"La sabiduria consiste en saber cuál es el siguiente paso; la virtud en llevarlo a cabo".
David Starr Jordan




 

Las lágrimas de un campeón

 


Camilo Villegas, el talentoso golfista antioqueño, elegido por el diario El Espectador, como El Deportista del Año 2008, dio otra lección de humildad y grandeza mientras era aclamado por sus ejecutorias en los campos del mundo. No es un extraterrestre sino un hombre que también es abrumado por las humanas emociones.


Camilo Villegas

Uno de los momentos más sentidos y dramáticos de la ceremonia de elección y proclamación de El deportista del Año 2008 del diario El Espectador fue, sin la menor duda, el que mostró al golfista Camilo Villegas, lejos del blindaje de la fama, alejado de la vanidad o de la soberbia, como a un hombre común y corriente que no pudo contener las lagrimas después de recibir un justo y cálido homenaje.

Villegas, quien fue aclamado en el podio mayor, no acudió a las frases hechas ni a las poses de estrella; sencillamente, se dejó llevar por el aluvión de los sentimientos, y descubrir que en Colombia saben valorar su esfuerzo y la enorme capacidad que lo sitúa entre los grandes del golf mundial.

Cuántas veces hemos sido testigos de los gestos despectivos, del desplante o de la apatía frente a honores de este tipo por deportistas que se creen de otro planeta. Camilo Villegas, en cambio, nos dio una lección magnífica de su carácter como atleta excepcional.

Cabe reiterar, con el sabor de lo obvio, que no pudo ser más acertado el proceso selectivo del diario de las querencias. Villegas reunía todos los cartones que exige el parámetro de la máxima competencia. A los 26 años de edad (nació en Medellín, el 7 de enero de 1982), está en el curubito de los ases de los “hierros y las maderas”, pero todavía en plena ebullición hacia logros más exigentes.

Poseedor de un golpe de salida formidable (drive, dicen los expertos anglófilos), poco a poco se acerca a la perfección tras domeñar su aparente talón de Aquiles, el remate o acercamiento al hoyo. El famoso y temido “putt” lo ha privado de victorias que parecían estar ahí, al alcance de la mano. La bola no entra. Pasa de largo o se queda en el borde.

Se trata, obvio, de un trabajo duro y de paciencia. Los nervios juegan un papel central; las condiciones del clima, la velocidad del viento, la presión del público, las dificultades propias del campo (algunos alcanzan dimensiones de reto extremo), son varios los factores que pesan a la hora del compromiso. Villegas suele decir que su tarea es la de superarse cada día frente a las adversidades propias del juego.

Con su temperamento y aplomo, disciplina y espíritu competitivo, no debe tardar en dar nuevos giros hacia la cumbre máxima. Sería lo natural y lógico por la forma como encara cada salida al campo.

Convencidos de que sólo es cuestión de esperar el giro de los acontecimientos, distante de los afanes y de los globos de impulso publicitario que no necesita, queremos volver sobre su talante como persona, para reafirmar que encarna un caso singular de buen deportista. Sus movimientos de hombre araña quedan para la anécdota, frente al profundo significado de lo que revela en personalidad.

En general, hubo acierto con el grupo de los elegidos. Buen golpe de El Espectador en su tradicional concurso; el mismo que en el 2008 completó nada menos que 48 años, tras la afortunada idea (1960) de don Mike Forero Nougués, decano del periodismo deportivo de Colombia, ya casi sobre el filo de los felices y espléndidos 90.

 

Técnicos de exportación


Reynaldo Rueda - Francisco Maturana

Dos técnicos del fútbol colombiano se abren paso hacia Sudáfrica 2010 en el plano internacional. Se trata del vallecaucano Reynaldo Rueda y el chocoano Francisco Maturana.

Rueda, a quien sacaron con rejo de la selección de Colombia después de la pasada eliminatoria, a pesar de que apenas le faltó un punto para obtener la casilla mundialista 2006, tomó las riendas de Honduras, y ahí lo tiene, metido entre los seis países del Norte, Centroamérica y el Caribe, que desde febrero próximo se enfrentarán por tres cupos directos y uno vía repesca.

