"La sabiduria consiste en saber cuál es el siguiente paso; la virtud en llevarlo a cabo".
David Starr Jordan


 

Relatos violentos
 

Niccolò Ammaniti, nacido en Roma en l.965, se dio a conocer mundialmente con el libro de relatos “La última nochevieja de la humanidad”, y fue comparado por la crítica con Robert Altman, y con Quentin Tarantino. Dado que las noticias literarias circulan con absoluta parquedad y pobreza en nuestros periódicos, tradicionalmente ajenos al quehacer cultural, no se han tenido noticias nuevas acerca de Ammaniti, pero esta obra, sirve para colocarlo en una primera línea de los narradores que hacen de la violencia un estilo, un fondo y una forma de narrar.

La obra está compuesta por seis relatos, de variada extensión. El más extenso, es el que le da el título al libro. El lector empieza a leerlo con una curiosidad que se va volviendo morbosa a medida que avanza

en las páginas, y llega al final de la historia con un enorme horror, sacudiéndose de encima pedazos de cadáveres, de cohetes, de músicas, bebidas de variada índole, comida, sexo, barbarie.

La droga, la venganza, los celos, la pasión desbocada, lo esotérico entendido como un desafío a lo desconocido, son una constante. Y uno anda por esas páginas tratando de salvarse, de no caer en el agujero negro de la desesperación, de no abandonar el libro para buscar otro menos sangriento.

“Respeto”, que es un relato breve, estremece, asusta, asquea. La manera como esos muchachos aparentemente normales matan a esas muchachas aparentemente normales, es horrible. Y las matan por nada, porque sí, por divertirse, por llenar un espacio vacío en el tiempo y en la conciencia.

Y los relatos que siguen, continúan en la misma línea: “Sueño contigo con terror”, llega a un clímax de suspenso y de miedo; “El zoólogo”, “Barro”, “Papel y hierro”, son tenebrosos. Calificativo que se le puede aplicar a todo el libro, escrito como con el propósito de escandalizar, de sublevar al lector, de intoxicarlo con las palabras y obligarlo a devolver, en un vómito angustioso, todo lo que ha tenido que tragarse.

“Tiempos violentos”, de Tarantino, es una obra bárbara: la muerte sin más, la crueldad, la indiferencia ante la vida de los otros, el desprecio por cuanto nos rodea, la pérdida absoluta de los valores más elementales. Pero esta obra de Ammaniti, supera a la de Tarantino, en ese sentido. Y sin embargo, ¿por qué ejerce sobre el lector desprevenido esa atroz fascinación? En el fondo, ¿seremos sádicos, y necesitamos libros como éste para no emprenderla contra los demás, descuartizándolos para oírlos gemir y disfrutar con ello? Tal vez sea eso, en el fondo oscuro que todos los seres humanos tenemos, muy adentro, en el último pozo de la conciencia. Pero, en todo caso, esta obra es terrible, alucinante y angustiosa.


 

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