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ATLANTA.- Que no se hagan ilusiones quienes piensan que de un momento a otro se va a dar un acuerdo entre los propietarios de las novenas de las Grandes Ligas, para que todas a una como Fuente Ovejuna, decidan colocar un tope salarial en la contratación de los peloteros.

Manny Ramírez |
Nosotros no creemos que el tope salarial existe, y que a futuro, tampoco podrá concretarse, debido a que la constante entre la calidad, la imagen, el carisma y el talento, hacen parte de un conjunto de atributos y condiciones que no todos los peloteros reúnen, y que en un momento determinado, obligan a las negociaciones en los contratos con más o menos dólares, con más o menos tiempo, dependiendo de los años, del rendimiento a través de los años, en fin, de varias cosas que en su valoración es lo que define, a la hora de la verdad, salario y tiempo de servicios.
Para pensar en lo que puede ocurrir en los días venideros, fíjense en lo que está por presentarse con tres o cuatro de los más cotizados jugadores de las mayores, que han entrado al mercado de los agentes libres, pero que en el fondo, se cotizan entre los mejores, que cambian la fisonomía y panorama de una novena, con el simple hecho de hacer parte de su nómina titular.
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Tal es el caso de Manny Ramírez –porque Manny es Manny y lo demás es cuento--, quien salió de los Medias Rojas de Boston a mediados de la temporada y el primero de agosto se enfundó el uniforme de los Dodgers de Los Ángeles, llevando a la novena orientada por Joe Torre a clasificar a la postemporada de la Liga Nacional, algo que no ocurría hace un buen tiempo.
Adicionalmente a la adquisición de ese pasaporte en el Viejo Circuito, Manny contribuyó de manera considerable con el aumento de la presencia de aficionados en el parque de pelota de los Dodgers, calculándose que entre 1º agosto y el 30 de septiembre, la afluencia se elevó en promedio 5.550 espectadores por juego, sin tener en cuenta los encuentros de la postemporada, que fueron cuatro más, uno frente a los Cachorros de Chicago, en la primera ronda, y tres ante los Filis, en la serie por el título de la Liga Nacional.

C.C. Sabathia
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Eso le ha dado una enorme capacidad de negociación al astro dominicano, con todo lo controversial que sea dentro y fuera del terreno, pues se le puede tildar de cualquier cosa, menos de no ser un profesional a carta cabal cada vez que luce el uniforme de un equipo, hasta el punto que está pensando llegar a los 40 años de edad, con la firma de un contrato a cuatro años y con por lo menos 100 millones de dólares más en sus arcas. Y lo que pide como salario y como contrato no es ni una exageración y mucho menos, algo descabellado, dadas sus condiciones, su imagen, su calidad y su talento.
Lo mismo puede ocurrir con el lanzador zurdo C.C. Sabathia –qué novena no quisiera contar con sus servicios en la próxima temporada--, quien salió de los Indios de Cleveland antes de concluir la época de los cambios, y pasó a los Cerveceros de |
Milwaukee, para conducir a la novena a la clasificación de la postemporada, apropiándose de 11 victorias contra apenas 2 derrotas, y 1.65 carreras limpias por juego, con 128 ponches propinados y apenas 25 bases por bolas permitidas, en el breve trayecto que trabajó con la divisa.
Sabathia, a sus 28 años de edad, la vida le sonríe, y un jugoso contrato para los próximos cinco años, puede traducirse en algo más de 100 millones de dólares. No lo duden un instante. Por encima de ese guarismo estará la contratación del valioso zurdo de la pelota organizada.

Francisco Rodríguez |
En la galería para escoger entre los agentes libres, las novenas de las Grandes Ligas tienen de todo un poco. Para apenas citar a nombres valiosos, además de Manny y de Sabathia, Francisco Rodríguez, el astro relevista de los Angelinos de California; el veterano receptor Iván Rodríguez, de los Yanquis de Nueva York; el lanzador de gran proyección Brian Fuentes, de los Rockies de Colorado; el formidable Garred Anderson, de los Angelinos; Orlando Cabrera, el torpedero de los Medias Blancas de Chicago; el serpentinero derecho y astro de los Azulejos de Toronto, A.J. Burnett; el guardabosques Pat Burrel, de los campeones Filis de Filadelfia; el veterano jardinero Bobby Abreu, de los Yanquis de Nueva York; el también experimentado paracortos Édgar Rentería, de los Tigres de Detroit; Mark Texeira, el formidable |
inicialista de los Angelinos; Rafael Furcal, el ambidextro bateador y torpedero de los Dodgers; el guardabosques de los Rayas de Tampa, Rocco Badelli, y paremos de contar.
De tal manera que pensar en que se vaya a dar un tope salarial para los peloteros de las Grandes Ligas no deja de ser un simple sofisma de distracción, pues como ya lo dijo Manny Ramírez, ‘’si la gasolina sube, mi salario debe subir también…’’
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