Como sonoro anticipo, uno de sus asistentes, el barranquillero Alexis Mendoza, ya había clasificado a Honduras para el torneo de los Juegos Olímpicos de Beijing.

Los aguerridos catrachos avanzaron hacia el hexagonal como líderes de su grupo, por encima del archifavorito equipo de México, que clasificó gracias al gol diferencia, tras compartir posiciones con el luchador representativo de Jamaica.

Rueda tuvo que soportar momentos conflictivos, antes de la ronda semifinal, porque la crítica se mostraba impaciente. A estas alturas, ante la contundencia incontrovertible de los hechos, puede sentirse tranquilo, al menos mientras arranca la etapa decisiva. En el banco de técnico no hay seguridad que valga.

Francisco Maturana, cuya última andanza en Colombia fue de bajo perfil, levantó la bandera con Trinidad y Tobago, que escoltó a los Estados Unidos en su serie de clasificación. Los eliminados fueron Guatemala y Cuba.

Trinidad y Tobago tendrá que aumentar su dinámica en el torneo clave. Entre tanto, se destaca el trabajo de Maturana, quien a la velocidad de los isleños les ha estimulado una buena dosis de técnica y precisión.

En el comienzo de la serie final, el 11 de febrero próximo, Honduras será huésped de Costa Rica, en tanto que los trinitarios irán de visita a El Salvador. Estados Unidos y México librarán su primer clásico.

¿Candidatos? Más que por simpatía, con base en su rendimiento previo, Honduras debe ser uno de los principales aspirantes, al lado de Estados Unidos y México. En el siguiente renglón estarían Costa Rica y Trinidad y Tobago. Las opciones parecen nulas para El Salvador. Los pronósticos, desde luego, pueden irse al piso.

 

Una norma necesaria

Ya es tiempo de que la Federación Colombiana de Fútbol, por intermedio de la entidad que se encarga del campeonato profesional, entre a revisar cambios normativos en el aspecto disciplinario.

De la misma manera como les imponen sanciones a los árbitros, deberían disponer de herramientas legales más efectivas y severas para cerrarles el paso a los jugadores tramposos.

Es inconcebible que un profesional del balón haga y deshaga en el terreno, y casi nunca reciba el castigo adecuado. Las simulaciones son cada día más descaradas y escandalosas. Hay jugadores que ni siquiera esperan un mínimo roce para lanzarse en piscinazo y confundir a los jueces. Son maestros del engaño, se burlan de las reglas y dejan como verdaderos tontos a los encargados de aplicar justicia en la cancha.
Si la Dimayor quiere entrar en sintonía con una sana e irrefrenable tendencia mundial, no puede seguir en el triste papel de convidada de piedra frente a la tarea de ponerle efectiva talanquera a las perniciosas costumbres de los mañosos, vergüenza del fútbol moderno. Sanciones menores no bastan.

Por lo demás, el apoyo de los medios electrónicos se hace indispensable para complementar el arduo y complicado trabajo de los árbitros. Con esa ayuda, será difícil que una conducta impropia del jugador quede impune. Si los jueces no la ven, el ojo mágico de la tecnología se encargará de llenar el vacío.

Por cierto que en el monumental engaño de Emerson Acuña al árbitro José Luís Niño en Barranquilla, la reacción de la prensa local fue parca (que pena). Como en los casos de policía, casi nadie vio nada. El clásico agache por conveniencia. Tampoco es plausible la actitud del técnico Julio Comesaña de regañar a quienes llama “moralistas”, y justificar lo del ardid como una “recompensa” por otros fallos que han afectado al Junior. La marrullería siempre debe ser condenada.

Como si no bastara con la jugarreta y su expulsión, Acuña afirma, libre de rubor, que la falta sí existió, y su único error fue haberse lanzado con retraso (1). Vaya manera de justificar una embarrada.

No debe olvidarse que en Cali, el fogoso Jair “Chigüiro” Benítez puso su cuota de morbosa habilidad para dejar en ridículo al árbitro Hernando Buitrago. La televisión lo puso en evidencia. Su “artistada” o lanzamiento de pecho, provocó el tiro penalti que ejecutó Freddy Montero. También era candidato para una ejemplar sanción. Lo pasaron por alto, de manera inexplicable.

