"Lo que se obtiene con violencia, solamente se puede mantener con violencia".
Mahatama Gandhi
Búsqueda personalizada




(rufinoa@hotmail.com)

Teófilo, nuevo símbolo del gol

 

Gutiérrez Roncancio no sólo es el puntal y héroe del Junior de Barranquilla; también se ganó el derecho de vestir la camiseta de Colombia. Podría resultar parte esencial de la solución para la anemia ofensiva. Sería un desperdicio dejarlo otra vez en el banco.


Teófilo Gutiérrez: 16 goles.

Ni más faltaba: no vamos descubrir el agua tibia al volver sobre las calidades del joven barranquillero Teófilo Gutiérrez Roncancio, el hijo emérito del popular barrio de La Chinita, para señalar que es el nuevo símbolo del gol en Colombia. Los hechos, que como se dice suelen ser tozudos, se encargan de despejar el camino. Estamos ante una agradable realidad, una luz poderosa para alumbrar el camino hacia mejores proyecciones ofensivas.

Teófilo estaba predestinado para el triunfo. El blindaje moral de una familia llena de valores, trabajadora y noble, lo puso a salvo de las dificultades propias de un ambiente hostil. El barrio La Chinita es uno de los más complicados de La Arenosa, y a los jóvenes les cuesta trabajo desligarse de los llamados malos pasos. El peligro acecha, y no todos los senderos conducen a Roma.

Sus padres, Teófilo Gutiérrez Castro y Cristina Roncancio, le dieron amor y apoyo permanente cuando Teo mostraba sus claras inclinaciones por el fútbol, y se divertía con el balón. La escuela de Franklin Ramírez, conductor del Independiente Framy, le sirvió de base de lanzamiento cuando apenas superaba los 7 años de edad. Desde entonces “pintaba” para estremecer las vallas.


La Selección a la espera de "Teo".

Nació el 17 de mayo de 1985 y a los 14 años, su padre (quien también fue futbolista, portero para más señas) lo puso bajo la lente avisada del ex jugador William Knight en las divisiones formativas del Junior. Todo ese revelador episodio lo recrea el colega Rafael Castillo Vizcaíno en una amena crónica para el diario El Heraldo. (1)

Ya en las manos del serbio Petar Kostanovic, director de las ramas menores del cuadro tiburón, se aceleró el proceso deportivo, con énfasis en la técnica y el acondicionamiento físico-atlético. La fundamentación cumplió sus escalas, y Teófilo no tardó en ratificar la vocación ofensiva y cercanía con el gol. La adecuada formación se refleja hoy en el dominio del balón, la técnica del cabeceo, el salto preciso, la capacidad para el desborde y el letal empleo de ambas piernas. Un delantero de corte moderno.

A pesar de las tendencias paternales, que lo veían más por el lado de un jugador creativo (enganche, dicen ahora en la jerga pro gaucha del periodismo), su maestro impulsador (Knight) persistió para que se quedara en la función de rompe redes, para beneplácito del fútbol colombiano. Menos mal, aunque también sobresale como pasador. El cronista revela que lo comparaban con El Pibe Valderrama por la seguridad y la precisión en el servicio (2).

El profesor balcánico destaca la fuerza mental de Teófilo, al lado de su perseverancia y voluntad para vencer obstáculos. Simplemente, no se arredra ante la tormenta.

El arranque en el profesionalismo lo tuvo en la división B, con el Barranquilla, una filial del Junior, clave para la cantera. Una cosecha de 19 goles lo situó en la línea de carrera. El llamado hacia otros retos no se haría esperar.

Después de dos años de sus comienzos en la primera división, (se asomó en el 2007, cuando el Junior era orientado por Luís Grau y Carlos El Pibe Valderrama), Teófilo Gutiérrez encontró el estímulo y la continuidad que requería para abrirse paso hacia la cumbre como artillero. El colombo-uruguayo Julio Avelino Comesaña entendió que estaba ante un diamante del gol, y le abrió las puertas de la consagración. “Es el mejor delantero de Colombia en los actuales momentos”, dijo Comesaña a mediados del 2008. Sus palabras hoy cobran mayor fuerza.  

 


Junior, con aroma de campeón.

Las cifras del artillero

A pesar de su juventud y corta experiencia en el fútbol de competencia, Teófilo ya tiene estadísticas para la muestra que enorgullece.

Durante la etapa como aficionado era el armador por excelencia. De ahí que su padre hubiera querido verlo siempre en el medio campo, y no adelante, en plan de punta de lanza. De todas maneras, nacido para el idilio con el gol, desde aquellas épocas habría que revisar cuentas, porque es claro que dejó huella ante las redes adversarias.

