y no sin antes pasar por el filtro riguroso de la ultraconservadora y cautelosa Internacional Board, guardiana celosa del imperio de las leyes de juego. Hasta el momento ha resistido ofensivas que amenazaban con remover añejas convenciones reglamentarias.
Dentro del plano doméstico, esto es en lo que depende de cada Federación asociada, se dan licencias que, algunas veces, le dan entrada a la tecnología y no precisamente para dilucidar asuntos técnicos. Italia, verbigracia, acaba de poner en práctica una normativa que bien podría atribuirse el Vaticano. Un jugador blasfemo se expone a la expulsión directa por parte del árbitro, o a una medida disciplinaria posterior con base en el uso de la televisión. Aquí el problema no es a causa de un gol anulado, un fuera de lugar o una pena máxima inventada u omitida. Se eleva hacia el infinito.
Ni más faltaba: no se ha dicho la última palabra en este campo. La FIFA tiene su talanquera y hasta hoy le ha funcionado. El fútbol es de humanos y para humanos. Las cosas tal vez resulten distintas si en el futuro aparecen los marcianos y aprenden a jugarlo.

Zidane y su famoso cabezazo contra Materazzi.
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No quieren perdonar
Afloran vientos de odios, intolerancia, soberbia y amargura en el ambiente del deporte. El francés Zinedine Zidane confiesa que preferiría morir antes de perdonar y ofrecerle disculpas por su cabezazo al italiano Marco Materazzi, en aquel bochornoso incidente de la final por la Copa Mundo en Alemania 2006.
Zidane respondió físicamente a un ataque verbal de Materazzi, lo golpeó con la cabeza y lo envió a la grama del estadio Arena de Berlín. Esa actitud le costo la expulsión inmediata, por parte del árbitro argentino Horacio Elizondo, y su virtual retiro del fútbol de competencia.
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Hace poco, tras ser consultado por el infortunado episodio, reiteró que hoy como entonces vuelve a pedirle perdón a sus compañeros, a la afición francesa y a sus seguidores en general, tras precisar que “con ese malvado” simplemente no puede hacerlo.
Es un pasaje triste para el fútbol y epílogo negro de una brillante carrera. Es obvio que Materazzi lo insultó de la peor manera y cargó con lo suyo, pero alimentar resquemores insalvables hace daño y el francés debe sentirlo. El tiempo pasa y nada cambia. Se deja dominar por la ira y el rencor, y no le abre camino al olvido y a la conciliación.
Ante esas tormentas del alma bien valdría la pena que Zidane tomara las enseñanzas del líder sudafricano Nelson Mandela, quien después de padecer una tortuosa e injusta prisión de 27 años en la isla de Robben, encontró fuerzas para perdonar a sus carceleros y sentar las bases para construir una nueva nación, lejos de la segregación racial. Sería bueno que alguien lo invitara a ver la película Invictus, donde se recrea con tino y ponderación parte de la aleccionadora historia. No es igual, por supuesto y acaso se pierda un poco el sentido del equilibrio. Sin embargo, en algo se asemejan los dos ejemplos: el odio envenena, el perdón enaltece.

John Terry, en el ojo del huracán.
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Hay situaciones por el estilo que al mismo tiempo rozan el desborde de las buenas maneras. El desencuentro entre los futbolistas ingleses Wayne Bridge (Manchester City) y John Terry (Chelsea) en la cancha de Stamford (Londres) fue patético. Cuando se cumplía en mitad de la cancha la ceremonia del saludo protocolario que impone el manual del juego limpio, Bridge dejó a su antagonista de faldas con la mano extendida, en medio del murmullo general y la difusión morbosa por los medios televisivos. Carne para el asador de la maledicencia.
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Bridge no le perdona a su ex mejor amigo Terry el adulterio con la que era su esposa, la actriz y modelo Vanessa Perroncel, y como bien se sabe, antes de negarle el saludo ya había decidido retirarse de la selección inglesa para no tener que compartir camerino. Terry, entre tanto, perdió el brazalete de capitán por mandato del técnico Fabio Capello. Le cobran duro su manía por los cuernos.

El boxeador Miranda y su nuevo desafío.
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Tiros cortos
*El rumano-canadiense Lucian Bute, campeón supermediano de la Federación Internacional (FIB) aceptó una pelea titular contra el vallecaucano Edison Miranda. Si no surgen inconvenientes, se cumplirá el 17 de abril, en la ciudad de Montreal, y será la quinta defensa para el fuerte pegador de origen carpático. Bute, de 29 años e invicto en 25 combates, conoce de cerca a los boxeadores colombianos. Primero le arrebató el título al bolivarense Alejandro Ñaco Berrío, y después lo expuso con éxito frente al caucano Fulgencio Zúñiga. Miranda, de 29 años, sólo registra cuatro derrotas en 37 presentaciones.
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Esos reveses fueron ante rivales de la primera línea del boxeo mundial: Arthur Abraham, armenio-alemán, en dos ocasiones; André Ward y Kelly Pavlik, de Estados Unidos. Bute es un zurdo de estilo difícil, rápido y hábil. Miranda suele desesperarse cuando no logra noquear, pero se confía en que esta vez pueda hacer una pelea inteligente que le permita romper el blindaje de su adversario. Será su segunda oportunidad por un cetro. También estuvo en una eliminatoria mundialista.

