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Gary Lineker, futbolista inglés.


 

Especial para Ver Bien Magazín
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¡El adiós a George Steinbrenner!

 

El dueño de los Yanquis de Nueva York deja una estela de grandeza dentro del béisbol, a pesar de todo lo polémico y controversial que fue su presencia en las Grandes Ligas.


George Steinbrenner.

Durante 38 años permaneció en la primera página del Béisbol Organizado. Algunas veces, para aplaudirle sus decisiones. Pero en otras, y tal vez fue en la mayoría de ocasiones que ello ocurrió, para criticarlo ácida y vehementemente por dichas determinaciones, que causaban polémica en todos los estamentos de las Grandes Ligas.

A los 80 años de edad, George Steinbrenner, el dueño de los Yanquis de Nueva York, falleció en su residencia veraniega de Tampa, Florida, dejando una verdadera estela de grandeza dentro del béisbol, a pesar de los polémico y controversial que siempre fue su presencia en las Grandes Ligas, pero respetuoso y respetado por sus contradictores, con sus colegas del negocio y por el propio deporte que lo apasionaba de tal manera, que después de respirar,como él mismo lo sostenía, todo lo demás para su vida ‘’era el béisbol’’.

Adquirió a los Yanquis un 3 de enero de 1973, cuando la divisa del Bronx se encontraba en condiciones deplorables, tanto económica como deportivamente hablando, en medio de una crisis que daba la posibilidad de encontrar una pauta que vislumbraba horas aciagas para la flamante y famosa novena de Nueva York, y en donde su nombre representaba mucho para el Béisbol Organizado pero cuya gloria, no tenía cómo sostenerse.

Lo compró por la suma de ocho millones setecientos mil dólares, y desde ese mismo momento, ‘’El Boss’’ (El Jefe) sabía para dónde iba y que quería para sus amados Yanquis, partiendo de la base que para tener un buen equipo, había que invertirle dinero a la novena; que para que la afición volviera a ocupar la silletería del ‘’Yanqui Stadium’’, se necesitaba un club competitivo; que para ser un ejemplo como divisa, dentro del club debía incluirse una manera de comportamiento y disciplina, que fuera ejemplar para la afición y sus propios integrantes, cosas que, adicionalmente a otras, fue haciendo parte integral del popular equipo. Hoy día el club tiene un valor aproximado a los 1.600 millones de dólares.



Con Dave Winfield mantuvo una controversia.


Polémicas decisiones

Steinbrenner nunca fue un hombre calló cuando algo le disgustaba; nunca dejó que las cosas se le salieran de las manos, manejaba con mano fuerte todo lo que correspondía a las actividades del equipo, y lo único que no alcanzó a ser en los Yanquis, fue dirigir un partido desde del campo de juego. Todo lo demás lo hizo, contra viento y marea, con los críticos y hasta malquerientes de indiscutible poder.

Amante del deporte como siempre lo fue desde joven, incluyendo su vinculación como miembro del Comité Olímpico de los Estados Unidos, cuando llegó al Béisbol Organizado, dejó casi todo para dedicarse las 24 horas del día, los siete días de la semana y los 365 días de cada año, mes tras mes, año tras año, a sus queridos Yanquis, porque su tarea era con dedicación de tiempo completo.

Todo el mundo recuerda aquellas encendidas polémicas con el famoso jugador y después timonel de los Yanquis, Billy Martín, a quienle encomendó la dirección de la novena en cinco ocasiones, y en esa misma cantidad de oportunidades, fue despedido. Ni que decir de la que después tuvo con Yogi Berra, uno de los inmortales del club y miembro del Salón de la Fama, cuando fue contratado como capataz de la organización. Y con muchos otros tantos técnicos, a los que, cuando lo consideraba, lo dejaba cesante del cargo por algún capricho, por alguna jugada en la cual no estuvo de acuerdo. En fin, cuando creía que no era el hombre indicado para seguir con las riendas del conjunto.

Nadie olvida la forma como personal y deportivamente se enfrascó en un controversial litigio con Dave Winfield, caso que inclusive, llegó a los estrados judiciales, algo que hoy día, todo el mundo sostiene que nunca debió producirse, pero que al final de los días, se sentaron a fumar la pipa de la paz.

O aquellas reyertas verbales con Reggie Jackson, el toletero de los Yanquis, por cosas que a él le incomodaban, pero que en su estrella de los años finales de los 70, las sentía fuera de lógica. Y como siempre ocurría, terminaba dándose abrazos con sus contradictores.

Estilo y grandeza

Míster Steinbrenner tenía una manera y un estilo diferente para hacer las cosas, y dentro de las decisiones que siempre adoptaba, pasara lo que pasara, estaba la disciplina, desde cualquier punto de vista; el buen vestir, pues desde el momento en que se enfundaban el uniforme de los Yanquis, el pelotero tenía que sentirse respeto a sí mismo, a sus compañeros y dirigentes, a la afición y a los periodistas, con cuyos miembros mantenía discusiones de alta temperatura, pero su grandeza estaba en el ser humano que había dentro de él.

