"El leer sin pensar nos hace una mente desordenada.
El pensar sin leer nos hace desequilibrados".
Confucio





Cada año la caja de compensación familiar Cafam,  entrega el Premio CAFAM A LA MUJER COLOMBIANA. Una es la ganadora, las demás son finalistas; pero todas, por la labor que desarrollan en favor de la comunidad, son ejemplo de vida y solidaridad. Su obra, y su lucha para consolidarla, se publican cada año en El Libro de Oro de la Mujer En Colombia.


ELIZABETH VARGAS ACOSTA (Meta)
Víctima de la violencia

Elizabeth es una sobreviviente más  de la guerra que azota a nuestro país. Cuando estaba en Vista Hermosa, un municipio del departamento  del Meta, llevaba una vida aparentemente tranquila, rodeada de sus hijos.

Una mañana cualquiera  todo cambió y un trágico hecho marcó su existencia para siempre: uno de sus hijos fue reclutado por la guerrilla y desapareció como si se lo hubiera tragado la tierra.

Ella, como toda madre en esta situación,  estaba desconsolada.  De inmediato sus dos hijos mayores decidieron ir a buscarlo abriendo trocha como pudieron  en medio de las imponentes montañas, pero desgraciadamente corrieron la misma suerte.

Entonces una tristeza profunda  embargó su alma, desesperada por estos hechos decidió contarle su caso a la Defensoría del Pueblo; sin embargo,  las consecuencias de haberse atrevido a hablar  acerca de su tragedia la llevó a ser el blanco de otra desgracia. El comandante del grupo que secuestró a sus hijos se enteró y le dio una orden: en una hora debía abandonar el pueblo, de lo contrario su vida correría peligro.

Huyó atemorizada con su hija menor, que estaba embarazada y enferma. Llegó a Villavicencio donde le ofrecieron una ayuda temporal mientras se establecía  en su nuevo hogar con la esperanza de emprender una apacible existencia lejos del dolor y de la angustia que provoca la violencia.


Sobreviviente de la guerra

El comienzo fue duro. Se encontraba temerosa e insegura, y después de estar calmadamente  en Vista Hermosa donde tenía lo suficiente para sobrevivir, debió enfrentarse a la zozobra de no tener techo, ni comida, ni ropa; no obstante, esta traumática experiencia en vez de intimidarla, la fortaleció y la motivó a tratar de aliviar la vida de personas que como ella, fueron desterradas de su tierra por grupos al margen de la ley.

Elizabeth se puso manos a la obra y empezó a trabajar  en beneficio de quienes se hallaban desplazados, gestionando recursos y realizando programas de capacitación para vincularlos activamente a la sociedad.

Por eso decidió fundar una organización  sin ánimo de lucro con el fin de ayudarlos. Inicialmente esta institución funcionó de manera improvisada en el parque y ahora en una oficina en el barrio La Rochela.

En la actualidad es la representante legal de la Asociación de Desplazados Víctimas de las Armas en el Meta (Asdeviaem) convirtiéndose en la vocera de la comunidad desplazada por la cual lucha incansablemente.

Los objetivos de esta asociación  son mejorar la calidad de vida de los desplazados en Villavicencio y el departamento del Meta, buscando ante las entidades del estado soluciones definitivas a sus dificultades y ofrecerles capacitación integral.

Así mismo promueve la participación al igual que la vinculación  a la actividad laboral para que sean promotores de su propio desarrollo como resultado del esfuerzo, la solidaridad y la cooperación.

De esta organización forman parte 150 afiliados que esperan los resultados de los programas adelantados por esta valiente mujer, cuyo propósito es conseguir respaldo internacional para solucionar el problema de vivienda, que es prioritario.

Entre sus tareas se destaca  la entrega de regalos para los niños  en Navidad, la repartición de mercados y paquetes escolares  a las familias pobres y la consecución de subsidios de vivienda  en la ciudadela San Antonio, donde le adjudicaron  150 lotes para los pobres.




Defensora de los desplazados

Este es uno de los más importantes logros de la gestión de Elizabeth. El terreno se encuentra localizado en la ciudad de Villavicencio,  a  8 kilómetros al suroriente del Centro Fundacional Piedemonte Llanero, sobre la margen derecha del caño Maizaro, cerca del Centro Ganadero de Catama.

Desde 2002, cuando se vinculó  con esta comunidad, ha dado alegría a quienes antes estaban desesperados y los apoya incondicionalmente. Su empeño y decisión le permitieron conseguir  beneficios  para estas personas, entre ellos la práctica de exámenes oftalmológicos y la entrega de las gafas.

Así mismo,  logró que 129 familias fueran preseleccionadas con el subsidio de vivienda  por parte de la Caja de Compensación Familiar  Cofrem y organizó una brigada de salud –con la ayuda de la Empresa Social del Estado-.

Para Elizabeth nada es imposible. No importa lo que deba hacer para servir a la gente. Reparte su tiempo entre esta noble labor  y la de ama de casa, para cuidar de su hija, madre adolescente, y de su pequeña nieta de dos años que comienza a descubrir el mundo.


Informes obra social:
Carrera 41 No 23 B-26
Tel: (+8) 661 8888 – 315 889 8275
Villavicencio – Meta.




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