El gran Raúl, de España.
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*A los 32 años de edad, el madrileño Raúl González Blanco estaba por estos días a sólo 24 goles del vasco Pedro Telmo Zarraonandia Montoya como máximo goleador del Real Madrid en toda su historia. Telmo Zarra (así era más conocido) llegó a 251 anotaciones. Raúl alcanzó en el tercer puesto de la lista de honor al hispano-argentino Alfredo Di Stefano, símbolo y leyenda de la famosa divisa merengue, al completar 227. En el segundo puesto permanece el mexicano Hugo Sánchez, con 234. A pesar de que no es de los preferidos del técnico chileno Miguel Pellegrini, Raúl aprovecha los minutos que le dan y casi nunca pasa en blanco. Su trayectoria en el cuadro albo comenzó en octubre de 1994, cuando el argentino Jorge Valdano lo sacó de la cantera y lo envió al foso de los leones, donde desde un comienzo se supo batir como los buenos gladiadores.
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Maradona, otra vez en el escándalo.
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*Diego Maradona no deja de quejarse. Contra todo el mundo. Dice que los periodistas de su país quieren verlo en el fracaso, con Argentina de última en el mundial. Acusa a Jorge Valdano, director general del equipo blanco español, por la banqueada de Fernando Gago en el Real Madrid. En lugar de dirigirse al chileno Miguel Pellegrini, el entrenador y responsable de las alineaciones, carga contra “el filósofo”, su compañero de batallas en el Mundial 1986 y ahora supuesto enemigo. Valdano responde y dice que no tiene nada para comentar, en tanto que Pellegrini sigue de largo por entender que ese no es su pleito. En sus delirios, Maradona cree que todos los técnicos deben jugar para beneficio de Argentina.
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La celebración de las canadienses, con champaña y todo.
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*No le gustaron los excesos de la celebración canadiense, tras obtener el título de hockey femenino en los Juegos Olímpicos de Invierno. Indignado, el belga Jacques Rouge, presidente del Comité Olímpico Internacional, censuro la forma como las jugadoras de casa saltaron de la premiación a una escandalosa parranda, donde hubo cerveza, champaña y tabaco al gusto y sin medida. Rouge, famoso por su estilo serio y formal, pidió a las autoridades del deporte canadiense que se investigue la conducta de las campeonas, cuyo desparpajo rompió las barreras del rigor deportivo. Alegría por la medalla y guayabo negro por el festín. Se pasaron de copas.
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El ‘Chiqui’ García.
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*Se les fueron las luces al técnico Luís Chiqui García, tal vez por el duro golpe de la derrota de Millonarios ante el Once Caldas en Manizales. Las viejas discrepancias con Juan Carlos Osorio, entrenador caldense, lo llevaron a decir frases que reflejan antipatía y egoísmo. Cuando le preguntaron sobre el papel de Osorio, respondió: “valoro la chequera que tiene el Once Caldas, porque sin duda tiene algunos de los mejores jugadores de Suramérica” (1). Por encima de las rencillas, debe estar siempre el espíritu del juego limpio, que sustenta la sana competencia. García tendría que reflexionar para asimilarlo, y entender, de paso, que ninguna chequera, por rica que sea, sirve para asegurar títulos o por lo menos destacados desempeños deportivos. ¿Por qué no admitir que Osorio es un profesional preparado y meritorio?
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Teófilo Gutiérrez, paciencia en el oriente.
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*Teófilo Gutiérrez, el goleador del barrio La Chinita de Barranquilla, tendrá que llenarse de paciencia para no naufragar en el fútbol de Turquìa. Se pensó que era apenas cuestión de llegar y… a jugar. Pero no. Cuando ya han pasado varias semanas, Teófilo tiene únicamente cuatro apariciones con el Trabzonspor, una como abridor y tres en condición de relevo, para un total de 133 minutos de juego (febrero 28). Tampoco se ha estrenado en el marcador. Contra el Antayaspor (1-1), entró por el turco Selcuk Inan, a los 79. El técnico le dio oportunidad, a pesar de venía de sufrir un aparatoso accidente de tránsito que, por fortuna, sólo le produjo un gran susto.. Sus paisanos esperan que Teófilo no pierda el entusiasmo y poco a poco confirme las cualidades que lo llevaron a las costas del Mar Negro.
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*El fútbol peruano tuvo un arranque prometedor en la Copa Libertadores de América 2010. Alianza Lima ganó sus dos partidos, con alentadora producción ofensiva, mientras que Universitario de Deportes acumuló dos victorias y un empate. La cosecha menor fue para Juan Aurich, orientado por el colombiano Luís Fernando Suárez, ex técnico de Ecuador, con un triunfo y una derrota. Apabullado en las pasadas eliminatorias, la Copa puede ser un excelente paliativo para un país que siempre se apega a la técnica y al exquisito trato del balón. Su peor enemigo es la indisciplina. |
(1) Lunes Deportivo, El Tiempo, 28-02-10.
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