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A. Einstein
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Editorial

Que el agridulce 2008 no se vuelva a repetir

Presidente Álvaro Uribe y la consolidación de su Seguridad Democrática en el 2008

Los años bisiestos son, además de agoreros, sorprendentes. Y esto, que parecía una tradición a capricho de las abuelas, que además le achacaban al bisiesto todos los males de esos 366 días, se confirmó plenamente en este 2008, un bisiesto sugeneris por todo lo que pasó en el mundo y en Colombia, pues fue un año agridulce y no deja ninguna conclusión clara. 

En el mundo lo más sorprendente vino desde el país del Tío Sam,  donde ocurrió lo que nadie esperaba seis meses atrás, que un hombre  de raza negra llegara a la Casa Blanca. Tampoco que desde allí se despeñara una recesión económica mundial  que nadie esperaba, y que por fin el presidente Busch reconociera que la guerra de Irak, había sido un acto inútil. 

Pero lo más agridulce ocurrió en nuestro país donde unas fueron de cal y otras de arena.

El Año empezó bien con la muerte de Raúl Reyes, en marzo cuando nadie esperaba este revés para las FARC. Luego vino la del Negro Acacio, la de Tirofijo, que aunque se dijo que había sido por un infarto, muchas sospechas existen de que fue  por un bombardeo del ejército, y para no alargar más, la entrega de Karina, el símbolo sanguinario de esta agrupación narcoguerrillera, todo lo anterior matizado por el escándalo de turno de los países amigos de las FARC, y de la oposición, que a veces, no sabe a que jugar frente a un gobierno que a pesar de los reveses del bisiesto, sigue siendo fuerte. 


La Operación Jaque: el gran golpe a las Farc

Pero lo mejor de todo, la liberación de los secuestrados, por parte del grupo guerrillero. Los primeros encabezados por Clara Rojas y la congresista Consuelo González de Perdomo, gracias a Hugo Chávez que no dudó en vanagloriarse de este acto humanitario, por el que todavía no se sabe qué le concedió a la guerrilla, en calidad de presidente de Venezuela, pues el vitrinazo para él era fuerte.  

Luego ocurrió lo que el país tampoco esperaba: la extradición de los cabecillas paramilitares hacia los Estados Unidos, con lo que el Gobierno sorprendió a todo el mundo, incluida, nuevamente, la misma oposición, incluso la de la izquierda, que en medio de su miopía política, especuló con todo tipo de comentarios al respecto. 

Después, con la Operación Jaque, llegó lo mejor de todo: la libertad de Ingrid Betancourt y trece secuestrado más. Con esto terminó para el Gobierno y para 40 millones de colombianos, un  calvario de muchos años, no solo por el dolor de los mismos secuestrados, sino por toda la mala prensa que de nuestro país y ante el mundo, hizo su mamá Yolanda Pulecio quien no dudó en hacer ver al Presidente Uribe, nuestro legítimo representante, como un secuestrador más, sino a 40 millones de colombianos como los culpables de un acto al que su hija se entregó voluntariamente. 

Pero después, de salto en salto, y de piedrita en piedrita, se llegó a lo que nadie esperaba. A lo último que podía traer la caja de Pandora del 2008: el derrumbe de las pirámides, sobre todo la de DMG, que desgasto al Presidente y hasta le embolató la reelección que casi se daba por descontada. 

Y lo más sorprendente  estuvo en la forma como actuó Uribe frente al genio del lavado de dineros, o al excelente comodín, -porque uno no sabe quien maneja este maremagno- David Murcia Guzmán. Solamente se acordó que era delincuente, cuando le pidió en una entrevista radial que pusiera más cuidado sobre las actuaciones de sus hijos. De ahí para atrás, ni el gobierno, ni los estamentos de control fueron capaces de detener el elefante que se les metía en la economía nacional, y los tentáculos que está desarrollando este extraño pulpolafante

De manera que a partir de todo esto, sacar conclusiones del 2008, no es nada fácil, porque lo que dejó de bueno con unas cosas, lo borró de un codazo con otras. Y el balance  general de lo bueno, lo malo y lo feo, lo debe hacer cada quien de manera muy personal, porque personajes del año hay muchos. Unos por más, otros por menos. Unos por buenos, otros por malos. Lo cierto es que si hay algún personaje, este no es otro que el mismo 2008, que esperamos, al menos en un siglo no se vuelva a repetir, porque las consecuencias que deja son inciertas en tiempo y en espacio. 




 


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