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IBAGUE (Capital del Tolima)

Localizada a los 4°27' de latitud norte y a los 75°15' al oeste de Greenwich, Ibagué, capital del departamento del Tolima, tiene una altura de 1.285 metros sobre el nivel del mar y un clima de 21°C, en promedio. Su jurisdicción, de 1.498 Km2 opera en un territorio seco, generalmente cálido, que cruza el río Magdalena de sur a norte.
En una breve meseta montada, a su vez, sobre la extensa llanura del centro de Tolima aparece Ibagué, cuyo clima es más benigno que el que le rodea. El municipio tiene una dilatada jurisdicción de 1.428 km2, con varios ríos y fuentes de agua a su servicio. Es la suya una tierra fértil, en que, por desgracia, siguen operando los sistemas monopolísticos de las grandes haciendas y los propietarios ausentistas. Sus cultivos son los industriales del arroz, ajonjolí, maíz y sorgo; tiene una buena ganadería de trópico. Ibagué se destaca por su propensión comercial, que ha sustituido, en buena parte, las posibilidades agrícolas que le ofrece la tierra buena, la operación mecanizada de la agricultura y el hecho de ocupar una posición estratégica en la mitad del país y en su sistema de comunicaciones.
La ciudad fue fundada por el capitán español Andrés López de Galarza el 14 de octubre de 1550. La primitiva radicación de la aldea inicial fue la que ahora ocupa la población de Cajamarca. En 1906 Ibagué fue llevado a la condición de municipio, no obstante que mucho antes había sido capital del llamado departamento del Norte. En 1887 tuvo tal dimensión administrativa. Ibagué cuenta mucho en la historia nacional como base del enlace entre el centro y el occidente del país. En tiempos de la Conquista, los pijaos sostuvieron recias batallas contra los invasores e impidieron, por muchos años, el desarrollo de las principales ciudades, Ibagué entre otras. La ciudad ha sido calificada como centro de la educación musical, y a fe que tiene razones para ello. Es un centro educativo de gran importancia y lograda la paz en el departamento que señorea, registra una prosperidad estable y una amable condición para la vida comunitaria.
ICONONZO (Tolima)
Hacia 1888, numerosos campesinos, atraídos por la feracidad de las tierras, iniciaron la fundación de un caserío que se llamó La Parroquia. Más tarde, elevado a la categoría de corregimiento, adoptó el nombre de Icononzo, de origen indígena, que traduce "murmullo de aguas en lo profundo" y que viene a ser la versión del puente natural del mismo nombre. En 1903 fue trasladado a un sitio equidistante del que ocupaba y la localidad de Melgar. En 1906 fue elevado a la condición de corregimiento y el 3 de abril de 1915 se le concedió la categoría de municipio. Son suyos los 233 km2 de jurisdicción Municipal. Es montañoso, pero también cuenta con zonas planas. Los ríos Cunday, Juan López y Sumapaz riegan sus tierras que son fértiles y que tienen, a más de una buena ganadería, una agricultura con alto grado de diversificación.
ILES (Nariño)
Este municipio nariñense tiene apenas 84 km2; no obstante lo escarpado de los suelos cuenta con algunas zonas planas. La parte montañosa permite el ápice de algunos páramos, el de Chitalzón, el más alto de todos. Los ríos Guáitara y Sapuyes son los más importantes de su hidrografía. Hay explotaciones ganaderas, agrícolas y mineras y una industria artesanal de sombreros de paja y tejidos de lana. La localidad fue fundada en 1711 por Juan García Tulcanaza Ilisman, y erigida en municipio en 1871.
IMUÉS (Nariño)
La localidad fue fundada en el año de 1572 por Carlos Quiscualtud Imués, de cuyo apellido tomó el nombre. El municipio fue creado en 1849 y se le asignó una estrecha franja de suelo para una jurisdicción de 76 km2. Predomina en la orografía el terreno montañoso y el piso térmico frío. Los ríos Guáitara y Sapuyes, con varias corrientes menores forman su territorio. La ganadería se orienta hacia las especies menores, para sostener la actividad de los tejidos de lana y las manufacturas de fique. Son grandes los cultivos de maíz, trigo, papa, fique y anís.
INZÁ (Cauca)
Al parecer la población es de origen indígena, como que en la inspección de San Andrés funcionan el museo arqueológico de Tierradentro. Con una extensión de 801 km2, la mayor parte del suelo corresponde a los pisos térmicos de frío y páramo. Tiene entre sus actividades socioeconómicas la agricultura del café, la explotación de minas de oro, sal y mármol y una nutrida artesanía de tejidos, especialmente de sombreros de paja. Su topografía ofrece varios páramos y el riego de varios ríos, entre ellos, el Negro, Páez y Ullucos.
IPIALES (Nariño)
La primitiva población estuvo radicada en sitio distinto al definitivo. Fue trasladada a su sede final en 1585 por los religiosos Andrés Moreno de Zúñiga y Diego de Benavides. Entre sus atracciones se encuentra el puente sobre el Rumichaca, en la frontera con el Ecuador, y el imponente santuario de Nuestra Señora de las Lajas, construido entre peñascos al borde del río Guáitara. Ipiales es puerto terrestre en la frontera ecuatoriana, y como tal tiene un intenso comercio. La ciudad ofrece una organización administrativa y económica de importancia, y sus servicios públicos son satisfactorios.
