"Tacto es la habilidad de tratar que el otro vea la luz, sin hacerle sentir el rayo"
Henry Kissinger


 

Dos tipos poco agradables
 




Jaime Bayly es un periodista y un escritor que ha venido ganando prestigio a través de los últimos quince años. Desde su obra inicial, "No se lo digas a nadie" (1994) hasta ahora, ha publicado varios libros, y tanto en su tierra natal, Perú, como, últimamente en Colombia, se ha convertido en un periodista al que ven y oyen miles de personas, por su estilo directo, su ironía, y su trato desenfadado de la política internacional.
Obras suyas como FUE AYER Y NO ME ACUERDO, LOS ÚLTIMOS DÍAS DE LA PRENSA, LA NOCHE ES VIRGEN, LA MUJER DE MI HERMANO, EL HURACÁN LLEVA TU NOMBRE, Y DE REPENTE UN ÁGEL, han sido traducidas a numerosos idiomas y ampliamente difundidas.

Y ahora, entrega su más reciente novela, con el título de "El cojo y el loco". Sin duda, de todo lo que ha escrito y dicho, esto es lo más agresivo, en el sentido de la utilización de un lenguaje que podría fácilmente clasificarse de procaz, y en la construcción de los dos personajes, que son moralmente desagradables, por decir lo menos.

La novela es bastante breve: 146 páginas. Y se refiere a Bobby, un chico cojo del que sus padres se avergüenzan, y a Pancho, loco y tartamudo.

Bobby viaja en un barco, en el cual toda la tripulación abusa sexualmente de él, hasta dejarlo medio muerto. Y todos sus años de estudio en un colegio del exterior a donde sus padres lo mandaron desde Lima para no tener que verlo, están llenos de abusos sexuales, de los que es víctima, y de los que acaba convirtiéndose en victimario.

Por su parte, el loco Pancho, que es además bruto y sucio, está poseído por una lujuria incontrolable, y tiene unas capacidades poco usuales en el terreno sexual, en el que es un verdadero campeón. Con esto, pese a todos sus defectos, consigue mujeres, y con una de ellas huye a una montaña luego de quemar sus documentos y desentenderse por completo de la vida. Que así como para el cojo reside en la parte trasera de su anatomía, para el loco reside en la parte frontal.

El cojo, acaba por ser malo. Quizás el rechazo de sus padres, la burla de sus compañeros, la repugnancia que Sienten hacia él las mujeres, el abuso de sus superiores, y la propia conciencia de sus limitaciones, lo vuelven violento, agresivo, cruel. Y el loco no se le queda atrás, y fuera de eso, tiene a favor de sus desmanes la inconsciencia de la que puede hacer gala cuando se necesita.

Y esos destinos desbaratados, y descritos con adjetivos, sustantivos, verbos, adverbios y demás formas gramaticales de alto calibre, acaban cruzándose, complementándose o rechazándose, como si los caminos de los desharrapados coincidieran por la misma razón de su desapego a la sociedad y de su desorientación y el repudio que acaban inspirando.

Un libro para leer con cuidado, venciendo los escollos de un lenguaje duro, y los defectos de esos dos personajes que impactan por lo desagradables.


 

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