Durante su recorrido por la B, el Barranquilla se benefició de una buena cuota. Cuando apareció en las filas del Junior, no tardó en confirmar su eficacia. Sin ser habitual en las formación básica, logró convertir doce tantos entre septiembre del 2007 y la temporada del año pasado.

El 2009 lo tiene entre los reyes del botín de oro. La cuenta va en 16 anotaciones, que incluyen dos tandas de tres tantos por juego en menos de 72 horas. Pero el rancho arde, y Teófilo Gutiérrez podría subir las cifras a un nivel más contundente en lo que resta del año. Al ritmo actual, tendría que ser un candidato lógico, salvo imponderables, para desbordar los límites de las 30 conquistas. Por el momento, Júnior espera que no pierda la pista.

Lo aguarda Colombia

Para lo que viene de las eliminatorias, y en medio de la crisis de producción atacante que vive la selección de Colombia, sería un auténtico desperdicio dejar de lado la oportunidad de probar a la nueva ola del gol.

Teófilo fue convocado por Eduardo Lara con ocasión de los encuentros ante Argentina y Perú. Se pensaba que tendría algunos minutos en el campo, pero el técnico lo hizo a un lado. Por lo visto, no le inspiró la confianza necesaria.

No hubo cambio. Colombia siguió en la misma tónica de ineficacia ante el arco rival. Las ocasiones propicias cayeron a la cuneta, porque nadie (ni delanteros, ni centrocampistas ni defensas), fue capaz de sacarles provecho. El coro del eufemismo dijo que en Buenos Aires se jugó bien, a pesar de la derrota, tras un grosero error defensivo y del sempiterno bloqueo del ataque. Sin goles no hay paraíso, diría el escritor Gustavo Bolívar Moreno.

Tampoco hubo motivos para el festejo en Medellín. El triunfo agónico sobre Perú entregó tres puntos que eran vitales, pero no fue suficiente para despejar los fantasmas de la improductividad.

Dentro de tres meses llegará el momento definitivo de la competencia. Colombia tendrá encuentros con rivales directos y en plena ebullición, como Ecuador y Chile, sin poder olvidarse de las visitas a Montevideo y Asunción. Será la hora de cuadrar la caja y saber el alcance de lo obtenido.

Para enfrentar tales desafíos, Lara deberá olvidarse del pasado y pensar en lo que más fiable del presente, si es que no quiere ver el Mundial de Sudáfrica desde la barrera, como torero retirado.

Teófilo Gutiérrez puede ser útil como inyección clave para el repunte del ataque. Desde ahora debe entenderse que es una figura para tener en cuenta. Se ganó el derecho de vestir la camiseta tricolor, y Colombia lo reclama para que juegue.

Las matemáticas sirven para alentar esperanzas. Lo que pasa es que lejos del gol resulta necio avivar ese fuego. Se trata de algo que en ningún momento debe olvidarse.

Hace tres meses pedíamos que Lara le pusiera atención a Barranquilla (ver notas anteriores), porque las señales parecían inequívocas. Debemos confiar en que esta vez nos pare bolas. De Lara y Colombia, quietos por ahora.

Mitad y mitad

A pocas horas de comenzar la final por el primer título del torneo rentado 2009, hay que destacar la bonanza del Junior y el repunte del Once Caldas, justos exponentes en esa batalla leal por una corona.

El conjunto de Barranquilla era favorito número uno, y no hizo cosa distinta que confirmar tal condición. En cambio, el cuadro de Manizales a duras penas era mencionado entre los aspirantes. Fue, por lo tanto, una especie de invitado de última hora.

En una de estas notas lo dejamos consignado, al hablar de la bonanza juniorista y su candidatura. Los albos que dirige Javier Álvarez no entraban en el cuento de los pronósticos, que por lo general resultan un fiasco, particularmente en el mundo del deporte.

Si bien el Once Caldas era desestimado, porque otros equipos daban la impresión de ser más competitivos, su clasificación debe merecer el máximo respeto. Nos parece injusto que se pretenda colgar de fallos arbitrales, el mérito de la campaña manizalita. Lo acompañan las cifras: es el tercero en la reclasificación, a dos puntos de Junior y Deportes Tolima. Ganó su serie con diez puntos. No procede el menosprecio.

Para el técnico Javier Álvarez es, de igual forma, una nota de recompensa y alivio por los duros trances a que se ha visto sometido en ocasiones del pasado. Desde aquella fatídica jornada del 9-0 en Londrina, ante Brasil, por el torneo preolímpico del 2000, que le costó el puesto al frente de la selección nacional, hasta hoy, siempre se ha movido sobre los malos recuerdos de las derrotas y las declaraciones atrevidas. Puede volver a sonreír.