Era un hombre noble hasta más no poder; con un corazón más grande que el ‘’Yanqui Stadium’’, cuya calidad humana era reconocida por tirios y troyanos; y esa grandeza de hombre de bien, hizo que su presencia infundiera respeto, con su mirada escrutadora y severa, que incluía la prohibición de que los integrantes de la novena se dejaran el cabello largo o que usaran barba; eso no estaba permitido dentro del código deportivo que él impuso con los Yanquis.

Su chequera nunca estuvo sin fondos para adquirir los servicios del pelotero que él consideraba valioso para mejorar las condiciones deportivas del club, partiendo en dos la historia del béisbol de las Grandes Ligas, al contratar al entonces agente libre, Jim ‘’Catfish’’ Hunter, procedente de los Atléticos de Oakland, todo para darle a su novena, el poder que su cuerpo serpentinero necesitaba. Y así por el estilo, la contratación de otra serie de consagrados jugadores que llegaron a la nómina de su amado equipo.

La celebración de los Yankees, el año pasado, cuando conquistaron el título.

Hechos inolvidables

Steibrenner encontró a los Yanquis con un verdadero ayuno de títulos mundiales, y bajo su 38 años de orientación, el equipo alcanzó siete coronas de Series Mundiales –1977, 1978, 1996, 1998, 1999, 2000 y 2009 --; once títulos como campeones de la Liga Americana; dieciséis coronas al ganar la división Este de la Liga; acumuló 3.364 victorias contra 2.583 derrotas, para un promedio ganador de 566 puntos.

Durante cuatro temporadas consecutivas, en las viejas instalaciones del ‘’Yanqui Stadium’’, la novena fue la primera en establecer para las Grandes Ligas, registros de ingreso de aficionados en más de cuatro millones de personas por campaña, ocurriendo en los años 2005, 2006, 2007 y 2008; y en el 2009, en el moderno y nuevo parque de pelota, los Yanquis señalaron por los torniquetes el ingreso de 3.719.358 espectadores.

Con Joe Torre, el estratega que más títulos conquistó dirigiendo a los Yanquis durante la era Steinbrenner, tuvo más de una diferencia durante los doce años que estuvo al frente del club, pero siempre le dispensó el respeto y la admiración que merecía el orientador de su equipo, el mismo que llevó a la divisa a ganar las Series Mundiales de 1996, 1998, 1999 y 2000.

Recientemente se le vio en aquel final de septiembre 2008 despidiéndose del viejo parque de pelota, en un viejo automotor de golf, paseándose por la gramilla, antes de que se arrancara el primer pedazo de ella, antes de trasladarse al nuevo estadio, precisamente cuando los Yanquis ni siquiera llegaron a triunfar en su división y, por lo tanto, sin poder llegar a disputar los juegos de postemporada, en uno de sus momentos más difíciles para el hombre grande del equipo; y luego, el 16 de abril de 2009, en la apertura del moderno parque de pelota, el nuevo hogar de su novena, uno de sus anhelos como propietario del equipo, escenario que visitó en tres oportunidades más, cuya promesa de contar con un nuevo escenario, lo había hecho desde el 2006, .

Disfrutó hasta más no poder de los triunfos de la divisa, de todo lo que conquisto, y lo hacía como un niño, explotando con estruendosos aplausos desde la silla en donde presenciaba la victoria, y yendo a saludar personalmente a todos y cada uno de sus integrantes, haciéndose presente cuando consideraba que su presencia podría devolverle los bríos y el espíritu competitivo a la representación.

Pero sintió un dolor inenarrable cuando inesperadamente desapareció del equipo Thurman Munson, el extraordinario receptor que perdió la vida en plenitud de sus facultades, en un accidente; cuando se enteró del fallecimiento, pocos días antes del suyo, de Bob Sheppard, el locutor anunciador del ‘’Yanqui Stadium’’ durante 57 años; en las derrotas de las Series Mundiales del 2001, frente a los Cascabeles de Arizona y en el 2003, frente a los Marlins de la Florida; y quizás, su mayor frustración, ver perder a sus amados Yanquis en aquella final por el título de la Liga Americana del 2004, cuando estando en ventaja su club con tres victorias sin derrotas, los Medias Rojas de Boston le propinaron cuatro derrotas en línea, para ir a la Cita de Otoño, quienes finalmente ganaron el título de la Serie Mundial, después de más de ocho décadas sin poder disfrutar de las mieles del triunfo.

Caritativo, generoso, humano, con un talento impresionante como magnate de los negocios y del béisbol, George Steinbrenner, como ya lo han dicho muchos de sus allegados y dirigentes de la pelota organizada, será para siempre un inmortal de los Yanquis, como lo son Babe Ruth, Lou Gehrig, Joe DiMaggio, Mickey Mantle, Whitey Ford, Reggie Jackson, y que nadie dude que bien pronto tendrá un nicho en el Salón de la Fama, porque era un ganador, y para sus Yanquis – el clubque definitivamente revolucionó el mercado de los salarios en las mayores -- nunca hubo una acción negativa en procura de obtener los servicios de aquél pelotero que consideraba podría darle una nueva corona a su histórico, legendario, reconocido y amado equipo de las Grandes Ligas, como lo hizo hasta el último minuto de vida, a pesar de que había dejado las riendas de la administración de la divisa a sus hijos Hal y Hank, desde el 2007, cuando empezaron sus quebrantos de salud.


 


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