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La mentira parece ser el denominador común en Colombia y especialmente en las esferas gubernamentales, que sacrifican lo que sea, para aferrarse al jefe de turno y desde luego, al príncipe.
Niegan o afirman, según sus conveniencias los hechos que puedan afectar de alguna manera el derrotero del gobierno.
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El Dane, desde luego, es la entidad oficial a la que someten con mayor frecuencia a estos menesteres, para respaldar cualquier cifra, movimiento, conducta o manera de actuar de toda esta sociedad.
Vimos, no con asombro, como durante el mes de septiembre, bajó el costo de vida. No con asombro, porque ante el comportamiento de la inflación durante la primera parte del año, que destrozó las proyecciones del Banco de la República para el 2008, lógicamente habría necesidad de aplicar un freno que permitiera a la galería un respiro. Fue así como escogieron septiembre, para torcer el rumbo endiablado de la inflación e ir amortiguando las cifras, para evitar que los doce meses de este año muestren la realidad y lesionen imágenes de los presidenciables para el 2010-2014.
No es necesario adentrarse en las cifras, en las altas matemáticas, en las estadísticas, para darse cuenta de que todo ha subido de tal forma que la gente común y corriente ha tenido que bajarle al mercado y las demás necesidades.
El invierno, desde luego fue factor preponderante en el incremento que se registra en los alimentos, así el Uribito Minagricultura, diga lo contrario. Las alzas en los precios de los combustibles, que ahora se aplican por lo divino y lo humano, también influyen, y de qué manera en el costo de vida. Eso de incrementar el precio de los combustibles por la huelga de los cortadores de caña, es inaudito. Se olvida el acucioso ministro de Minas que el etanol, se está comprando al mismo precio del petróleo, y también se olvida que venimos de un precio internacional del hidrocarburo de 145 dólares a menos de cien. Esa reducción parece no tenerse en cuenta por parte de quienes manejan nuestra economía.
Las alzas en todos los artículos y servicios, son tan aceleradas, que por más que quieran los encargados de manejar las finanzas torcer las cifras, solo lo logran en los titulares de la prensa. Lástima grande que los medios, no adelanten investigaciones paralelas, que desvirtúen las cifras oficiales y nos permitan conocer la realidad de los hechos.
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