(Imagen: archivo particular)

Da dolor de patria, ver en el acontecer diario el proceder de algunos mal llamados “dirigentes”, que cuando estamos atravesando esta crisis global, por cuenta de un virus , que no sabemos todavía de donde vino, ni por cuanto tiempo estará amenazándonos de muerte; y cuando las autoridades a todo nivel (nacional, territorial, municipal), tratan de afrontarla, con medidas sanitarias, económicas, laborales y sociales, para menguar el número de muertos, estos “sujetos”, están al acecho, para ver cómo se roban los recursos económicos y en especie, destinados a mitigar el hambre y necesidades básicas, de las comunidades más vulnerables.

Da “rabia”, como lo expresa, en su última crónica, el maestro Juan Gossaín, saber que haya gente de esa calaña, que se lucra de los dineros destinados a auxiliar a los pobres.

Soy demócrata, pero ante estos crímenes, creo que la cadena perpetua sería la sanción, para castigar tanta depredación.

De la Guajira al Putumayo, del Casanare al Chocó, la “pandemia “ de la corrupción, invade nuestro maltrecho país.

Lo relatado en su columna, por Cristina Plazas, es delirante, con nombres y fechas, detalla el desangre de recursos en el Pacifico Colombiano. El  “coronavirus”, de la deshonestidad, cubre gran parte del globo terráqueo, pues los escándalos por procederes “non-santos”, es el “pan” de cada día y, tanta gente muriéndose de hambre

¿Seremos incapaces de extinguirlo… “el corona – corrupción”?

Para repensar:

-“Hay algo tan necesario como el pan de cada día, y es la paz de cada día; la paz sin la cual el mismo pan es amargo”: Amado Nervo

-“Rara vez pensamos en lo que tenemos, pero siempre en lo que nos falta. Por eso, más que agradecidos, estamos amargados”: Schopenhauer

-“En el corazón de todos los inviernos vive una primavera palpitante, y detrás de cada noche viene una aurora sonriente”: Khalil Gibran

Sobre Hugo Artunduaga

A esta edad no hay hoja de vida, solo queda un recordatorio.

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