Algunos colegas, como Gabriel Meluk, editor de deportes de El Tiempo, abogan por la mano dura para combatir a los artistas de la artimaña. Meluk cita el caso del brasileño Adriano, quien fingió una falta para provocar pena máxima, y se llevó una severa sanción. (2)

El anticipo que acaba de hacer la Comisión Disciplinaria de la Dimayor, con tres fechas de inactividad para Emerson Acuña, por la simulación, lleva el sello de una jurisprudencia, y envía señal inequívoca de advertencia a los maestros del timo. Faltaría un ajuste de las normas para que las acciones punitivas sean más precisas y contundentes.


Es claro que también se impone un laborioso trabajo pedagógico para que el futbolista entienda que debe respetar las leyes de juego entienda que debe respetar las leyes del fútbol, y meterse de lleno en el ambiente del juego limpio. No se pide una lucha inocente, ni más faltaba. Se aboga por una competencia leal.



Oportunidad para Montero


Freddy Montero

El atlanticense Freddy Montero se encuentra a un paso de convertirse en el ganador del botín de oro 2008. Ya les tomó amplia ventaja a sus escoltas, cinco goles a Milton Rodríguez (fuera de batalla), y seis a Teófilo Gutiérrez (Junior), Carlos Darwin Quintero (Pereira) y Jackson Martínez (Medellín).

Es un delantero neto. Nada de media punta, uno de los peores inventos para alejarse de los compromisos del gol. Salta bien, sabe utilizar ambas piernas, pelea el balón, es recursivo a la hora del regateo, en síntesis, llena los requisitos de un artillero cabal.

Montero actuó durante 54 minutos ante Paraguay en El Campín, el pasado 6 de octubre. Se mostró nervioso e indeciso, perdió algunas ocasiones propicias y quedó en rojo,

como varios de sus compañeros.

Lara lo hizo a un lado frente a Brasil y tampoco lo tuvo en cuenta en el amistoso de Nigeria. Por lo visto, el desencanto del técnico alcanzó niveles altos.

¿Es un trato justo para el goleador? No pretendemos poner en cuestión el criterio del profesor Lara, quien está en su derecho de llamar a quien considere el adecuado para sus planes. Pero no por ello dejamos de creer que tal vez haya un rigor excesivo en el caso de Montero. ¿Le fue tan mal que no merece otra oportunidad?

Tal vez nos equivoquemos, y a lo mejor Lara lo tome en cuenta para el futuro. Lo indiscutible es que Montero guarda algo que lo hace amigo del gol.

Un viejo amigo, experto en el manejo del temor escénico, que para el caso de la selección tal vez afecte a Montero, nos anota que, en estos casos, hay que buscar líneas de apoyo profesional. Para eso están los psicólogos. Si fuere el caso, tendrían la posibilidad de convencerlo de que lo que hace en el Deportivo Cali, lo puede realizar también en el cuadro tricolor. Lo cierto es que Colombia cometería grave error, si resuelve mirar con desdén una cosecha de 16 o más anotaciones. No tendría el menor sentido.


Final dramático

Si se mantiene el ritmo de equilibrio que, hasta el momento de escribir estas notas (martes 2 de diciembre), impera en los XXVIII Juegos Deportivos Nacionales, tendremos un cierre de competencias de elevado contenido emocional.

Las “superpotencias” del país sostienen un duelo extraordinario, y les dejan poco espacio de maniobra a los demás. Antioquia y Valle, para poner un orden alfabético, arrasan en todos los frentes, y, salvo un salto descomunal de Bogotá, serán los encargados de subir al podio mayor cuando se acabe la fiesta, el 7 de diciembre.

La diferencia de más de 30 medallas de oro sobre Bogotá hace palidecer el pronóstico optimista que todavía alimenta las esperanzas de la dirigencia capitalina. ¿Cómo neutralizarla? Se cree que natación, patinaje, pesas y canotaje darán la tónica salvadora. Sea como fuere, queda poco tiempo para evitar el naufragio.

Dicen, con tono político, que cuando llegó el Polo Democrático al gobierno capitalino, los planes del deporte sufrieron mengua. Numerosos especialistas de alto vuelo volvieron a sus regiones o buscaron mejores horizontes, con claro detrimento de la fuerza competitiva de Bogotá. ¿Especulaciones? No tantas.

