"Tacto es la habilidad de tratar que el otro vea la luz, sin hacerle sentir el rayo"
Henry Kissinger





 

Elegir a ciegas




Las mafias aprovechan la falta de información de los ciudadanos para manipular las elecciones. ¿Quién podrá defendernos?

En cuestión de días, los colombianos iremos a las urnas, a elegir entre 2.481 candidatos, los 102 senadores y 166 representantes a la Cámara que integrarán el Congreso de la República en el período 2010-2014, en una de las jornadas electorales más decisivas en la vida democrática reciente del país.

Lo particular de este proceso es que los 70 congresistas que están siendo juzgados o han sido condenados por vínculos con grupos ilegales armados de derecha o autodefensas intentarán mantener su poder en el Congreso, haciendo elegir en su reemplazo en esa Corporación a familiares o parientes.

Mientras las mafias, nacidas de esa escandalosa alianza de bandas criminales y partidos políticos amenazan con legitimar definitivamente su poder en el control del Estado por vía de las urnas y de leyes nuevas, los ciudadanos acudiremos a ese llamado de la democracia sin la información mínima requerida para ejercer el derecho al voto con plenitud de conciencia.

Tal situación es generada por las manipulaciones de ese poder mafioso y siniestro del narcotráfico que, sumado a los ejércitos armados al servicio de terratenientes que desplazan a los campesinos para robarles sus tierras, crean caos y confusión.

Las autoridades electorales, como Consejo Nacional Electoral-CNE y Registraduría Nacional del Estado Civil, no actúan para evitar que el país vaya a las urnas, como condenado al patíbulo, a elegir a ciegas los parlamentarios de los próximos cuatro años.

Reducir todo una ideología, un planteamiento político, unas propuestas y unos planes de gobierno a una equis marcada sobre un número anónimo en un papel es un verdadero atentado contra la democracia.

Los tarjetones, sin nombre ni fotos de los candidatos es el mejor aliado de los grupos mafiosos que con dinero le imponen a los electores el voto.

Algo tendrá que inventarse las autoridades electorales, pero Colombia no puede seguir yendo a las urnas a votar por un simple número.

Si bien, por asuntos presupuestales y por logística, es imposible pensar en tarjetones que tengan toda la información que el elector necesita para elegir bien y a conciencia, por lo menos el Consejo Nacional Electoral debería ordenar la impresión de cartillas, que estén disponibles para consulta de los electores en los distintos puestos de votación y que ofrezcan.





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