El área municipal es cuantiosa, de 1.642 km2. La mayor parte del territorio es montañoso, pero no faltan zonas planas, entre ellas la meseta en que se levanta la cabecera. Son numerosos los ríos, entre ellos el Blanco, Guáitara, San Miguel y Yamués, y otras corrientes. Hay abundancia manufacturera, especialmente en tejidos. La producción agrícola es exuberante y variada.
IQUIRA (Huila)
Parece ser que este municipio fue el primer poblado del Huila. Erigido en 1656, fue elevado a la categoría municipal en 1887. Lo fundó don Francisco Martínez de Ospina, y lo sostuvo su hijo don Diego. Realmente la fecha de su nacimiento sería la de 1649. Fueron numerosos los cambios provocados por su fundación, que se hizo, aprovechando un poblado de indios.
La extensión de Iquira es de 532 km2. Es una buena temperatura la de la cabecera municipal, 22°C. Tiene una buena red de aguas naturales. Los cultivos atienden las necesidades nutricionales de los habitantes, pero los principales cultivos de la región son los del café y el cacao. También es buena la cifra de los ganados. Sitio de atracción —cada día más llamativo del turismo— es el de las instalaciones de las centrales eléctricas.
ISNOS (Huila)
Municipio de reciente fundación. Lo fue en 1958, año también de su erección como municipio. Pero desde 1939, por decisión del padre Jesús H. Rodríguez, se fijó el año de fundación y la construcción de la capilla. Fue en 1958 cuando se creó el municipio que conserva el nombre indígena; tiene una extensión de 228 km2. El cultivo más importante es el café; la segunda posición económica corresponde a la ganadería. La población queda dentro del área de la cultura ullumbe; posee numerosos monumentos indígenas. Dos caídas de agua, la de Los Mortiños y Bordones, ofrecen interés a los visitantes.
ISTMINA (Choco)
El municipio chocoano tiene establecida su cabecera en la margen derecha del río San Juan, que sirve de vía de comunicación para la movilización de los productos agrícolas en la vasta zona en que se venden. El área municipal es de 6.814 km2, en su mayor parte planos y húmedos. A más del río San Juan que recorre su territorio, un numeroso tejido de caudales, mayores y menores, se suman a la red hidrográfica que es abundante. El denominado istmo de San Pablo es el que impide el enlace de los grandes ríos que desembocan, unos en el Atlántico y otros en el Pacifico. La producción agrícola es abundante, como lo son la pesca y la explotación forestal. Pero la mayor riqueza de Istmina es la del oro, que se explota desde los tiempos de la colonia. El comercio es abundante y la ganadería aprovecha la extensión de los pastos naturales para prosperar a bajo costo.
Se considera como fundador de la ciudad a Juan Nepomuceno Mosquera, designado como funcionario en el partido de Boca de San Pablo el 8 de marzo de 1834. La población creció con el nombre de San Pablo. La ley 5 de 1903 le cambió el nombre por el actual y la hizo capital de la provincia de San Juan. El nombre de Istmina es amalgama del istmo y de la mina, fenómenos que tienen que ver con la población.
ITAGÜÍ (Antioquia)
Es uno de los municipios colombianos con menor extensión territorial, ya que solo cuenta con un área de 19 km2 y su cercanía a Medellín lo ha convertido en algo así como un sector residencial, y sede de numerosas empresas industriales. Riegan sus tierras el río Medellín. La importancia agrícola es muy reducida, sustituida por el gran desarrollo de la industria, la construcción de nuevos barrios, el aprovechamiento de los suelos para edificación de zonas de residencia y de nuevas factorías.
El municipio fue fundado en 1743 y erigido como tal en 1832. Parece que el nombre de Itagüí es una corrupción del nombre de Bitagüí, que era el del cacique que dominaba las tierras que ahora ocupan la población y sus gentes.
ITUANGÓ (Antioquia)
Antes de la conquista, los terrenos de Ituangó fueron habitados por los indios catíos. Fue elevado a la categoría de municipio en 1857.
Su extensión territorial es apreciable, pues son 2.442 km2 los de su jurisdicción geográfica y administrativa. El territorio es quebrado en la mayoría de su superficie. Son numerosos los ríos que lo cruzan, entre ellos el del Cauca, el Ituangó, el Sucio y muchas quebradas. El municipio tiene adecuadas vías de comunicación y enlace aéreo, además. La extensión de su territorio ha permitido una ganadería extensiva muy importante y una próspera agricultura en que cuentan los cultivos de arroz, cacao, fríjol, maíz, tabaco y trigo.
IZA (Boyacá)
El pueblo es anterior a la conquista y aparece en la versión de la existencia de una mina de esmeraldas, que llamó la codicia de los conquistadores. Fueron evangelizados sus habitantes por varias órdenes religiosas, los franciscanos primero. Fue uno de sus encomenderos Francisco de Monsalve. Tuvo su primer alcalde pedáneo el 10 de noviembre de 1798. Sus datos geográficos son estos: tiene una extensión de 44 km2; varios ríos, el principal, el Iza; dispone de algunas aguas termales, hierro y carbón. Una buena producción agrícola y una mejor ganadería. No obstante que algún funcionario trató de cambiarle el nombre de Iza, porque en el diccionario de la lengua quiere decir ramera, los naturales insistieron en llamarlo como tal. |