La bandeja queda servida para una contienda intensa. Por esta vez dejamos los vaticinios en el escritorio. El fútbol es algo más que albur.

Tiros cortos


José Rujano.

*El sonoro triunfo de José Rujano y demás venezolanos en la Vuelta a Colombia, sirve para enaltecer, una vez más, los valores sustantivos del deporte, por encima de las diferencias políticas o ideológicas que algunas veces entorpecen las relaciones entre países hermanos. Rujano, quien se dio a conocer hace pocos años con el tercer puesto en el Giro de Italia, ofreció una impecable lección de espíritu competitivo, y se llevó la recompensa del triunfo, al lado del caluroso reconocimiento de la crítica y la afición de Colombia. Vino, luchó y venció. El impactante latigazo podría servirle a los escarabajos para redoblar esfuerzos, y no comerse el cuento de que en las montañas son casi invencibles. Ya no. El pequeño (por estatura, obvio) Rujano lo demostró.

*Diego Maradona, el famoso ex jugador pero discutido técnico de Argentina, tendría que estar preocupado por lo que le espera con Brasil, en el próximo clásico de la eliminatoria, después de lo que se ha visto durante la Copa de las Confederaciones en Sudáfrica. El combinado que dirige Dunga tuvo algunas dificultades para vencer a Egipto, pero más tarde se dio paseos de salud frente a Estados Unidos (3-0) e Italia (3-0). A menos que ocurriera un hecho excepcional, el equipo canario se encaminaba hacia una final contra España, el equipo maravilla del momento, con marca de 15 consecutivas e invicto de 35 juegos. Brasil dejó sin oficio a los campeones mundiales con una exhibición de fantasía, al menos en el primer tiempo. Algo debe cambiar de aquí a septiembre, pero Maradona no podrá dormir tranquilo.

*El controvertido y siempre lenguaraz ex guardavallas Luís Chilavert atacó duramente al silbato colombiano Óscar Julián Ruíz, por su presunta parcialidad con Brasil en el juego ante Paraguay. Los tetracampeones ganaron 2-1, y no recordamos alguna jugada vital que comprometiera el papel de Ruiz. Chilavert, por lo visto, cree otra cosa, aunque habría que preguntarle por qué no dijo nada cuando el cuadro guaraní era el rey de la eliminatoria, a pesar de los árbitros. ¿No será que Paraguay acusa el desgaste de una eliminatoria difícil y agotadora?

*Medellín mantendrá su condición de sede para la selección de Colombia en el partido ante Ecuador. Se pretende restarle ventajas al conjunto del vecino país en materia de altura. Creemos que hay razones de peso para esta medida. En los 2.640 metros de Bogotá, Ecuador podría sentirse a sus anchas. Por lo que hace al respaldo del público, se supone que será mayor por todo lo que estará en la balanza. Cabe precisar que contra Perú, la asistencia fue similar a la que se registró en El Campín para ver a Bolivia.

*La calculadora estalla cuando se trata de hacer las cuentas sobre el salario del portugués Cristiano Ronaldo, la joya de la corona para el Real Madrid. En el diario Marca de España hicieron la tarea matemática, para encontrar que ganará 25 euros por minuto y la friolera de 13 millones por temporada. Mientras tanto, no cesan las críticas por los excesos de Florentino Pérez, presidente del club merengue, empeñado en revivir el esplendor de los galácticos. La sentencia del ex madridista Luís Figo, compatriota de Cristiano Ronaldo, es sabia: “el éxito no se puede comprar”.

*Colombia persevera y obtiene resultados positivos en el atletismo. La victoria de las damas y el subcampeonato de los varones en el torneo suramericano realizado en Lima, constituyen todo un suceso internacional. Catorce medallas de oro, diez de plata y cuatro de bronce justifican la euforia entre los seguidores y dirigentes del deporte base. El jabalinista antioqueño Arley Ibargüen, quien pertenece a la Liga de Bogotá, se metió entre los grandes de la especialidad, con lanzamiento de 81.07 metros, nuevo registro nacional. La marca universal (98.48) sigue en poder del checo Jan Zelezny, mientras que el máximo logro suramericano (84.70) todavía lo tiene el paraguayo Édgar Baumman. Estos atletas ya están retirados.

(1 y 2) Diario El Heraldo, junio 21 de 2009.

 
 


© Magazín ver bien. Derechos reservados 2008.


Diseño gráfico & web Julián Rodríguez