En otros terrenos más amplios, en cambio, la necesidad de una revisión absoluta se abre camino. El país deportivo sigue escindido entre unos cuantos “ricos” y la pobreza franciscana del resto. La distancia se hace cada vez más grande y notoria. La historia es vieja, los resultados resultan similares, pero toca mirar el espejo y admitir lo que refleja.

Boyacá goza en el cuarto puesto, aunque lejos de los líderes. Santander quiere terciar y da la pelea. De ahí en adelante, poco para la cosecha.

Lo bueno, en medio de la desazón, es que Colombia parece vivir otra realidad cuando llega al campo internacional. Porque a pesar de la desigualdad, no deja de producir valores destacados en las distintas regiones. Las medallas olímpicas y los campeones de boxeo, ciclismo, bicicross o patinaje, sirven de ejemplo. Pero algo falla en el contexto.

Un punto adicional sería lo que se considera un acto de populismo: repartir las sedes en diversas ciudades, de distintos departamentos, tal vez con la idea de que todos queden contentos. El debate está abierto, hay inquietud, y se esperan pronunciamientos de orden regional.

En principio debemos expresar reserva ante esa política “globalista” de Coldeportes. Entre otras cosas, porque no sólo incrementa los costos (ya de por sí altos para un país en vías de desarrollo), sino que destruye una de las esencias de los Juegos, el factor de integración, convivencia, unión y paz. Tampoco atiende la directriz olímpica internacional de realizar los Juegos en una ciudad determinada, con facultad para escoger subsedes en casos excepcionales. Si el Instituto quiere quedar bien con todo el mundo, corre el riesgo de no satisfacer a nadie.


Tiros cortos

*En Barrranquilla se quejan por la apatía de la afición frente al espectáculo del béisbol profesional. A pesar de la buena campaña de los Caimanes, el público no aparece en las tribunas del viejo Tomás Arrieta. Se han ingeniado diversas formas para atraer a los espectadores pero sin éxito alguno. Una lástima, porque la Arenosa fue siempre un bastión del llamado rey de los deportes. Ojalá que la fiebre juniorista no llegue a los extremos de acabar con el impulso de los bates y las manillas. Algo que en Cartagena era temor casi patológico del inolvidable colega Melanio Porto Ariza, Meporto.

*El Real Cartagena consiguió de un tirón lo que el Unión Magdalena no ha podido en más de tres años. Se trazó el rápido objetivo y lo consiguió sin objeciones. Es lamentable, entre tanto, que los aficionados samarios sigan en el ostracismo de la B, a pesar de la rica historia de su fútbol. Sobre la actuación brillante de los heroicos, debe destacarse el aporte de varios jugadores del patio, encabezados por el juvenil Mauricio Arroyo, y la impecable conducción del técnico cartagenero Hubert Bodhert, de 36 años de edad y ascendencia alemana por la vía de los abuelos (3). Doce temporadas de experiencia en la zona del descenso le servirán como punto de apoyo para la nueva aventura.

*Se cumplieron los vaticinios, y el portugués Cristiano Ronaldo, Manchester United, con 446 votos, fue el ganador del Balón de Oro que entrega anualmente la revista France Football en París. Lo escoltaron el argentino Leonel Messi (Barcelona, 281) y el español Fernando Torres (Liverpool, 179). El vencedor emula a sus compatriotas Eusebio (1965) y Luis Figo (2000). Debe ser el trío dorado más joven en la historia del premio, creado en 1956. Cristiano Ronaldo tiene 23 años, Messi 21 y Torres 24.

*Los cinco mejores de los 60 años en el fútbol profesional colombiano, de acuerdo con la votación electrónica que organizó la Dimayor, no merecen el menor reparo, al menos por lo que se les vio en la cancha. Carlos El Pibe Valderrama, Willington Ortiz, Víctor Hugo Aristizábal, Efraín Sánchez y Faustino Asprilla fueron los elegidos.

(1) Diario El heraldo (02-12-08).

(2)Diario El Tiempo; Lunes Deportivo (1-12-08).

(2)Wikipedia.


 
 


© Magazín ver bien. Derechos reservados 2008.


Diseño gráfico & web Julián Rodríguez